–¿Qué ventajas tiene la leche materna?
–Es más fácil de administrar, ya que viene perfectamente ‘envasada’, a la temperatura justa y en la cantidad adecuada: no es posible que el bebé tome ‘demasiada’ leche materna. Su composición es simplemente perfecta: no sólo contiene todo el agua y los nutrientes que el bebé precisa, sino que ayuda a formar el sistema inmunitario del recién nacido, ya que la madre transmite a su hijo los anticuerpos que le protegen de distintas enfermedades.
Los bebés alimentados al pecho sufren con menor frecuencia otitis, neumonía, diarrea vírica, meningitis bacteriana, alergias alimentarias y síndrome de muerte súbita. La lactancia favorece el desarrollo intelectual del niño y, a largo plazo, le protege de la diabetes, la obesidad y la enfermedad de Crohn, entre otras dolencias.
–¿Y para la madre?
–Dar de mamar no es sólo alimentar; también sirve para consolar a un bebé que llora, ayudarle a relajarse y mostrarle amor. Además, la lactancia también es saludable para las madres: facilita la vuelta a la normalidad del útero, previene la depresión postparto y ayuda a eliminar con más facilidad la grasa acumulada durante el embarazo. A medio plazo, protege contra el cáncer de mama y ovarios, y la osteoporosis.
–¿Tiene alguna desventaja?
–Lo mismo que la madre lactante da a su hijo protección contra muchas dolencias, la leche materna también puede transmitir algunas enfermedades infecciosas, por ejemplo, el VIH. Las mujeres que dan de mamar deben evitar el consumo de tabaco y alcohol. En caso de fumar o beber, lo menos malo es hacerlo después de las tomas. Por cierto, es falso que la cerveza produzca leche. Algunos medicamentos no están permitidos porque pasan a la leche materna, por lo que siempre hay que consultar con el médico.
El bebé que mama es más dependiente de su mamá. Pese a todo, los extractores de leche permiten autonomía –por ejemplo, para ir a trabajar– sin interrumpir la lactancia. Incluso pueden dar un mayor papel al padre en la alimentación del niño.
–¿Cuándo se debe empezar a amamantar?
–Lo ideal es hacerlo inmediatamente después del parto, durante la primera hora si es posible. En los primeros dos o tres días, el bebé se alimenta de calostro, una sustancia muy rica en proteínas y anticuerpos que favorece la formación del sistema inmunitario del recién nacido. Después ‘sube la leche’. A mayor succión del pecho, mayor producción de leche. Este principio vale también con el sacaleches.
–¿Hasta cuándo puede alimentarse un bebé sólo de leche materna?
–La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y, después, complementada con otros alimentos, hasta los dos años o más. Se considera que un bebé está preparado para probar otros alimentos cuando se sienta solo sin ayuda, ya no empuja la comida hacia afuera con la lengua y muestra interés por lo que comen los adultos.
–¿Como sabemos si el bebé mama suficiente?
–Al lado de una madre lactante siempre parece haber alguien dispuesto a decirle que su leche es insuficiente en calidad o cantidad y que el bebé tiene hambre. En la gran mayoría de los casos no es cierto. No podemos saber qué cantidad toma un niño que mama. La leche artificial se digiere mucho más lentamente y los pediatras establecen horarios –cada 3 ó 4 horas– para evitar una sobrealimentación. En cambio, la leche materna se administra ‘a demanda’, o sea, siempre que el niño quiera, y no hay peligro de que coma demasiado.
Hay dos formas de saber si el bebé está comiendo bien. Una es el aumento de peso: del nacimiento a los cuatro meses, un bebé alimentado al pecho aumentará como media entre 110 y 225 gramos por semana; de los 4 a los 6 meses, de 85 a 140 gramos; y de los 6 a los 12 meses, entre 40 y 85 gramos por semana.
El segundo indicador es el número de veces que orina el niño, cinco o seis al día como mínimo. Hasta los dos meses es normal que el bebé haga caca al menos dos veces al día.
–¿Cómo se almacena la leche materna?
–La leche puede conservarse un par de días en el frigorífico, unas 2 semanas en el compartimento congelador dentro de la misma nevera, entre 3 y 4 meses en un compartimento con puerta separada y hasta 6 meses en un arcón.
Una vez descongelada, ha de ser utilizada antes de 24 horas. La leche se descongela en el frigorífico o a temperatura ambiente o, si se tiene mucha prisa, bajo el grifo con agua tibia. Puede calentarse al baño maría, sin dejar que hierva. La leche materna nunca debe meterse en el microondas, ni para descongelarla ni para calentarla.
–¿Es la lactancia materna un anticonceptivo?
–El efecto anticonceptivo de la lactancia materna se basa en la supresión de la ovulación por los cambios hormonales provocados por la succión del pezón. Pero ese efecto tiene varias condiciones: que el bebé tenga menos de seis meses, que la mujer no tenga la menstruación y que no pasen más de cuatro horas sin dar de mamar o extraerse leche, ni más de seis por la noche. Si alguno de esos requisitos no se cumple, la mujer debería buscar otros métodos para evitar un embarazo. Hay que tener en cuenta que la primera ovulación después de un parto podría producirse antes de la primera regla, por lo que la ausencia de sangrado podría no ser un signo fiable.