Regalan entradas en Alemania para la obra teatral 'Mi Lucha' a quien lleve una cruz gamada

Neonazis danseses participan en un acto público. /Archivo
Neonazis danseses participan en un acto público. / Archivo

A los asistentes se les ofrece la opción de colgarse una estrella de David, en señal de solidaridad hacia los judíos víctimas del Holocausto

EFE

La Fiscalía de Constanza (sur de Alemania) estudia una serie de denuncias presentadas contra la polémica representación de la pieza teatral escrita por George Tabori en torno al 'Mein Kampf' ('Mi lucha') de Adolf Hitler, en que se regala la entrada a quienes exhiban una cruz gamada. Exhibir ese u otros símbolos nazis está prohibido en Alemania, pero en el caso de una representación teatral y dentro de un espacio cerrado podría quedar al amparo de la libertad artística.

La iniciativa de regalar entradas a cambio de mostrar ese símbolo partió del director de la obra, el germanoturco Serdar Somuncu, quien pretende plasmar así la disposición del ciudadano corriente a dejarse «corromper» a cambio de cualquier regalo. Además de ofrecer entradas gratis a quien esté dispuesto a exhibir una cruz gamada, a aquellos que compren su localidad se les ofrece la opción de colgarse una estrella de David, en señal de solidaridad hacia los judíos víctimas del Holocausto.

'Mein Kampf' fue estrenada en Viena en 1987 por el propio Tabori, dramaturgo húngaro muerto en Berlín en 2007, y en ella se ridiculizaba a Hitler como un demagogo antisemita.

La iniciativa de regalar entradas para esa producción, cuyo estreno será el próximo viernes, ha causado un fuerte revuelo en el país y duras críticas contra Somuncu, un director y cabaretista con reputación de provocador. La dirección del teatro de Constanza ha explicado que las entradas de regalo son para un contingente reducido de visitantes -los primeros que respondan a la invitación- del total de 14 representaciones previstas para esa pieza.

Quienes reciban la cruz gamada deberán entregarla de nuevo al término de la representación, para evitar que se convierta en una especie de «objeto de recuerdo».

Además, se controlarán los accesos al teatro y velará por que no se convierta en plataforma para propaganda neonazi.

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