
Una vez que la asociación de sordos de Jaén, Aprosoja, decidió hacer realidad la idea de organizar un festival de la canción, nadie podía imaginarse la trascendencia y el éxito del evento. «Hemos logrado eliminar una importante barrera de comunicación y demostrar que, con dedicación, algo como la música, relegado a los oyentes, puede llegar a todas las personas, incluso a las que no pueden oír», explicó visiblemente emocionada María Maroto Muñoz, secretaria general de Aprosoja y responsable de los cursos de signos que imparte la asociación.
En el certamen hubo quince grupos participantes, algunos de ellos solistas, que interpretaron todo tipo de música. Desde melodías tradicionales hasta canciones de moda como la versión española de 'I will survive', temas de Eros Ramazzotti, e incluso la canción más escuchada del momento, el 'Chiki chiki' del eurovisivo Rodolfo Chikiliquatre. Grupos de la provincia jienense y de otras ciudades españolas como Asturias, Jerez, Granada, Huelva o Barcelona acudieron al concurso.
El método
La gran mayoría de los participantes eran alumnos de los cursos de lenguaje de signos que, escuchando las canciones, pudieron versionarlas para los sordos. Otros, sin embargo, salieron a cantar al escenario sin haber podido oír una nota en su vida. Las canciones las aprendieron gracias a su monitores, que previamente se las habían traducido a la lengua de signos.
«A mí me encanta la música y suelo escuchar bastante», afirmó María Maroto tras explicar que, bien a través de un pequeño resto de audición, o gracias a las vibraciones, la gran mayoría de los sordos son capaces de percibirla. «Sólo hace falta práctica y la ayuda de alguien que pueda traducir la letra», continuó.
Para la secretaria general de Aprosoja, un festival como el de ayer, muestra un antes y un después en la eliminación de las barreras para las personas con problemas auditivos. «Siempre ha habido festivales de canción por cualquier motivo y ya era hora de que las personas sordas pudiesen participar de este bonito arte, ya que muchas de las que están aquí no sabían lo que era la música», matizó. Maroto Muñoz recordó que en Jaén los monitores de los cursos de lenguaje de signos trabajan desde hace meses para enseñar a los alumnos diversas canciones. «Porque las personas que no oyen pueden sentir lo mismo al escuchar la música que un oyente, claro está, si se les ayuda y se les prepara para ello». «Esperemos que este sea el principio para hacer de la música una asignatura más para los sordos», concluyó.





