Mattarella propone un Gobierno «neutral» en Italia que dure hasta diciembre

El presidente italiano, Sergio Mattarella, ofrece una rueda de prensa tras su reunión con los partidos. /Angelo Carconi (Efe)
El presidente italiano, Sergio Mattarella, ofrece una rueda de prensa tras su reunión con los partidos. / Angelo Carconi (Efe)

El Movimiento 5 Estrellas y la Liga rechazan la propuesta del jefe del Estado y piden repetir las elecciones en julio

DARÍO MENORCorresponsal en Roma

La legislatura iniciada tras las elecciones legislativas del 4 de marzo va camino de ser la más corta e inútil de la democracia reciente en Italia. Y eso no es poco en un país acostumbrado a la inestabilidad política con 64 Gobiernos diferentes en los últimos 70 años. En los más de dos meses pasados desde la última cita con las urnas, los vetos cruzados entre los partidos han impedido la creación de una alianza que supere la fragmentación del Parlamento (en el que ningún bloque tiene la mayoría) para permitir así el nacimiento de un nuevo Ejecutivo.

Harto de la situación, el presidente de la República, Sergio Mattarella, decidió hoy intervenir al ver cómo fracasaba su tercera ronda de contactos con las formaciones políticas para tratar de conseguir un pacto.

El jefe del Estado se erigió en el promotor de un Gobierno «neutral, de servicio», para el que pidió apoyos de los partidos de manera que pueda sobrevivir hasta final de año y se encargue básicamente de dos objetivos: preparar los próximos Presupuestos y defender con pleno derecho los intereses italianos en Bruselas, sobre todo en la negociación de cara a la aprobación de las cuentas de la Unión Europea en el período que va desde 2021 hasta 2027.

Los «límites» del dimisionario Gentiloni

A principios de 2019 el mandato de este Gabinete técnico decaería y se convocarían a continuación unas nuevas elecciones legislativas. «Es obligatorio dar vida a un nuevo Gobierno, no se puede esperar más», comentó el presidente de la República, recordando los «límites» que tiene el actual Ejecutivo dimisionario, liderado por Paolo Gentiloni.

Exprimiendo a fondo el papel de árbitro entre los partidos que la Constitución le reserva, el jefe del Estado puso sobre la mesa de forma descarnada las alternativas que afronta el país ante la incapacidad de las formaciones políticas para ponerse de acuerdo. El Parlamento está dividido en tres bloques predominantes (el Movimiento 5 Estrellas, la coalición conservadora entre la Liga y Forza Italia, y el Partido Democrático) y hace falta un acuerdo «entre dos de ellas» que de momento no se ha producido.

El 8 de julio

Ante este panorama, para Mattarella la mejor opción es dar vida a un Ejecutivo «neutral» que habría que enterrar si decayeran los actuales vetos entre los partidos y surgiera una mayoría parlamentaria clara. En caso de que los candidatos sigan sin ponerse de acuerdo y tampoco acepten el Gabinete temporal, no quedarían más camino a seguir que el retorno a las urnas. Es la alternativa más fácil pero no la más segura, pues si no se cambia la ley electoral, es posible que se repita un resultado tan fragmentado como el de los comicios del 4 de marzo.

El 8 de julio es la fecha más cercana en la que podrían celebrarse los comicios. El Movimiento 5 Estrellas y la Liga presionan para votar ese día y no aceptan la iniciativa de Mattarella. «No apoyamos a un Gobierno 'neutral', que es un sinónimo de Gobierno técnico», dijo Luigi Di Maio, candidato de la formación 'anticasta'. En la misma línea se expresó Matteo Salvini, candidato 'liguista', subrayando que había que ir a las urnas «lo antes posible».

Se busca tecnócrata sin aspiraciones políticas

Ser presidente de la República en Italia no está nada mal. Ganas un sueldazo, te dan como vivienda un sitio precioso en pleno centro de Roma como el Palacio del Quirinal y tienes a un grupo de armarios empotrados que te defienden, los 'Corazzieri'. El trabajo, además, por lo general es la mar de tranquilo. La mayor parte de los días te los pasas haciéndote fotos, dándole la mano a gente y participando en actos de sociedad. Vives en definitiva como un rey pero tras haber sido elegido por el Parlamento. Es sólo en momentos como el actual cuando se justifica en Italia la existencia de una figura así. Hace falta un mediador entre los partidos para tratar de convencer a los candidatos de que sacrifiquen sus intereses y fobias personales por el interés general. Eso es precisamente lo que lleva dos meses haciendo sin éxito Sergio Mattarella. El fragmentado Parlamento que dejaron las elecciones del 4 de marzo lo ha puesto en el peor brete desde que fue elegido presidente de la República en febrero de 2015.

Cuando el panorama político se pone tan feo como ahora, al jefe de Estado le queda una última carta antes de mandarlo todo al garete y convocar elecciones: el Gobierno técnico. Ese fue el botón que accionó ayer Mattarella, aunque optó por llamarlo Gabinete «neutral, de servicio». Para poner un poco de azúcar en la píldora que intenta que se traguen los políticos, marcó una llamativa línea roja: los miembros del Ejecutivo «del presidente», como ya ha sido bautizado en Italia, no podrán presentarse a las elecciones. Con esta medida, Mattarella trata de evitar lo ocurrido la última vez se recurrió a un tecnócrata para llevar las riendas del país. Fue con Mario Monti en noviembre de 2011. El Partido Democrático y Forza Italia, las formaciones que le apoyaron, se encontraron con que Monti le cogió gusto al poder y se presentó a los siguientes comicios. Se pegó un batacazo, pero para los partidos fue desagradable encontrárselo como rival. Un nuevo tecnócrata sin aspiraciones políticas es lo que necesita ahora Mattarella para evitar que el voto de marzo quede como «el primero que no se utiliza ni produce efecto alguno».

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