Trump pasa la factura a Amazon

Donald Trump saluda junto a la directora saliente de Comunicaciones de la Casa Blanca, Hope Hicks. /Efe
Donald Trump saluda junto a la directora saliente de Comunicaciones de la Casa Blanca, Hope Hicks. / Efe

La empresa de Jeff Bezos, dueño también de ‘The Washington Post’, cae en Bolsa tras decir el presidente que «paga pocos impuestos»

MERCEDES GALLEGO

Donald Trump no sabía nada de gobierno cuando llegó a la Casa Blanca pero era un experto tiburón en las sucias prácticas empresariales que mueven rascacielos y casinos. La noticia de que Amazon perdió el miércoles más de 30.000 millones de dólares (25.500 millones de euros) en Bolsa al saberse que él está «obsesionado» con pasarle factura a la empresa de Jeff Bezos -propietario también de ‘The Washington Post’- no se le pudo escapar. Divertido con su hazaña, puso el dedo en Twitter y le dio otro empujón hacia el abismo bursátil.

«He manifestado mi preocupación con Amazon mucho antes de las elecciones», tuiteó ayer. «A diferencia de otros, pagan muy pocos impuestos o ninguno a los gobiernos locales y estatales, usan nuestro sistema postal como chico de los recados (causando tremendas pérdidas a EE UU) y están llevando a la bancarrota a miles de negocios!».

Nada de eso es totalmente cierto, pero había suficiente verdad como para resonar entre sus bases y preocupar a los inversores. «Se le ha explicado en múltiples reuniones que su percepción es incorrecta, que en realidad la oficina postal gana una tonelada de dinero con Amazon», explicaron fuentes de la Casa Blanca a la web informativa Axios, que dio la noticia. Tan ventajoso es el acuerdo con Amazon para un sistema de correos al borde de la bancarrota por sus planes de pensiones que ha ampliado el reparto a los domingos. El año pasado reportó 7.000 millones de dólares (más de 5.600 millones de euros) en beneficios.

En los mundos de Trump la realidad no importa. A sus 71 años la revolución empresarial del modelo Amazon debe de parecerle una herejía a alguien nostálgico de la América de los 50 que quiere devolver brillo al carbón. Eso es solo parte de una obsesión que, nadie duda, está políticamente motivada, confirmaron ayer varios legisladores. El rotativo que provocó el ‘impeachment’ de Nixon con el Watergate contrató a 80 periodistas más en cuanto Trump ganó las elecciones y los ha rentabilizado. Décadas de invertir en fuentes dan resultado día sí, día no en la Casa Blanca más porosa de todos los tiempos, irritando al mandatario más volátil que se haya conocido.

Su vendetta contra la CNN al bloquear la fusión de AT&T y Time Warner si esta última no se deshacía de la cadena ya fue una alerta para ‘The Washington Post’. Oficialmente la empresa no ha respondido a la inusual presión pública del presidente, pero el rotativo en el que Bezos dice no tener influencia editorial se apresuró a aclarar que Amazon paga impuestos en los 45 Estados que los cobran y está en favor de algún tipo de legislación que obligue a hacerlo a las terceras partes con las que opera. Paradójicamente, Trump se vanaglorió durante la campaña de no haber pagado impuestos federales en su empresa durante 18 años. «Soy muy listo», alardeó. La promesa de hacer públicas sus declaraciones tan pronto como finalizase la auditoría que le estaban haciendo nunca se materializó, lo que le convierte en el primer presidente de EE UU en no mostrarlas.

Lagunas legales

Con su ejército de abogados, Trump ha aprendido a explotar las lagunas legales que le permiten escaparse de lo que parecían obligaciones -Jimmy Carter tuvo que vender su granja de cacahuetes para evitar un posible conflicto de intereses con sus políticas agrarias-. También a utilizar la ley que ahora escribe para vengarse de sus enemigos. Por eso preocupa su «irritación» con Amazon, una empresa que tiene más de medio millón de empleados en todo el mundo y que el año pasado despertó recelos al adquirir la cadena de alimentación Whole Foods.

Algunos legisladores ven en esa operación, aprobada por el Gobierno de Obama, un intento de monopolio y se habla de forzar su división, como se hizo con la Standard Oil de Rockefeller. Bastaría, sin embargo, con una subida de las tarifas de reparto para hacer tambalear el negocio. La Comisión Postal regulatoria revisa el acuerdo todos los años y los inversores lo saben. Si algo ha frenado su caída en Bolsa es la recomendación de algunos analistas de aprovechar las acciones a la baja para comprar.

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