May debe resolver el entuerto irlandés en las próximas horas

Theresa May./Andy Rain (Efe)
Theresa May. / Andy Rain (Efe)

La primera ministra británica negocia con los delegados unionistas del DUP norirlandés una redacción del documento sobre la frontera irlandesa que alivie su «gran conmoción»

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

La saga irlandesa que se ha incrustado en el preámbulo del Consejo Europeo que decidirá sobre la segunda fase del 'Brexit' la próxima semana debe resolverse en las próximas 72 horas. Donald Tusk emitirá una declaración a las 7.50 de mañana. Los portavoces de la Comisión han puntualizado que la medianoche del domingo es el plazo inamovible, porque han de preparar la cumbre.

Mientras tanto, en Londres, Theresa May negociaba esta tarde con los delegados unionistas del DUP norirlandés una redacción del documento sobre la frontera irlandesa que alivie su "gran conmoción" del lunes, cuando leyeron el que la primera ministra estaba acordando con Donald Tusk. Es una comedia con varias tramas.

La televisión irlandesa, RTÉ, causó la gran conmoción unionista al publicar un extracto del borrador del documento. Donde una versión previa decía que "Reino Unido se asegurará de que no haya divergencias de las reglas del mercado común y la unión aduanera que... respaldan la cooperación entre norte y sur y la protección del Acuerdo de Viernes Santo", la nueva decía que 'haya alineamiento' en vez de que 'no haya divergencias'.

Theresa May se tambaleaba, según los temerosos, porque su mayoría depende de los votos del DUP. No sería la primera vez que un Gobierno británico cae por quebrar el apoyo unionista. En 1979 cayó el laborista de James Callaghan, porque se negó a comprar los votos de los unionistas entonces mayoritarios del UUP porque a cambio de su apoyo le pedían que construyera una autovía en la provincia.

De los desacuerdos de asfalto a la interpretación textual. El DUP tiene un sector más pragmático sobre la UE, que encarnaría la exministra principal, Arlene Foster, crecida en el UUP, y otro liderado por un pura sangre del partido fundado por Ian Paisley, Nigel Dodds, diputado en Londres, convencido 'brexiter' y negociador directo con May. Ambos sectores resentían el protagonismo de Dublín en la negociación con Londres y su marginación.

Pero la queja esgrimida es que esa redacción- la diferencia entre versiones no son evidentes- abre la puerta a que Irlanda del Norte se diferencie del resto de Reino Unido tras el 'Brexit'. Inadmisible para el unionismo probritánico y alarmante para los euroescépticos, que temen que May solo puede prometer eso si está dispuesta también a que todo el reino alinee sus regulaciones futuras con el mercado común.

Transitar

La hondura del enredo es otra. Cuando los caimanes del 'Brexit' en el Gabinete- Boris Johnson y Michael Gove- escribieron hace unas semanas a May una carta privada exigiéndole firmeza con los ministros que no creen en sus beneficios, le pedían que fijase por ley la fecha de salida, el 29 de marzo de 2021. May presentó una moción parlamentaria para fijar la fecha en el 29 de marzo de 2019.

May opera con el convencimiento de que debe ejecutar el 'Brexit' tras el referéndum aunque ella votase por la permanencia. Su fecha de salida de la UE es la oficial, marzo de 2019, y luego una transición de "unos dos años'. Johnson y Gove querían asegurar que esa transición dura solo dos años, y no cinco o siete, como sugieren los alarmados por los efectos económicos de la marcha.

El ministro del 'Brexit', David Davis, ha visitado Irlanda del Norte una sola vez. Ha afirmado esta semana que su ministerio no ha elaborado análisis sectoriales de su impacto. Avala así que la transición será más larga y que, mientras tanto, Reino Unido mantendrá las reglas comunitarias. Pero el DUP vetaría el avance de May, quizás la derribaría y Jeremy Corbyn, antiguo simpatizante del IRA, podría gobernar. La credulidad en que la comedia desemboque ahora en tragedia se interrumpe ahí.

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