Ideal

La Comunión de los Reos

Versión de la Plataforma de Vico, de zona de Plaza Nueva, por Garrido del Castillo
Versión de la Plataforma de Vico, de zona de Plaza Nueva, por Garrido del Castillo
  • efemérides de @lahemeroteca

  • Ambrosio de Vico dibujó una horca en Plaza Nueva, un detalle en su Plataforma que ilustra esta curiosa anécdota histórica.

Recupero esta curiosidad histórica de las magníficas Antigüallas granadinas que Asclepios (pseudónimo que escondía al genial Fidel Fernández) publicó en Ideal en 1935 y que hacía referencia a un acontecimiento que habría tenido lugar en nuestra ciudad hace 450 años.

Cuenta Asclepios en el año 1567 un joven granadino cometió un robo que, en la justicia de aquella época, se castigaba con la pena capital.

El día de su ejecución se alzó en Plaza Nueva la horca como curiosamente puede comprobarse en el plano de Granada que dibujó Ambrosio de Vico en el siglo XVI.

Un jesuita confesó al reo poco antes de que se cumpliera sentencia pero, al pedir el joven el favor de la comunión, el cura no tuvo más remedio que negársela ya que en las costumbres de la época no se autorizaba la entrada del pan consagrado, el cuerpo de Cristo, “en un lugar tan abominable e indecente” como es la cárcel.

Juan de Sevilla, como se llamaba su confesor, llevó personalmente la petición al Arzobispo que inmediatamente autorizó la comunión. Un paje del Prelado fue enseguida a Santa Ana y de allí salió el Santísimo Sacramento que el preso recibió con fervor ante el asombro de los que vieron rota una tradición que se tenía por ‘sagrada’.

Pocos meses después, un 25 de enero de 1568, aquel arzobispo granadino pidió al papa Pío V que todos los condenados a muerte pudieran recibir el sacramento de la comunión y, en fin, el rey don Felipe II determinó por Ley que se hicieran capillas en las cárceles y lugares decentes donde los condenados a muerte pudieran oír misa y “por decoro que se debe al Sublime huésped, no se ejecutase sentencia de muerte hasta 24 horas después”.

La pena de muerte en España fue abolida en la ley orgánica del 27 de enero de 1995, aunque ya llevaba abolida 17 años, desde la Constitución de 1978.El 2 de marzo de 1974 el joven activista Salvador Puich Antich fue el último condenado a garrote vil de la Justicia española

Asclepios. Ideal.Domingo, 14 de julio de 1935. Página 4