Ideal

Movilización para salvar al guepardo, en peligro de extinción

Un guepardo en territorio sudafricano.
Un guepardo en territorio sudafricano. / JOHN WESSELS / AFP
  • «En una o dos generaciones, las poblaciones en libertad podrían haber desaparecido», avisa una especialista

Tumbado a la sombra de un árbol, el guepardo Heathcliff rezuma elegancia y potencia detrás de la espesa reja metálica de una reserva que podría convertirse tal vez en la única manera de evitar la extinción de este felino. Un estudio publicado esta semana calcula en menos de 7.100 el número de guepardos que subsisten actualmente en libertad en el mundo, la cuasi totalidad en África. Y, según las previsiones alarmistas de sus autores, la especie "corre directamente" a la extinción si no se toman urgentemente medidas radicales de protección.

En los suburbios de la capital sudafricana, Pretoria, el centro De Wildt acoge a un centenar de ejemplares en enormes recintos que reproducen las condiciones de la savana. A causa de la desaparición progresiva de este hábitat natural, por obra del ser humano, la población mundial de guepardos cayó en 100.000 individuos en un siglo. En su contacto con el hombre, los guepardos son abatidos por granjeros que protegen su ganado o son atrapados por trampas, y los cachorros capturados son vendidos ilegalmente como mascotas domésticas de lujo en los países del Golfo (Pérsico).

"Los guepardos son los grandes olvidados entre las especies amenazadas", deplora Rita Groenewald, del centro De Wildt. "Las cifras son de espanto. Este estudio tiene el mérito de subrayar la amplitud del peligro que los amenaza, algo casi desconocido por el gran público", añade, "en una o dos generaciones, las poblaciones en libertad podrían haber desaparecido, hay que hacer un verdadero trabajo educativo".

Una pareja de guepardos en Namibia.

Una pareja de guepardos en Namibia. / GIANLUIGI GUERCIA / AFP

El desafío impuesto a los defensores de la fauna tiene una gran dimensión. Los guepardos se adaptan muy difícilmente a la cautividad porque están acostumbrados a recorrer grandes distancias para cazar sus presas. Su territorio de caza alcanza frecuentemente a unos 3.000 km2, una superficie que las reservas privadas no pueden ofrecerles. En el centro De Wildt son alimentados, pero esta práctica no les permite desarrollar sus aptitudes para la caza, por lo que su supervivencia al aire libre se vuelve algo aleatorio.

En su recinto, Heathcliff, de 7 años de edad, tiene saciado su apetito, está seguro y es admirado por los visitantes. Pero, sería incapaz de sobrevivir en libertad. Sus pares enfrentan la temible competencia directa de los leones, águilas y hienas, que a veces exterminan a sus cachorros.

El estudio publicado a comienzos de la semana en los informes de la Academia de Ciencias estadounidense detalla las difíciles condiciones de vida para el mamífero más rápido del mundo. "Desarrollamos programas que les permiten sobrevivir en medio de la presencia humana", explica una de los autores, Laurie Marker, desde su centro de investigación en Namibia. "Existen soluciones, es un motivo de esperanza", afirma. Entre ellas, una mejor gestión del cuidado del ganado para reducir los riesgos de predación de los guepardos. O el recurso a perros pastores que vivan en permanencia con el ganado. Los guepardos les tienen miedo y evitan enfrentarlos.

Para Marker, el momento es grave. La desaparición de poblaciones de guepardos en libertad sería un golpe terrible. "Son la velocidad y la elegancia conjugadas", insiste, "son bellos, particulares y únicos entre los felinos".

Un joven guepardo, en Sudáfrica.

Un joven guepardo, en Sudáfrica. / JOHN WESSELS / AFP

A excepción de medio centenar de ejemplares que habitan en Irán, los guepardos viven en África, en su gran mayoría en Namibia, Angola, Zimbabue, Sudáfrica, Botsuana y Mozambique. Según el estudio pilotados por la Sociedad Zoológica de Londres y la Sociedad para la Conservación de la Fauna Salvaje (WCS), están particularmente amenazados en Zimbabue, donde ha desaparecido el 85% de su población en los últimos dieciséis años, quedando apenas 170 ejemplares. Los especialistas reclaman su pasaje inmediato de la lista de especies "vulnerables" a la de especies "amenazadas", establecidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).