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En el arrabal de Bib Rambla

Vista exterior de la iglesia tal y como estaba en 1971 cuando se derribó
Vista exterior de la iglesia tal y como estaba en 1971 cuando se derribó / Torres Molina/Archivo de Ideal
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  • Se cumplen 45 años del derribo de la que fuera iglesia de La Magdalena cuyo solar ocupó una tienda de telas, unos grandes almacenes, la sede de Diputación y el edificio del Catastro

El 20 de noviembre de 1971 Antonio Checa, redactor de este periódico, informaba sobre la irremediable demolición de la que fue iglesia del barrio de la Magdalena. Por aquellos días, no muchos en Granada conocían como tal este edificio. Hacía tiempo que había perdido su fachada, su torre y dos de sus capillas y una tienda de tejidos, que exponía su mercancía de manera llamativa en el anodino frontal, había sustituido a la primitiva parroquia en torno a la cual creció un barrio.

Urbanismo tenía otros planes para el solar de Mesones 26. Se iban a construir unos grandes almacenes, un edificio moderno que vendría a destruir un poco más el paisaje de la ciudad vieja, aunque «sería de plantas bajas, para que la edificación no asome por detrás de la plaza Bibrrambla», apuntaba con ironía el redactor. Aquella primitiva iglesia de la Magdalena no era un edificio muy importante desde el punto de vista patrimonial, pero era un buen ejemplo de la ‘Granada pequeña’, de los detalles que se debían de haber cuidado para proteger el carácter único de esta ciudad.

La iglesia de los asturianos

Desde 1492 hasta el inicio del siglo XVI conviven en Granada dos modelos de cultura y de religión, el mundo islámico y el cristiano. Tras la conquista de Granada y hasta el siglo XVI se intentó cristianizar a la población musulmana, un proceso que se aceleró tras la Rebelión de las Alpujarras. Se derribaron viejas mezquitas sobre cuyos cimientos se construyeron parroquias. La construcción de la antigua iglesia de la Magdalena se enmarca en este contexto pero, para Francisco Sánchez-Montes, profesor del departamento de Historia Moderna de la Universidad de Granada, se trataría de un caso peculiar como lo es la historia del barrio en el que fue construida.

Vista de la iglesia desde Bib Rambla.

Vista de la iglesia desde Bib Rambla. / Foto cedida por Francisco Sánchez-Montes

El barrio de La Magdalena era el límite sur de la ciudad islámica de Granada. Conocida por los musulmanes como el arrabal de Bib Rambla o barrio del Arenal, la población de esta Granada nazarí había saltado el recinto amurallado y se había instalado en el que sería génesis de un nuevo barrio que tenía como centro neurálgico una pequeña iglesia. Comenzó su construcción en 1501 a expensas de las donaciones de un grupo de asturianos asentado en la ciudad tras la Reconquista. La iglesia debió de quedarse pequeña y se sometió a varias ampliaciones, en en 1626 dirigió las obras Cristóbal Ramírez y Francisco Barrientos y de nuevo en 1634, reforma que fue concluida por Lucas Bermúdez.

Con la desamortización, el edificio se vendió. Se trasladó el culto al convento de las Agustinas, en la calle Puentezuelas porque, como cuenta Barrios Rozúa en su ‘Guía de la Granada desaparecida’, «el elevado número de feligreses bloqueaba la por entonces estrecha calle Mesones».

Solar de los tristes destinos

A lo largo del s. XIX el edificio se fue desmembrando. Su portada se montó en la capilla de las Escuelas del Ave María del Sacromonte y las piedras que formaban la puerta lateral acabó en los Escolapios. En la información del año 71, Checa dice que la curiosa veleta del templo se montaría en San Jerónimo. En cuanto a la imagen titular que ocupaba una hornacina en el frontal del templo, única obra conocida de Juan Sánchez Cordobés, discípulo de Pedro de Mena, cayó en manos de un particular.

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Lo que quedó del edificio se transformó en un almacén de telas propiedad de la familia Pérez de la Blanca que, con el nombre de tejidos La Magdalena, exponía el género a la venta en lo que hacía siglos había sido un altar mayor.

La periodista de este periódico, Victoria Fernández, se refirió al solar de Mesones, 26 como el «solar de los tristes destinos», por estar condenado a pasar de mano en mano a lo largo de los siglos.

