Alhóndiga 'shopping'

Excavación arqueológica en el Suizo que sacó a la luz los restos de la alhóndiga Zaida /González Molero/Archivo de Ideal
Excavación arqueológica en el Suizo que sacó a la luz los restos de la alhóndiga Zaida / González Molero/Archivo de Ideal
Efemérides de @LaHemeroteca

Hace 25 años,una excavación arqueológica sacó a la luz los restos de la alhóndiga Zaida, uno de los primeros ‘centros comerciales’ de nuestra ciudad

AMANDA MARTÍNEZ

En pleno corazón de la ciudad, el antiguo café Suizo esperaba su rehabilitación. El Ayuntamiento había concedido la licencia para la obra pero, como era un edificio catalogado como monumento de interés local, la empresa promotora estaba obligada a conservar su fachada, el café y a restaurar sus elementos ornamentales que integrarían el proyecto de un futuro hotel de 77 habitaciones distribuidas en ocho plantas.

El establecimiento contaría con un aparcamiento pero, antes de construirlo, había que esperar a los resultados de las catas arqueológicas. El 25 de noviembre de 1992, el equipo de arqueólogos dirigidos por Carmen Pérez presentó sus conclusiones: el café Granada se había construido sobre los restos de la alhóndiga Zaida, la primera creada por los cristianos en la Granada reconquistada.

Alrededor del Zacatín, tal y como lo es en la actualidad, se encontraba la principal zona comercial de la Granada nazarí. Sus centros eran la Alcaicería, el zoco del Zacatín y las alhóndigas. Estas últimas eran establecimientos para la venta de productos y otras actividades relacionadas con el comercio, como el almacenamiento de las mercancías o el alojamiento de comerciantes y forasteros.

Gómez Moreno sitúa la primitiva Alhóndiga Zaida a las espaldas de la Madraza, en la calle Zacatín, un apunte que coincide con el planteado por Margarita Jiménez Alarcón, responsable del archivo municipal de Granada, en el artículo ‘La alhóndiga Zaida. Estudio a partir de una provisión real de 1581’.

La Alhóndiga representada con dos carros en la Plataforma de Vico
La Alhóndiga representada con dos carros en la Plataforma de Vico / Ideal

Explica Jiménez Alarcón que en 1498 la ciudad acuerda con Mahomad el Pequení, cadí mayor y almotacén de los musulmanes, que instale en la ‘casa de la Justicia’ una alhóndiga musulmana. A cambio, el Pequení ofrecía a los cristianos las «casas del Háquem que son çerca de la plaça del hatabin…, ubicadas cerca de Plaza Nueva, pues Rabba Alhattabin era la plaza de los Leñadores, con entrada por la cuesta de Gomérez».

Este acuerdo no debió de prosperar pues el 24 de julio del mismo año, el Ayuntamiento anunció una alhóndiga de cristianos cerca de la plaza de Bib-Rambla y «ordena a los almotacenes de las otras alhóndigas que vayan a ésta y la muestren a los mercaderes que vinieren a vender para cristianos».

Del siglo XV

Del siglo XV data Juan Manuel Barrios Rozúa la construcción del mercado hallado bajo el Suizo destinado a la venta de, cito de nuevo a Gómez Moreno, «aceite, miel, queso, higos, pasas y todo género de frutas».

Barrios Rozúa la describe en su ‘Guía de Granada’ como un edificio «con dos fachadas y sendas puertas de acceso. La principal daba a la calle Mesones y contaba con una portada de mármol blanco y gris similar a la del Coliseo, edificio próximo con el que establecía un diálogo arquitectónico. La segunda portada miraba al Darro […] Un zaguán daba paso a un amplio salón rectangular a través del cual se accedía a un gran patio cuadrado, muy austero, pues carecía de pórticos. El resto de las dependencias eran almacenes».

El día 30 de noviembre de 1856, un incendio la destruyó y la zona se remodeló por completo. En el solar se levantó el histórico edificio de Puerta Real que albergaba al popular café de cuya inauguración se hizo eco el diario ‘La Idea’ en su número del 10 de agosto de 1870: «Hoy se abre el nuevo café suizo, que como tal como se ha puesto, puede competir con los mejores de los que hay en las capitales de primer orden. Grandes deben haber sido los desembolsos que los dueños habrán tenido que hacer, los cuales deseamos que sean reintegrados pronto con ganancia. Deseamos prosperidad a todos los industriales y todo lo contrario a los usureros. ¡Qué quieren Vd., nosotros somos así!»

Al-fundaq

En las grandes ciudades de Al Ándalus, y la Granada nazarí era en el siglo XV una de las ciudades más grandes de Europa, había varias alhóndigas, conocidas como al-fundaq por los árabes. En Granada hay testimonios de al menos tres.

A la ya citada de la calle Zacatín se suma el Corral del Carbón, más valiosa arquitectónicamente y con mayor interés histórico-artístico. Conocida como alhóndiga Gidida o Nueva, estaba destinada a la venta de trigo y al hospedaje de mercaderes. También estuvo la Alhóndiga de los Genoveses, donde se vendían productos importados, que estaba situada cerca de la Puerta del Perdón de la Catedral. Se utilizó como prisión en 1585 y, en la actualidad, da nombre a la calle dónde se encontraba, la Cárcel Baja.

Ya posterior, del siglo XVI, es la alhóndiga de Granos que funcionaba como ‘pósito’ de semillas para los agricultores. Este mercado dejó de funcionar en 1932. Marino Antequera escribió en IDEAL un artículo en el que recordaba el amplio patio, que parecía «una plaza porticada de un antiguo pueblo castellano […] muy animada por campesinos, bestias de carga y curiosos, constituía una muestra de la Granada pintoresca». También describía la fachada que daba a la calle Alhóndiga «totalmente lisa y sin hueco alguno que, en mi infancia, cuando pasaba en el tranvía junto a ella, me imponía por oscura de color, lisura total y su constitución de mera sillería en superficie solo alterada por un enorme anuncio nunca renovado, de guano del Perú», recuerda el polifacético artista granadino. Todo aquello permaneció inmutable, salvo el anuncio, a través de los siglos.

Cuando se abandonó como almacén, el Ayuntamiento lo destinó a «parque de la limpieza». Fue demolida, por supuesto, cuando dejó usarse, «murió de parálisis», decía Antequera y «de inmerecido poco aprecio como construcción típica, antigua y no carente de monumentalidad y estilo. Pero en una ciudad en la que la fachada de los Miradores de la plaza de Bibrambla, obra prodigiosa de Diego de Siloé, fue demolida por la estulticia municipal ¿cómo va a extrañar que una construcción anónima, sin estilo propio pues fue obra de dos siglos, la piqueta acabara con ella?».

Para saber más

La alhóndiga Zaida. Estudio a partir de una provisión real de 1581. Margarita Jiménez Alarcón

Guía de la Granada desaparecida. Juan Manuel Barrios Rozúa. Editorial Comares (pág 398)

Granada arqueológica. Ángel Rodríguez Aguilera. Colección Granada y sus barrios. Caja General de Ahorros de Granada

Guía de Granada. Manuel Gómez Moreno

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