En la calle Elvira

HISTORIAS DE @LAHEMEROTECA

Villar Yebra dedicó uno de sus 'Bocetos' a la iglesia de San Andrés. Se publicó en Ideal el 30 de mayo de 1932. Lo recuperamos con motivo de la apertura de este templo albaicinero que ha estado cerrado por obras 18 años.

VILLAR YEBRA| GRANADA

Todavía quedan no pocos encuadres pintorescos a lo largo de la calle de Elvira, especialmente en el trozo comprendido entre la puerta árabe y la iglesia de San Andrés, cuya hermosa torre mudéjar, construída durante el siglo XVI, por el albañil Alejo Sánchez, es el elemento más bello y relevante de aquel contorno.

Es ese trozo de la vieja calle árabe uno de los reductos más especialmente castizos de la población. Más, mucho más auténticamente granadino que algunos otros rincones más nombrados por hallarse en el Albaicín, o por recordar el andalucismo de pandereta del que nada tienen las recias estampas de la calle de Elvira, presididas por la singular torre mudéjar.

Del Arco de Elvira a la placeta de la Cuna, alrededor de la torre de San Andrés, se encuentra el centro vital y comercial del laberinto de callejuelas que van desde la cuesta de Abarqueros a la placeta de los Naranjos; y desde la calle Molinos de la Corteza a la de la Cruz de Arqueros. Es como un pueblo . Ha sido el barrio de los músicos de Granada: a cualquier hora del día había siempre, por la vecindad, instrumentos sonando en manos de los profesores de la banda militar y de la municipal, o de los chicos de la banda del Ave Maria del Triunfo, qué vivían en la calle de Elvira. Yo podría citar una lista muy larga y aún faltarían muchos que no he conocido. El maestro Sarabia vivió allí; Verdejo, Barco y los Guardia, también. Aunque los más centrados en la calle de Elvira han sido los Ruiz Zúñiga, familia en la que todos, aparte de otros instrumentos, tocaban el saxofón. El apellido pesa en el mundillo de la música local; por lo que el familiar que queda hoy en activo en Granada, aunque ya tiene otros apellidos, le llaman "el Zúñigo", y también toca el saxofón.

En ese sector de la calle de Elvira se puede comprar de todo hasta verdaderas antigüallas de siglos, y otras que lo parecen, porque hay muy expertos fabricantes que saben resucitarlas artesanías del pasado, y ponerlas en "ambiente". También hay donde comer muy barato- más barato todavía. Habia -ya no los veo- un par de comercios de venta de novelas viejas revistas, que los aficionados a la lectura hemos visitado, de ves en cuando. Quizá ya no son negocio porque los chicos y los ióvenes de ahora apenas leen. En la calle de Elvira se ven, también, cómo no, morenas igual que la de la copla castiza, con unos ojazos que aceleran el ritmo del metrónomo.

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