Ideal

IDEAL cumple 85 años

Primera redacción de IDEAL
Primera redacción de IDEAL / IDEAL
  • El 8 de mayo de 1932, este periódico salió a la calle por primera vez. Así fueron los primeros días de su historia

La foto que acompaña a este artículo es una imagen de la primera redacción de IDEAL. José María Miranda, Marino Antequera, Fernando Eguía, Pedro Gómez Aparicio, Gonzalo Nozal, Julio Moreno Dávila, Cándido García Ortiz de Villajos... son algunos de los nombres que precedieron a los que cada día trabajamos en este periódico. Era una plantilla joven y fueron su entusiasmo y vitalidad los que hicieron posible que, frente a la adversidad de los tiempos que corrían, la empresa de IDEAL fuera posible.

Hacía poco más de un año que se había proclamado la Segunda República. En aquellos años se publicaban en Granada cuatro periódicos: 'El Defensor de Granada', decano de los rotativos granadinos, dirigido por Constantino Ruiz Carnero; 'Noticiero Granadino', 'La Publicidad' y 'La Gaceta del Sur'. Este último era el único de orientación católica y fue objetivo de la ola de violencia anticlerical declarada pocas semanas después de la proclamación del régimen republicano. Quemaron la redacción y destrozaron su mobiliario y la Iglesia se quedó sin un medio de comunicación de referencia local.

Destacados miembros de los círculos católicos, entre ellos Víctor Escribano, un prestigioso médico asiduo lector de 'El Debate', propusieron fundar un periódico nuevo y moderno creado bajo el auspicio de la Editorial Católica. Con este propósito, consultaron a Ángel Herrera Oria, director del rotativo madrileño. «Un millón de pesetas» fue su respuesta, y la Editorial Católica no tendría inconveniente en hacerse cargo de la dirección técnica. Pero. ¿de dónde sacar un millón de los del año 32?

Escribano se puso manos a la obra. Montó en su casa 'el cuartel general' donde se afanaban en recaudar fondos para la causa. No sin esfuerzo llegaron las primeras 80.000 pesetas, hubo aportaciones más modestas y otras de personas de buena posición que «en vista de las circunstancias políticas» exigieron que sus donaciones fueran anónimas... Cuando se consiguieron 650.000 pesetas, la Editorial Católica aceptó hacerse cargo del proyecto.

La primera redacción

Se compró por 150.000 la casa del número 62 de la calle San Jerónimo. Lindaba con la Facultad de Farmacia. Tenía tres pisos, un zaguán, un patio y una fuente de mármol.

La rotativa, que ahora adorna la entrada del edificio de Asegra y que funcionó durante casi sesenta años, se colocó en el jardín. Procedía del periódico madrileño el 'Crisol', al que la casa suiza MAN había cedido en depósito. Cuentan que vino a instalarla un mecánico alemán, cargado de planos, serio e inexpresivo, que miraba con desdén a los técnicos granadinos. Extendió sus papeles y comenzó a dar órdenes. Pasaron unos días y, apenas se montó el primer juego de rodillos, la agudeza andaluza hizo que los locales comenzasen a desenvolverse con soltura. Menos mal, porque el alemán hizo amigos pronto que le iniciaron en los secretos del vino andaluz.

En la antigua capilla de la vivienda se instaló el primer teletipo que tuvo un periódico de provincias en España. Todos los demás periódicos recibían sus noticias por conferencias, tomadas de oído. Aquellos teletipos eran un avance técnico importantísimo pero, con frecuencia, su maravillosa maquinaria se rompía. El técnico responsable de estos aparatos era un sueco alto, rubio, estirado y elegante que, aficionado a la sierra y a las 'macetas' de la cervecería 'Calancho', nunca aparecía cuando se le necesitaba. Cuentan que en una ocasión encontraron al sueco en una fiesta en la Real Sociedad de Tenis y lo llevaron a la redacción vestido de esmoquin. Fue Gonzalo Nozal, un electricista mecánico de linotipias, el que acabó entendiéndose con el aparato y, tras montarlo y desmontarlo un par de veces, devolvieron al sueco a su país de procedencia.

La redacción ocupaba el piso principal y la administración, el bajo. La última planta quedó como una vivienda independiente y fue ocupada en los primeros años por los empleados solteros que habían venido de Madrid.

El periódico costaba una perra gorda, se publicaba todos los días de la semana (cuando apareció la Hoja del Lunes se dejó de trabajar el domingo) y siempre fue un periódico de mañana. Al amanecer, jóvenes vendedores recogían los primeros ejemplares y se voceaba IDEAL por toda la ciudad.

Al frente del diario la Editorial Católica situó a Pedro Gómez Aparicio que, a sus 28 años, se convirtió en el más joven de los directores de los periódicos de este país. La media de edad de la plantilla tampoco superaba los treinta años. Explica Manuel Titos en el artículo 'La fundación y puesta en marcha de Ideal' (del libro 'Ideal, 75 años con Granada') que fue esa juventud, entusiasmo y entrega al trabajo los que hicieron posible «una información viva y veraz derivada de la constante aventura y riesgo que diariamente asumen los redactores». En los primeros números del diario hay ejemplos que avalan esta afirmación, como aquella sesión secreta del ayuntamiento de la que dio exclusiva IDEAL gracias a que un redactor se había escondido debajo de un diván; o aquella en la que dos periodistas saltaron por la ventana de la sala de autopsias del San Juan de Dios para fotografiar los cadáveres de las víctimas del incendio de una casa del Callejón del Señor: «A partir de ese día, IDEAL tuvo su entrada en el inicialmente inconquistable Albayzín», aseguró Gómez Aparicio; o aquel momento en que un redactor, tras hacer la crónica deportiva, casi tiene que robar una bicicleta para llegar a tiempo de cubrir la llegada del Jalifa de Marruecos a la ciudad.

El primer número de IDEAL

El 4 de mayo de 1932 se inauguraron sus instalaciones y el día 8, que fue domingo, salió a la calle el primer número de IDEAL en medio del rechazo de una parte de la sociedad granadina y el entusiasmo de otros. «Granada era entonces una ciudad que tenía, desde el punto de vista social y político, dos personalidades: una hermética, conservadora, tradicional, y otra revolucionaria y muy influenciada por las corrientes políticas de la época», explicó el director. «Nosotros queríamos hacer un periódico católico en cuanto a la sustancia, pero no en cuanto a la presencia», afirmó.

IDEAL nació en una complicada situación política en la que, por su marcada orientación católica y su amplia tirada, hubo de hacer frente a numerosos asaltos. El 10 de agosto del 32 Sanjurjo se rebela en Sevilla y, ante el temor de que la sublevación de extendiera a otras provincias, se ordena la suspensión de IDEAL. El periódico interrumpió su actividad durante un mes.

El 10 de marzo de 1936, un grupo de manifestantes lo saquearon y arrojaron por los balcones las 'Underwood'. Sus cajas de imprenta fueron volcadas en la plaza de la Universidad, sus bobinas de papel fueron rodando por las calles y le prendieron fuego al edificio. Se salvaron cinco linotipias y la rotativa. Cuatro meses más tarde, el 1 de julio de 1936, IDEAL volvía a la calle.