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Detenido el exjefe policial de Iguala, clave en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos

Renato Sales, Comisionado Nacional de Seguridad de México, anuncia la detención de Felipe Flores.
Renato Sales, Comisionado Nacional de Seguridad de México, anuncia la detención de Felipe Flores. / Henry Romero (Reuters)
  • Arrestado este viernes tras dos años prófugo, el testimonio de Felipe Flores es fundamental para esclarecer el ataque a los estudiantes y su destino final

El exjefe de Policía de Iguala Felipe Flores, enlace de la red de corrupción del exalcalde José Luis Abarca con el grupo criminal Guerreros Unidos, es un personaje clave para el esclarecimiento del caso Ayotzinapa. Flores, de 58 años, ocupaba la Secretaría de Seguridad de Iguala, municipio del estado de Guerrero, la trágica noche del 26 de septiembre de 2014 cuando policías bajo su mando atacaron a 43 estudiantes y los hicieron desaparecer.

Detenido hoy tras dos años prófugo, el testimonio de Flores es fundamental para esclarecer el ataque a los estudiantes y su destino final, dijo Héctor de Mauleón, analista y columnista del diario El Universal. La noche del ataque Flores recibió informes constantes y por eso puede explicar "el móvil de la agresión" y también por qué si los estudiantes fueron llevados a la comandancia "se cambió la orden" y los hicieron desaparecer, comentó De Mauleón.

Flores era un jefe de policía conocido en Iguala por ser primo del alcalde Abarca y por caminar sin protección por las calles, y aunque tenía un aspecto bonachón se le consideraba autoritario, según testimonios divulgados por la prensa mexicana. Con una carrera de más de 30 años como policía, Flores conocía todas las complicidades entre políticos y grupos criminales.

"Los dos años que estuvo prófugo demuestran que la organización no está desmantelada", dijo De Mauleón sobre Flores, de quien se llegó a pensar que había sido asesinado por sus cómplices. Con José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda, presos desde noviembre de 2014, Flores fue señalado por la Procuraduría General de la República (Fiscalía) como uno de los autores intelectuales del ataque y desaparición de los 43 estudiantes de la escuela para maestros de Ayotzinapa.

Según las autoridades era Pineda, familiar de dos miembros de Guerreros Unidos, la encargada de distribuir el dinero que recibían de esta organización criminal, con la complicidad de su esposo y del entonces jefe de la Policía. La cercanía de Flores con la familia Abarca-Pineda era de tal magnitud que hay testimonios que lo sitúan al lado del alcalde en una investigación que apunta al político como autor de un asesinato a balazos de un oponente en 2013.

Las autoridades mantenían una recompensa de 2,5 millones de pesos (unos 134.000 dólares) por información que llevara a detenerlo. Según la investigación, Flores era el vínculo de los Abarca con Guerreros Unidos, el grupo criminal al que los policías bajo su mando entregaron a los estudiantes para hacerlos desaparecer.

En una primera declaración, el exjefe policial afirmó que no tuvo conocimiento del ataque y que esa noche había permanecido en su oficina, aunque después se contradijo y reconoció que tuvo informes de los hechos. Por lo pronto, sus testimonios fueron determinantes para que las autoridades determinaran que Abarca mintió al asegurar que no sabía nada de lo ocurrido porque Flores le informó que había tiroteos en diversos puntos de Iguala, unos 300 kilómetros al sur de la capital mexicana.