Ideal

Cien años para dictar sentencia

El Generalife en 1905
El Generalife en 1905 / Archivo de IDEAL
  • efemérides de @lahemeroteca

  • El 2 de octubre se cumplen 95 años de la entrega al Estado español del Generalife por parte de los marqueses de Campotéjar, sus antiguos propietarios

"Entra con compostura, habla con ciencia, se parco en palabras y sal en paz". Esta frase escrita en el pabellón norte del Generalife resume la función para la que Muhammad II construyó esta finca. Jardines, patios, huertas y fuentes, concebidos para el descanso en el Cerro del Sol. Un tesoro que, hasta 1921, fue propiedad privada.

Esta historia comienza en la época de la Reconquista. Los Reyes Católicos agradecieron su vallasaje a Sidi Yahya, infante de Almería y alcaide de Baza, nombrándole alguacil mayor y otorgándole la orden de Caballería de Santiago y el señorío de Campotéjar. Éste se casó con su prima Cetti Meriem y se convirtieron al cristianismo con los nombres de Pedro Granada y María Venegas. Con ellos comenzaba la familia Granada Venegas, un largo linaje, que, con el paso del tiempo, se uniría a una de las familias más importantes de la nobleza europea.

Pedro de Granada Venegas Hurtado de Mendoza, nieto del anterior, se casó con María Vázquez Rengifo, hija de Gil Vázquez Rengifo, alcaide de Generalife, de quien heredó el título cuando su suegro renunció a él. De su matrimonio nacería otro célebre descendiente, Alonso Granada-Venegas Rengifo, militar que estuvo al servicio de Felipe II.

La alcaidía y los derechos de la casa Campotéjar sobre el Generalife fueron confirmados sucesivamente por herencias y privilegios reales, no obstante, los alcaides de la Alhambra no dejaron de recordar que el Generalife estaba bajo su jurisdicción.

Este relato vuelve a detenerse en el siglo XVIII cuando Ana de Granada Venegas se casó con Pedro Grimaldi y los títulos y propiedades del marquesado de Campotéjar pasaron a una familia de rancio abolengo genovés, la casa Durazzo Pallavicini entroncada con la familia Grimaldi monegasca.

El pleito del Generalife

A partir del s XVIII la Corona inicia una política de recuperación y protección de su patrimonio y, en 1826, Fernando VII comenzó a pleitear con la casa de Campotéjar para reclamar la propiedad perdida sobre el Generalife.

La primera sentencia llegó el 30 de agosto de 1912. El juzgado de primera instancia del distrito del Salvador de Granada falló a favor de la incorporación del edificio nazarí al Patrimonio Nacional. Por supuesto dicha resolución no fue del agrado de los marqueses que no la aceptaron y volvieron a los tribunales para reivindicar sus derechos de familia. La digilencia del Estado fue ejemplar y dio su fruto, casi un siglo después, con la cesión voluntaria de la propiedad.

No sabemos exactamente qué hizo a la familia cambiar de opinión. César Girón cuenta una bonita anécdota al respecto en el artículo ‘Un pleito de casi un siglo’ (Ideal 17 de septiembre de 2007). El príncipe Filippo Durazzo Pallavicini visitó de incógnito a Granada en 1920 para conocer de una vez las propiedades por las que llevaba su familia tanto tiempo pleiteando. En un impresionante Rolls Royce atravesó el paseo de cipreses y se detuvo en la puerta del Generalife. Cuenta el historiador que el noble "llegó hasta el lugar, bajó, miró hacia el interior y tras manifestar su sorpresa por el contencioso que existía sobre aquella vetusta finca que acababa de ver por vez primera, montó nuevamente en el vehículo y expresó a Giovanni Panicciotti, su abogado, que pusiera fin al proceso".

El acto de cesión consistió en la entrega simbólica de tres llaves engarzadas con unos lacitos con los colores nacionales que el administrador de los Campotéjar entregó al subsecretario del Ministerio de Hacienda José Bertrán y Musitu.

"La voluntad de Dios se ha designado a elegirme para que yo haga entrega a V.E de las llaves del histórico Real sitio del Generalife. Ruego a V.E tenga la bondad de aceptarlas con la confirmación del cariño que mis ilustres amos profesan a la noble nación española”, dijo Luis Soliá, administrador de la Casa de Campotéjar.

Estas sensaciones en este acto, contestó Bertrán y Musitu, son dos: una es de felicidad al contemplar esta hermosa morada, u otra de dolor al pensar si sabremos conservar como se debe esta joya que se nos entrega. Haceos dignos de la Granada en la que vivís. Pensad que el Estado no tiene más que la posesión moral sobre esta joya y que vosotros tenéis la posesión total

La conquista del Generalife había concluido. Desde ese momento comenzó una nueva etapa, con restauraciones no exentas de polémicas, hasta llegar a hoy cuando Granada conmemora tan feliz efeméride.

Y la Casa de los Tiros

El contrato de la transacción señala las condiciones de la entrega del Generalife. Pasaría también a propiedad del Estado español, por ejemplo, cuadros y objetos de arte del palacio a excepción de los cuadros de la Sala de los Granada, que eran retratos de familia. Así mismo los marqueses de Campotéjar se comprometían a entregar los documentos del archivo que hacían referencia al Generalife o que fueran relevantes para la historia y arte españoles. Sin embargo una parte importante de la documentación, los conocidos como ‘manuscritos del Generalife’ aún se conserva en la casa de los Durazzo Pallavicini en Génova.

Por su parte y a pesar de que el Estado español no había reivindicado sus derechos, que eran propiedad de los Granada Venegas desde el siglo XVI, los marqueses entregaron también al Estado la Casa de los Tiros con la condición de convertirla en «una institución destinada al fomento de la cultura intelectual o artística».

Para saber más

'La Alcaidía perpetua del Generalife y su pleito' César GIrón. Colección El Defensor de Granada. CajaGranada Granada, 2008

'Un pleito de casi un siglo'. Serie de artículos publicados por César Girón en IDEAL. Septiembre, 2007

'La conquista del Generalife'. Rafael Gan /Artero Enciso. Ideal 29 de septiembre de 1996