
CARÁCTER ESPECIAL
Así, los presentes tuvieron su cita con el flamenco más arraigado, el de garganta, el de los matices más puros, que tiene en Jesús Matías Solano uno de sus máximos representantes aún en activo. Y en su caso, como los buenos vinos, el tiempo le ha dado solera, presencia sobre el escenario. En Úbeda lo demostró con creces. No en vano lleva 49 años paseándose por los escenarios de medio mundo, por lo que la madurez de su voz es plena.
Jesús Chozas destacó por sus brillantes condiciones y por aunar en su estilo el cante tradicional con nuevas aportaciones, siempre a compás, sin perder el centro del arte jondo. Esto es algo que avalan decenas de galardones, entre ellos los más prestigiosos del flamenco.
Cambio de tercio
Cambiando totalmente de tercio, el ciclo 'Ámonos pal flamenco' dio también protagonismo a los nuevos vientos que soplan alrededor del cante jondo, prestando una de las veladas programadas al grupo Cañadú. Aunque la formación presentaba algún cambio, pues varios de sus componentes han tenido que ser sustituidos temporalmente tras sufrir un accidente de tráfico, el grupo estuvo a la altura con su flamenco fusión que inundó de ritmo el auditorio. Y nuevamente se registró una amplia respuesta del público.
Cañadú busca otro concepto musical del flamenco y logra la convivencia entre el más absoluto respeto por la tradición y la más abierta y sincera de las vanguardias. Y el resultado es de lo más agradable para el oído. En Úbeda, el grupo se presentó con la colaboración al cante de la malagueña Ana María Fargas, que logró encandilar al respetable con una voz dulce y aterciopelada.





