Las alas rotas del aviador Albarrán

Las alas rotas del aviador Albarrán
EFEMÉRIDES DE @LAHEMEROTECA

José Luis Albarrán, pionero del vuelo sin motor, falleció en un accidente aéreo durante una exhibición en Granada en las fiestas del Corpus de 1932

Amanda Martínez
AMANDA MARTÍNEZ

El espectáculo que ofrece las montañas de Sierra Nevada, aún cubiertas de nieve, es cautivador y su visión desde el cielo, una maravilla que, a principios del siglo pasado, estaba reservada a unos pocos a los que se les consideraba héroes. Uno de aquellos intrépidos hombres fue José Luis Albarrán que ha pasado a la historia de la aviación por ser uno de los pioneros del vuelo sin motor en España y cuya brillante carrera se truncó hace ahora 85 años en Granada.

José Luis Albarrán Reyes tenía treinta y tres años y nació en Pitiegua (Salamanca). Era suboficial del ejército y había participado en la guerra de Marruecos. Destinado en la Escuela de Observación de Cuatro Vientos, fue el primer español en pilotar aviones sin motor. “Era un incansable promotor de esta hermosísima forma de vuelo, formado en Alemania vino varias veces a Granada para ayudar a un joven y dinámico Aeroclub que estaban desarrollando cursos acelerados en esta forma de vuelo, en tiempos anteriores a la Guerra Civil española”, explica Emilio Atienza autor del libro ‘100 año de aeronáutica en Granada’ que dedica un capítulo al accidente. Albarrán era profesor de esta especialidad y, pocos meses antes del suceso, había batido el récord de España por sobrevolar el cielo de Madrid durante 1 hora y 7 minutos a bordo de un velero.

El último vuelo

Durante los días 30 y 31 de mayo tuvo lugar en el aeródromo de Armilla el primer concurso de vuelo sin motor que se celebraba con motivo de las fiestas del Corpus. La víspera de la competición, Albarrán quiso probar el planeador que utilizaría en la exhibición, un ‘Zooling’ de la ‘Aero Popular’. A las siete y

El último vuelo del aviador Albarrán

cuarto de la tarde, el piloto sacó del hangar el aparato y tras descartar, por falta de potencia, al primer vehículo que le ayudaría a elevarse, Baldomero Martín le prestó su auto. El ‘Zooling’ alcanzó una altura de unos noventa metros y comenzó a planear. “Albarrán evolucionaba tomando las corrientes que ascendían desde la vega con la serena majestad de un águila”, explica Parrilla Nieto en una biografía sobre el suboficial publicada en la web de la Asociación de Militares Españoles. Nada hacía presagiar el fatal desenlace.

Al disponerse a aterrizar, y a una altura aproximada de unos doce metros, el aparato se dio la vuelta “cabeceó unos instantes y cayó en vertiginoso picado estrellándose contra el suelo”. Entre las primeras personas que auxiliaron al piloto se encontraban José Rubio, médico y alumno del Club Penibético de Vuelo sin Motor, que reconoció la gravedad de las heridas y ordenó su traslado a la Casa de Socorro donde murió pocas horas después.

El entierro del suboficial Albarrán fue una demostración de duelo popular, muchos granadinos acompañaron a su familia y a su prometida, con la que iba a casarse en breve. La carroza fúnebre se llenó de coronas con sentidas dedicatorias y una escuadrilla de aeroplanos sobrevoló el cielo y cubrió de pétalos el paso del cortejo.

Corpus en las nubes

Este desgraciado accidente no impidió que se celebrara el programa previsto. El piloto granadino Peñafiel fue el ganador de la prueba de vuelo sin motor de un concurso que incluyó ejercicios de velocidad, de caza de globos y acrobacias que se realizaron, como en otras ocasiones, ante numeroso público.

El interés por la aviación llegó a Granada muy pronto sin duda gracias al entusiasmo de Emilio Herrera o Luis Dávila, granadinos y pioneros de la aeronáutica española, que contagiaron esta pasión a sus vecinos y los convirtieron en excepcionales testigos de los primeros intentos del hombre por conquistar el cielo.

Las fiestas del Corpus fue la excusa perfecta para la convocatoria de concursos y exhibiciones aeronáuticas y han surcado el cielo de Granada los mejores aventureros de los primeros años de la historia de la aviación. Los globos Montgolfier se elevaban desde Puerta Real o el Embovedado y, en alguna ocasión, provocaron alguna curiosa anécdota como quel día en el que el capitán Vilaregut, vestido de marinero y suspendido en un trapecio, sobrevoló con su globo el cielo de la ciudad ante el asombro de los ciudadanos pero, sobre todo, de las monjas del convento de la Presentación de San Juan de los Reyes en cuyo patio cayó el aparato.

Pero la primera vez que se vio volar a un avión en Granada fue en junio de 1911. El piloto, un belga que respondía al nombre de Tick, sobrevoló Armilla y Alhendín a bordo de un Bleriot-XI a cincuenta metros del altura durante cinco minutos. Desde entonces era habitual que las fiestas grandes de la ciudad incluyeran espectáculos aéreos una afición en la que está el germen de la inauguración, el 20 de junio de 1922, del aeródromo de Armilla.

Más información

'100 años de aeronáutica en Granada'. Catálogo de la exposición. Fundación CajaGranada del 10 de septiembre al 4 de octubre de 1997. Comisario Emilio Atienza

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