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Granada'92

Visitantes en la exposición
Visitantes en la exposición / Archivo de Ideal
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  • La exposición "Al Andalus, las artes islámicas en España", fue la gran muestra con la que esta provincia celebró el 1992

A Granada le tocó una pedrea en la lotería de los fastos del 92. La exposición "Al Ándalus, las artes islámicas en España" se saldó con un balance de 300.000 visitantes, la presencia en la ciudad de reyes, políticos, artistas y personalidades de todo el mundo y colas de más de cinco horas de espera que avalaron el éxito de una muestra "única e irrepetible" que convirtió los Palacios Nazaríes en un museo.

Enmarcada en los actos de celebración de Andalucía 92 y la conmemoración del Quinto Centenario de la Toma de Granada, fue el acontecimiento cultural del año en la provincia. Por primera vez se reunieron 130 piezas de arte hispano-musulmán procedente de quince países y setenta instituciones y museos. La muestra fue el resultado de más de tres años de trabajo conjunto entre el Patronato de la Alhambra y el Metropolitan de Nueva York que, bajo el mecenazgo de la Junta de Andalucía, el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Granada y con el patrocinio del Banco Bilbao Vizcaya e Iberia, hicieron posible amueblar el monumento con las obras que un día le pertenecieron. "Al Ándalus se posa sobre los palacios del reino nazarí para recordar el viejo esplendor perdido en el tiempo", publicó IDEAL.

Visitas ilustres

La Reina doña Sofía fue una de sus más importantes valedoras. Visitó la exposición en varias ocasiones, la primera, acompañada por Mateo Revilla, director del Patronato de la Alhambra y por Mahrukh Tarapor, subdirectora del Metropolitan, cuando aún se estaba montando y acudió de nuevo el 18 de marzo, junto a la infanta Elena, para presidir su inauguración. Más tarde ejercería, junto al Rey Juan Carlos, de excelente anfitriona acompañando al presidente polaco Lech Walesa, que coincidiría en Granada con la reina Madre de Inglaterra, otra ilustre visitante de la muestra. El presidente de la República de Portugal, Mario Soares, o el exsecretario de estado norteamericano, Henry Kissinger, fueron otros políticos internacionales que disfrutaron de las bellezas andalusíes. El político estadounidense la calificó incluso como la exposición "más bella del mundo".

Turismo

La presencia de personalidades internacionales unida a la gran difusión del evento en medios informativos fueron una excelente promoción y llegaron a registrarse colas de más de cinco horas de visitantes que pagaron 300 pesetas, más el precio de la entrada al monumento, para ver la muestra. Ante la falta de entradas y como medida para fomentar el turismo, se firmó un convenio entre el Patronato de la Alhambra y la Federación de Hostelería que reservaba un 10% de los tickets a los turistas que pernoctasen en la ciudad. En aquel primer semestre de 1992 visitaron el palacio nazarí 1.200.000 personas, lo que lo convirtió en el monumento más visitado de Europa.

Museo Alhambra

Convertida en un museo en el que el propio edificio era una de las piezas más de la exposición (la muestra recorría las salas del Mexuar, de la Barca, Salón de Comares, habitaciones de Washington Irving, Dos Hermanas y De los Reyes) en un diálogo perfecto entre arquitectura y objetos, se contemplaron piezas de arte califal, almohade y nazarí de Europa, norte de África, Oriente Medio y Estados Unidos. Entre las obras destacaron la arqueta de Leyre, del Museo de Navarra; el astrolabio del Museo Nacional Germano de Núremberg; lámparas de cobre de la mezquita Al Karaouine de Fez; el estandarte almohade del Museo de Telas Medievales del Real Monasterio de Las Huelgas de Burgos; el romance de Bayad y Riyad de la biblioteca apostólica Vaticano; tres espadas cedidas por la Biblioteca Nacional de París; jarrones de cerámica de la Alhambra de la Galería Regional de Sicilia, de Palermo y del Hermitage de San Petersburgo; la gran cortina de seda que probablemente decorara alguna sala del monumento granadino y que es propiedad del Museo de Arte de Cleveland o el supuesto yelmo de Boabdil. Un auténtico paseo por la historia de Al Ándalus a través del arte del reino perdido.

De la colina de la Sabika, la exposición voló al Nueva York.