La cadena Woolworth compró el solar e inauguró, en 1973, en una mole de edificio, unos grandes almacenes que apenas tuvieron tiempo de consolidarse en la ciudad. En 1980 la cadena cerró todas sus tiendas en España y el edificio fue adquirido en 1985 por Diputación. Al parecer rondaba entre sus paredes el fantasma del padre Benito, el último cura de aquella antigua iglesia del s. XVI.

Tras casi una década abandonado, el edificio se destinó a sede del Catastro.

El barrio de La Magdalena

Aquel arrabal del Arenal, que tomó el nombre de la parroquia en torno al que fue construido, progresó a lo largo de los siglos XVI y XVII. Para Francisco Sánchez-Montes aquel era un «lugar de trasiego poblacional, donde existía el mayor número de mesones de Granada, donde llegaba la compra venta y todos los individuos que pasaban por Granada para establecer redes comerciales. Donde paso a paso se va configurando una línea de expansión hacia la vega, cada vez más amplia, trazando calles que ya no eran de la red islámica si no de gusto rectilíneo hasta llegar a conformar un barrio que ya es cristiano y castellano».

Plano del barrio de La Magdalena hacia 1.700 trazado por Francisco Sánchez-Montes

Plano del barrio de La Magdalena hacia 1.700 trazado por Francisco Sánchez-Montes

El profesor destaca también varios aspectos singulares en este barrio: sus mesones «modestas posadas para los comerciantes en tránsito por la ciudad» que servían también de almacén, de alojamiento y, en ocasiones, de mercado al por mayor. En ellos trabajaban siervos, esclavos y criados «Tenemos documentados muchos de sus nombres. En la calle Mesones, estaba el de las Campanas, de la Estrella, de la Cruz, de la Sierpe, el del León... en Puerta Real estaba el Mesón de los Puentes y en la calle Tablas, el de La Espada».

Otro elemento peculiar eran los corrales de vecinos, ‘casas de vecinos’ con habitaciones en alquiler para las familias. El Corral de Palomares, el de Navarrete, en la calle Moral, o el de Adara, en la calle Ángel, son algunos ejemplos. También había en el barrio importantes grupos conventuales, como el desaparecido convento de la Trinidad o el de Gracia, un Corral de Comedias, las alhóndigas Zayda y la del Trigo y casas nobiliarias, como el Palacio de los Condes de Luque, actual sede de la Facultad de Interpretación.

Su población era también heterogénea, desde «cristianos viejos a taberneros franceses; de la Vega procedían trabajadores agrícolas asentados en las huertas de jurisdicción de la parroquia (Faragüi, Cañaveral…), existían artesanos de cuyos oficios quedan el dédalo de calles del norte del barrio ‘de caldereros’, ‘zapateros’, ‘cuchilleros’..., también había prostitutas (la Mancebía era colindante al barrio), personas de la picaresca, de las tabernas, etc».

A partir del s XIX, hubo que adaptar este espacio a las necesisades del comercio moderno esto «ha modificado el espacio y ahora cuesta más trabajo reconocer la historia», concluye el profesor.

Para aprender más

He aprendido mucho sobre el barrio de La Magdalena después de una conversación con el profesor Francisco Sánchez-Montes pero he consultado también varios libros y artículos que me han permitido poner en contexto la historia de esta iglesia y del barrio.

Guía de Granada de Manuel Gómez Moreno p. 247

Guía de Granada de Antonio Gallego Burín p. 409

Guía de la Granada desaparecida de Juan Manuel Barrios Rozúa. Ed. Comares p. 392

La Granada de Gómez Moreno, un siglo después. Editado por Ideal p. 233

La plaza Bib Rambla y su entorno. Gabinete Pedagógico de Bellas Artes p. 212 y p. 228

y los artículos de IDEAL

Mesones 26: El solar de los tristes destinos. Victoria Fernández, 4 de octubre de 1987

Ha comenzado la demolición de la Iglesia de la Magdalena. Antonio Checa. 20 de noviembre de 1971

Capítulo 21 de Historia de Granada. La Definitiva Castellanización. siglo XVI y XVII. Antonio Luis Cortés Peña, Francisco Sánchez-MOntes González y Bernard Vincent