La concesión de aprovechamiento hidroeléctrico fue hecha a la compañía Sevillana de Electricidad, hoy llamada Endesa. Como otros muchos, este poblado estaba condenado a la desaparición sino hubiese sido por el empeño de muchas de los residentes y sus hijos , representados en la Asociación de Desarrollo Rural y Cultural 'El Tranco'. Fueron ellos quienes explicaron al consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, el estado de abandono en el que se encontraban los edificios del poblado y le pidieron que este fuera traspasado desde la Confederación a manos de la Junta de Andalucía. Lo que finalmente se hizo efectivo a principios de 2007.
Ha pasado un año desde entonces y la secretaria de la asociación, Isabel Moya hace balance. Asegura que en este tiempo han notado de forma considerable el traspaso de propiedades en la recuperación de la zona. «Se está llevando a cabo una limpieza del monte con la tala de pinos que habían crecido sin control durante 40 años y ya eran un peligro para los vecinos, se ha renovado las instalaciones de agua con depuradoras y mejores canalizaciones, se ha aprobado el arreglo de la iglesia y se ha recuperado el alumbrado público», según enumera Moya, lo que suponen cambios importantes.
Pero desde el día del traspaso todos los vecinos del poblado esperan el mayor de los cambios, que es el traspaso de patrimonio. Las viviendas del poblado pertenecen aún a la Consejería de Hacienda y Patrimonio, quien debe cederlas al Ayuntamiento, para que este a su vez acuerde como traspasarlas a los vecinos. El problema es que mientras estos no sean los dueños de sus casas, éstas «siguen deteriorándose sin remedio y hay comercios que quieren mejorar con una rehabilitación y muchas casas que quieren arreglos».








