
LECHE MATERNA. Una enfermera ayuda a una madre a dar de mamar a su bebé en el Hospital de Jaén. /F. J. CANO
CLAVES REALIDADES Y MITOS
REALIDADES Y MITOS
F ¿Se debe aprender a dar el pecho?: Juan Serrano, jefe de la Unidad de Partos del Complejo Hospitalario de Jaén y miembro del programa de lactancia materna asegura que es imprescindible. Amamantar a un niño no es innato en su madre. Hay que aprender. Tradicionalmente eran las madres las que enseñaban a sus propias hijas y, así, sucesivamente. Ahora son las propias matronas del hospital las que lo hacen. Primero en el paritorio y, si es necesario, se personan en la habitación de la reciente mamá para seguir con sus clases prácticas.
F ¿Hay leche mala y buena?: No. La leche de cada madre está preparada para amamantar a su pequeño, tal y como explica la responsable del programa de Lactancia Materna, Pilar Rallo. «La cantidad no es lo importante, ya que algunas están más concentradas que otras. Además, el pecho produce el volumen de leche que el niño demanda, porque es la succión del bebé la que hace que haya más o menos», apunta Isabel Merino, matrona del hospital.
F ¿Importa el tamaño?: No. Cualquier pecho es válido para amamantar a un bebé, sea grande o pequeño.
F ¿Se daña el pecho materno con la lactancia?: Gloria Liébana, matrona del Complejo, dice que ella misma ha amamantado a sus tres hijos y que no ha notado que el pecho se estropee. «Crece durante el embarazo y la lactancia, pero tras ella lo habitual es que vuelva a su estado habitual. A veces sólo hace falta un poco de gimnasia para recuperarlo, pero no de la lactancia, sino del embarazo», apunta. En cuanto a las grietas en el pezón, dice que existen métodos como la aplicación de cremas o las pezoneras para evitarlos.
F ¿Puede dar el pecho una persona con prótesis mamarias?: La unidad de partos del Complejo realiza un estudio sobre ello. Aun así, es necesario que la madre pregunte al cirujano que le ha hecho el implante para el aumento del pecho si puede dar de mamar a su bebé. No en vano, son muy diversas los tipos de prótesis que se implantan actualmente y cada cual presenta sus condiciones.
F ¿Y si el niño pierde peso?: Mientras no sea algo alarmante, no es un problema. La matrona Isabel Merino dice que actualmente las madres están obsesionadas con el engorde de sus bebés. «Las tablas de crecimiento se basan en alimentación artificial y no en la lactancia», apunta. Para Merino, es más importante fijarse en si el bebé orina y defeca regularmente, si tiene un sueño tranquilo y si su motricidad se desarrolla paulatinamente para comprobar que está sano antes que someterlo semanalmente a la prueba de la báscula.
F ¿Existe realmente el cólico del lactante?: Sí. Consiste en una intolerancia a la alimentación cuya causa podría ser, según explica María del Mar Rosales, la falta de desarrollo del intestino del bebé. Si el niño o niña lo padece, nunca hay que retirarle la leche materna, ya que la alimentación artificial empeora la situación.
F ¿Cómo influye en la madre la lactancia?: Se establece un vínculo afectivo con el bebé muy importante para su desarrollo posterior. Además, y según explican los miembros del programa de lactancia del Hospital, la lactancia ayuda a la progenitora a perder los kilos de más que puede haber ganado con el embarazo y le proporciona un sueño más reparador en las horas en las que su pequeño le permite dormir. En las primeras seis semanas tras el parto, suele funcionar además el método Mela, que es una forma de utilizar la lactancia para prevenir el embarazo de forma natural.
F ¿Quiénes son las madres que suelen optar por la lactancia?: Las estadísticas del Complejo de Jaén indican que suelen ser mujeres con un nivel de estudios medio o alto las que más se conciencian sobre la necesidad de dar de mamar a sus niños.
F Semana de la Lactancia: A partir del 5 de noviembre se celebrará en Jaén la Semana de la Lactancia. Organizados por Unicef, los actos consistirán en charlas de concienciación, reparto de dípticos informativos y una jornada donde todas las mujeres que lo deseen acudirán a dar el pecho a sus hijos con el fin de concienciar a la sociedad.
