EL CARMEN DE LOS MÁRTIRES YA ES DE GRANADA

Representaciones folclóricas organizadas por el Centro Artístico en el Carmen de los Mártires. /Torres Molina/Abc
Representaciones folclóricas organizadas por el Centro Artístico en el Carmen de los Mártires. / Torres Molina/Abc
Efemérides de @LaHemeroteca

Hace 60 años que el Ayuntamiento incorporó el palacete y los jardines al patrimonio de la ciudad

AMANDA MARTÍNEZ

Doce millones y medio de pesetas fue el precio que el Ayuntamiento pagó por el carmen de los Mártires y así consta en la escritura firmada por el alcalde, Manuel Sola, y su propietaria, sor Cristina de la Cruz Arteaga, el 31 de octubre de 1957. Una cifra simbólica que, al parecer, la religiosa empleó en la restauración del monasterio de San Jerónimo. Fue un generoso y bello gesto que permitió que la ciudad recuperara una verdadera joya artística "La perla Peregrina de Granada", como la piropeó un periodista del suplemento "Blanco y Negro" de Abc.

Conocido como "Corral de los Cautivos" y por los árabes "campo de Ahabul", allí "acostumbraban estos encerrar durante las noches a los prisioneros cristianos que trabajaban en las obras reales, dentro de silos o mazmorras, cavadas en el terreno por Aben Alhamar para conservar cereales", describe Gómez Moreno en su Guía. La Reina Isabel la Católica mandó erigir una ermita dedicada a aquellos mártires y con este nombre se quedó.

Bajo el patronazgo del Conde de Tendilla en 1573 se levantó el convento de Carmelitas Descalzos del que fue prior (entre 1582 y 1588) San Juan de la Cruz. La tradición dice que aún se conserva un ciprés plantado por él y un acueducto para regar sus extensas huertas en cuyo trazado también se dice que trabajó. Henríquez de la Jorquera describe el convento como "vistoso y agradable". Cándido G. Ortiz de Villajos habla en sus crónicas de sus jardines, "con sus espesos grupos de palmeras, ocultando los estanques en que se mecen lánguidamente los blancos cisnes; sus laberintos de arrayanes olorosos, encantadoramente intrincados, y fantásticas grutas ocultas bajo el manto de fragantes madreselvas". Y, otra curiosidad apuntada por José Miguel Álvarez de Morales en la guía "El Realejo", en la que luego sería sala capitular de la iglesia, Boabdil entregó a los Reyes Católicos las llaves de su pueblo.

El convento se destruyó en época de la Desamortización y se conservan pocos testimonios de su belleza: el romántico George Vivian, la dibujó poco antes de su derribo, y se conservan cinco tablas del retablo mayor de su iglesia, atribuidas a Juan Ramírez, en el Museo de Bellas Artes de Granada.

Tras varios cambios de titularidad, y una guerra de la Independencia en el que se ocupó como cuartel de inválidos, el general carlista Carlos Manuel Calderón alzó un palacete, "transformado hoy en deliciosa casa de recreo, con huerta, paseos y jardines, en los que descuella el copudo cedro", continúa describiendo Gómez Moreno en su "Guía de Granada". En 1891 lo vendió al ingeniero belga Huberto Meersman y este "lo engrandeció sobremanera, convirtiendo su palacete en una mansión fastuosa y sus jardines en un vergel romántico encantador", describe Juan Bustos en el artículo "Los jardines de los Mártires". En 1928, arruinado, vendió su propiedad al duque del Infantado. Cuentan que la idea de Joaquín de Arteaga era adquirir del belga una vajilla de oro, pero acabó comprándole la finca entera. A su muerte, lo heredó su hija, sor Cristina de Arteaga.

El escándalo de los Mártires

La idea de convertir el carmen de los Mártires en un hotel venía de lejos. Cuando era aún propiedad de sor Cristina, se habló de la posibilidad de que en su interior se edificara un convento de religiosas, aunque la reacción granadina no fue favorable. En las informaciones del año 57 sobre la adquisición, ya se insinuaba el interés municipal de instalar en el interior del recinto una "gran industria hotelera de lujo."

Tabajos de restauración del palacete en 1985
Tabajos de restauración del palacete en 1985 / Charo Valenzuela/archivo de Ideal

Declarado Monumento Histórico Artístico el 27 de septiembre de 1943, el 10 de junio de 1958 el Ayuntamiento anunció su apertura a la ciudad que tuvo lugar con motivo de las fiestas del Corpus de aquel año, y muy pronto se incorporó a la vida de los granadinos. Seguro que algún lector de este artículo recuerda las veladas del Centro Artístico y las verbenas de la Prensa, "entre álamos, cedros, cipreses, laureles, plátanos y eucaliptos; entre rosaledas y plantaciones de claveles, perfumando el ambiente", rememoraba Bustos.

En 1974 el Ayuntamiento, presidido por José Luis Pérez Serrabona, propuso convertirlo en un hotel de cinco estrellas y se autorizó a una sociedad llamada IFA S.A. su explotación durante cuarenta y nueve años a cambio de un canon irrelevante, una barbaridad, un desastre contra el patrimonio al que la sociedad granadina no permaneció indiferente. Al contrario, el "escándalo de Los Mártires", saltó a las páginas de la prensa nacional y llegó hasta el gobierno central de Arias Navarro. El asunto de la destrucción de Los Mártires supuso "una revolución de la conciencia ciudadana" en palabras de Manuel Orozco, y el eco del escándalo, cuando el franquismo daba sus últimos coletazos, consiguió paralizar el desatinado proyecto. En octubre de 1976, IFA quebró, pero, para entonces, se había talado miles de árboles y el palacete había sufrido expolios y daños irreparables.

Tras una compleja restauración, el 19 de diciembre de 1986 volvió a abrir sus puertas para disfrute de los granadinos que pasean por él como también lo hicieron personajes como Alfonso XIII, José Zorrilla o la reina Victoria Eugenia; artistas e intelectuales como Falla, Rodríguez Acosta, Bertuchi, Lorca o Fernando de los Ríos. Porque es, sin lugar a dudas, uno de los rincones más bonitos de Granada.

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