Macron conquista a Trump sin sacar nada palpable

El presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente francés, Emmanuel Macron./EFE
El presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente francés, Emmanuel Macron. / EFE

«Sería mucho más fácil negociar con él que con la Unión Europea», reconoce el presidente estadounidense

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York

Donald Trump no es muy popular en Francia. A su presidente Emanuel Macron no le beneficia la imagen complaciente de abrazos y palmaditas que se dieron, salvo que eso sirva para obtener acuerdos en los temas clave: los aranceles sobre el acero y el aluminio, el acuerdo nuclear con Irán y la permanencia de EE UU en Siria. Sólo entonces será visto como un astuto estratega y no como un pelota.

En lo más acuciante, Irán, Trump avanzó que su decisión llegará «muy pronto» -el plazo que se ha dado vence el día 12-, pero el mandatario francés no sonrió cuando se volvió hacia él para decirle: «Yo creo que tú sabes lo que voy a decidir». El magnate está dispuesto a tirar por la borda ese «horrible» acuerdo duramente negociado junto a Alemania por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU en 2015. «Nunca se debería de haber aprobado, tú lo sabes», le dijo.

Le ronda en la cabeza la imagen de «las cajas y bidones» llenos de millones de dólares que se le entregaron a Irán como concesión por abandonar su programa nuclear. Dinero que pertenecía a Irán por sus ventas de petróleo y que estaba congelado en cuentas bancarias internacionales desde hace más de 30 años, a raíz de la toma de la embajada estadounidense de Teherán en 1979. El autor de 'El Arte del Trato' cree que su antecesor no debería de haber autorizado esa entrega sin haber incluido en el trato condiciones para la conducta de Irán en países como Irak y Siria, a los que Macron añadió Libia y Yemen.

A priori, el presidente francés se había negado a renegociar el acuerdo, pero este martes dio un giro estratégico al admitir que hay cosas que añadir. Ambos mandatarios coinciden en ver a Irán como una amenaza a la paz internacional, carta que Macron utilizó para convencer a Trump de que deje las tropas estadounidenses en Siria porque no quieren «darle mesa libre a Irán en el Mediterráneo», contó Trump que le dijo Macrón «durante largo rato».

Con eso le ha dado una pausa a su plan para sacar inmediatamente a sus «increíbles guerreros» de Siria. «Queremos que vuelvan a casa pero una vez lograda la misión», recapacitó el magante. La cuestión es cuándo se darán esas circunstancias. Para el presidente francés no basta con haber derrotado al autodenominado Estado Islámico, sino que hay que lograr la estabilización de Siria con un gobierno inclusivo de todos los grupos sobre el tablero. Para Trump, es hora de que los países árabes, «que son inmensamente ricos», den un paso al frente y eleven «enormemente» su contribución en Siria «para evitar que Irán se aproveche» de los esfuerzos estadoundenses «contra el Estado Islámico».

Con su estilo de bravucón de patio de colegio, Trump respondió al aviso de «severas coincidencias» que hiciera el presidente iraní Hassan Rouhani. «Si Irán nos amenaza de algún modo pagará un precio mayor de lo que haya pagado nunca ningún otro país», le desafió.

Su estrategia de disuadir con la fuerza está dando resultados con muchos otros países como Corea del Norte, que se ha comprometido a la desnuclearización antes incluso de sentarse a la mesa de negociaciones. Con esa sumisión, el «hombre cohete» se ha convertido en una persona «muy honorable», dijo este martes, y Macron, en su mejor amigo europeo. «Me cae superbien, tenemos muchas cosas en común», celebró Trump. En un tosco intento de demostrar su cercanía le humilló públicamente al destacar en voz alta «la mota de caspa» en la chaqueta que le limpió «para que sea perfecto». Luego le compensó destacando su nuevo papel de líder europeo y mediador con EE UU. «Sería mucho más fácil negociar con él que con la Unión Europea», suspiró.

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