Cada año nacen en la provincia de Jaén unos 7.000 niños y son más del 90% los que desde sus primeros minutos de existencia se agarran a la vida a través del pecho de su madre. La lactancia materna, tradicionalmente un signo de bajo estatus social, comienza a recuperarse tras años de abandono en pro de la leche de bebé hecha en fábrica. Para lograrlo, el Complejo Hospitalario de Jaén cuenta con una unidad específica en la que se intenta introducir a las madres, desde el momento en el que saben que están encinta, sobre los beneficios de 'dar la teta' a sus retoños. Se interviene en todos los ámbitos: Durante el embarazo, las matronas informan individualmente a las futuras mamás y también las incorporan, siempre de forma voluntaria, a un grupo de educación maternal. A esto se suman las actuaciones de la consulta de bienestar fetal, a las que las embarazadas asisten también antes de alumbrar a sus pequeños.
Una vez que dan a luz, lo primero es introducir a la madre en la iniciación precoz de la lactancia. El niño comienza a succionar del pecho de su madre incluso en el paritorio. Es más, la primera leche que expulsa la recién parida sana, el calostro, contiene una gran proporción de anticuerpos que comenzarán a inmunizar al bebé desde sus primeras horas de vida. El bebé aprende de este modo a formar un estrecho vínculo inigualable con su madre que le ayudará en su desarrollo físico y mental a lo largo de su existencia, tal y como demuestran diferentes estudios.
Temida vuelta al trabajo
Pero la lactancia materna no es cosa de días. La Organización Mundial de la Salud recomienda que el niño se alimente únicamente hasta los 6 meses de su vida, con el alimento que el pecho de su progenitora crea únicamente para él. Sólo dos de cada diez bebés de Jaén lo logran. El problema, según reconocen las propias matronas del Complejo, es la temprana incorporación de las madres al trabajo, normalmente a los cuatro meses.
«Mi propia mujer, que trabaja en la empresa privada, tuvo que adaptarse» reconoce Juan Serrano, jefe de la Unidad de Partos del Hospital Materno-Infantil. «Para los funcionarios quizá es diferente, aunque también duro», añade Gloria Liébana, una de las matronas del hospital.
Los miembros del Programa de Lactancia Materna del Hospital de Jaén saben que se enfrentan a una situación más que difícil, pero usan todas sus armas para inculcar a las madres la importancia de amamantar a sus hijos una vez que salen del hospital. Las matronas las entrevistan, les enseñan cómo dar el pecho a su bebé e, incluso, las visitan a domicilio. Existen además grupos de apoyo a los que asisten las recientes madres y en las que otras mujeres en su misma situación, acompañadas de profesionales, se informan, hacen preguntas y establecen el modo de cómo hacer de la lactancia un hábito que pueda sobrevivir al vertiginoso ritmo de vida actual para convertirlo en todo un placer: «el mayor placer que puede sentir una madre con su hijo», explica Pilar Rallo, responsable del programa.
En este sentido, Rallo insiste en que dar de mamar a un hijo no es una obligación ni un trabajo. Simplemente mejora la calidad de vida del pequeño. Física y mental. De hecho, diferentes estudios aseguran que los pequeños que se crían con leche materna suelen desarrollar caracteres más afectivos, que son más confiados en las relaciones sociales e, incluso, que llegan a ser mejores personas.
Y es que, por mucho que intenten los laboratorios simular la leche materna, la naturaleza es sabia y da a cada mamífero las condiciones necesarias para desarrollar la procreación. Pilar Rallo insiste en que la leche de vaca está preparada para que crezca un ternero, que es un animal grande con un cerebro pequeño. «El humano es todo lo contrario: Con poco cuerpo pero mucho cerebro y de ahí que la leche de su madre cuente con otras características muy diferentes a la de vaca», añade. La ginecóloga hace hincapié en que cada madre es autónoma para criar a su bebé y, salvo circunstancias especiales, está perfectamente preparada para amamantarlo y cuidarlo sin ayuda. «¿Cómo permitiría la naturaleza fabricar un bebé perfecto sin darle una madre que también fuera perfecta para cuidarlo?», se pregunta. Rallo insiste en que la ayuda social (en la que se incluyen normativas claras para que las empresas faciliten la lactancia a sus empleadas) es el mayor reto al que se enfrenta la lactancia materna. A ello se suma la recuperación del prestigio de dar de mamar a un bebé, y no sólo socialmente, sino científicamente. La lactancia no es ciencia tal y como se conoce actualmente, es parte de una naturaleza tan sabia como beneficiosa para madre e hijo. Ayuda, por ejemplo, a regular la natalidad a través(las mujeres tienen menos probabilidades de quedarse embarazadas si están amamantando a sus hijos) o evita problemas ginecológicos posteriores a la madre.