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El Estado Islámico asegura haber quemado vivo al piloto jordano

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Muaz Kasasbeh, en el momento de ser quemado vivo. / R. C.

  • El Gobierno de este país afirma que Muaz Kasasbeh fue asesinado el 3 de enero, semanas antes de que los yihadistas ofreciesen a Ammán un canje para su liberación

El Estado Islámico asegura en un vídeo que el piloto jordano que tenía secuestrado ha sido quemado vivo. En las imágenes difundidas se puede ver hablando a Muaz Kasasbeh. A continuación aparece delante de un grupo de milicianos con las cabezas cubiertas, armados con fusiles de asalto y vestidos con trajes de camuflaje. Posteriormente los yihadistas le introducen en una jaula y le queman vivo, según ha informado el grupo de seguimiento del yihadismo SITE.

El Gobierno de Jordania asegura que el asesinato del piloto se produjo el pasado 3 de enero, pese a que el Estado Islámico insistía hace apenas unos días en un canje de prisioneros. Dicho canje consistía en la liberación de la terrorista iraquí Sajida al Rishawi, encarcelada en Jordania tras intentar provocar una matanza en un hotel en 2005, a cambio del piloto y del periodista japonés Kenji Goto. Para llevarlo a cabo, los yihadistas habían lanzado varios ultimátums, el último de los cuales se produjo el jueves por vía de un mensaje de audio en el que el propio Goto advertía de que si ésta no se producía antes del atardecer, él sería ejecutado.

El Gobierno jordano mostró su disposición a liberar a Al Rishawi, hermana de Mubarak Atrous al Rishawi, mano derecha del fallecido líder de Al-Qaida en Irak, Abú Musab al Zarqawi, pero exigía que antes se le ofreciesen pruebas de vida del piloto. El Ejecutivo japonés también se movilizó para lograr la liberación de Kenji Goto, pero los yihadistas le ejecutaron el sábado y desde entonces no se habían tenido noticias de Muaz Kasasbeh.

Muaz Kasasbeh fue capturado tras llevar a cabo un ataque contra posiciones del Estado Islámico dentro de las operaciones que lleva a cabo la coalición internacional contra los yihadistas.

Las reacciones a su asesinato no se han hecho esperar. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha señalado que el vídeo difundido por el Estado Islámico no es sino otra muestra más de la barbarie de los yihadistas.

Otra muestra de barbarie

El grupo liderado por Abu Bakr al Baghdadi inició su sangrienta campaña de rehenes occidentales el 19 de agosto de 2014, cuando decapitó al periodista estadounidense James Foley, quien llevaba dos años secuestrado en Siria. En esa grabación, advertían a Obama de que el también periodista estadounidenses Steven Sotloff correría la misma suerte a menos que Washington no pusiera fin a sus bombardeos en Irak contra las posiciones del grupo yihadista. Una amenaza que se hizo efectiva el 2 de septiembre, cuando los yihadistas procedieron a la decapitación de Sotloff, a quien habían secuestrado en agosto de 2013 en Siria mientras cubría la guerra civil como 'freelance'.

Al igual que en el caso anterior, en el vídeo de la decapitación de Sotloff se amenazaba con la ejecución de un nuevo rehén occidental, el cooperante británico David Haines, quien fue secuestrado en marzo de 2013 cerca del campo de refugiados de Atmeh, en el norte de Siria. La amenaza se hizo efectiva el 13 de septiembre. En el vídeo que los yihadistas lanzaron entonces, Haines se dirigía al primer ministro británico, David Cameron. "Entraste de forma voluntaria a una coalición con Estados Unidos contra el Estado Islámico, tal y como hizo tu predecesor Tony Blair, continuando con la tendencia de nuestros primeros ministros que no encuentran el valor para decir no a los estadounidenses", declaraba. Y los yihadistas marcaban a una nueva víctima, el cooperante británico Alan Henning, quien fue apresado en diciembre de 2013 en Siria.

Los llamamientos de la mujer de Henning no sirvieron para nada. El 3 de octubre era decapitado el cooperante. "Por la decisión de nuestro Parlamento de atacar a Estado Islámico yo, como miembro de la ciudadanía británica, pagaré el precio", manifestaba Henning en un vídeo en el que aparecía de rodillas.

Posteriormente le tocó el turno a Peter Kassig, cuya decapitación se anunció el 16 de noviembre. Las peticiones de "clemencia" de sus padres y la publicación de una carta del joven, en la que explicaba su conversión al islam tampoco sirvieron de nada.

A continuación, el Estado Islámico puso a Japón en su punto de mira, recriminando al Gobierno nipón el apoyo prestado a la coalición militar internacional que está bombardeando posiciones yihadistas en Irak y Siria. Así, exigió el pago de un rescate de 200 millones de dólares (172,8 millones de euros) en 72 horas a cambio de la vida de los rehenes nipones Haruna Yukawa y Kenji Goto.

El 24 de enero, los yihadistas difundieron el vídeo de la ejecución de Yukawa y plantearon un canje de presos. Exigían la excarcelación de la yihadista iraquí Sajida al Rishawi a cambio de la entrega de Goto y el piloto jordano. Ammán se mostró proclive. Pero, una vez más, en vano.