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María Galvany, una "prima donna" de la música europea desconocida en Granada

Dedicatoria de Galvany a Mr. Georges Bonneville, datada en 1809
Dedicatoria de Galvany a Mr. Georges Bonneville, datada en 1809 / Ideal
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  • José A. García López dedica un libro a la "diva de Pinos Puente" para reivindicar su figura y corregir los errores sobre la biografía de la artista

María Galván fue la menor de diez hijos del notario de Mancha Real, localidad jiennense en la que nació el 6 de agosto de 1875. Cuando aún no había cumplido los dos años, su padre fue destinado a Pontevedra, por lo que decide que sus hijos más pequeños se queden con los abuelos maternos, ambos de Pinos Puente. En el curso 1888-89 ingresa como estudiante en la Escuela Nacional de Música y Declamación de Madrid donde estuvo durante cinco años hasta que, en 1894, al no conseguir una pensión para continuar sus estudios, abandonó la corte para regresar a Pinos Puente. En el otoño de ese año, los hermanos compositores Eduardo y Orense Talavera la visitan para presentarla a Francisco de Paula Valladar, quien desde un principio intuyó que sería una gran artista. Y no se equivocó, aunque su carrera no fue larga –de 1895 a 1916– llegó a actuar en los principales teatros de Europa, Sudamérica, Rusia o Egipto. Llegó a grabar discos con las principales figuras del momento como Fernando de Lucía, Francesco Marconi, Titta Ruffo, Remo Andreine o Andrés Perelló de Segurola. Una investigación de José Antonio García López (Granada, 1957) vuelve a darle el protagonismo que se merece para sacarla del olvido y de paso eliminar numerosas erratas que se han colado en su biografía.

El libro de José Antonio García comienza estableciendo los antecedentes familiares de María Galván Martínez, explica quiénes fueron sus abuelos y el oficio que desempeñaron, lo que demuestra que su origen no fue "tan humilde como se ha indicado, pues era hija de un notario y nieta de un abogado de tribunales de la nación, por parte paterna, y de un catedrático de Agricultura, por parte materna". A continuación detalla su formación musical en Madrid hasta que tuvo que regresar a Granada y el descubrimiento por parte de los hermanos Orense Talavera y Francisco de Paula Valladar. Este último, en un artículo de la revista "La Alhambra", narró años después el encuentro: "Aquella muchachita medrosa y sencilla, de mirada inteligente y agraciado y bello rostro, a quien allá por un otoño de hace algunos años oí cantar, verdaderamente asombrado, usando con la intuición más extraña y sorprendente, un prodiogísimo registro agudo de tiple ligera, semejante en delicadeza y arte al de Emma Nevada".

Volver a estudiar

Fue en el Casino Principal, con el apoyo de la prensa local, donde se organizó un concierto benéfico para recaudar fondos con el fin de que María Galván pudiese retornar a Madrid para completar sus estudios. Se llevó a cabo el 31 de octubre de 1894 en el Teatro Principal de Granada –luego denominado Cervantes–, aprovechando la actuación de la compañía cómico-dramática dirigida por el actor Enrique Sánchez de León, que solía organizar veladas literarias en las que, tras la representación de su obra, se leían poesías de los clásicos y de los locales. En esa ocasión, además, durante el intermedio, según relató previamente el diario granadino "El Popular", iba a actuar "la bella y distinguida paisana nuestra, señorita María Galván, que como nuestros lectores saben es una verdadera notabilidad": "Cantará el aria del primer acto de La Traviata y un vals de Arditi". Al día siguiente, 24 de noviembre de 1894, El Defensor de Granada, que también apoyó a la artista en todo momento, se deshacía en elogios a la hora de describir la interpretación "de una nueva artista de singular mérito que hace augurar grandes triunfos para el arte patrio. Una voz extensa y bien timbrada, de bellos matices, que domina prodigiosamente la srta. Galván, hace de esta artista no una esperanza sino una esplendente realidad, llamada a gozar de un porvenir brillantísimo". El éxito fue tal que se llegaron a recaudar 2.681 pesetas y la compañía contrató a la cantante para el día siguiente. María Galván escribió una emotiva carta dirigida a Luis Seco de Lucena, director de El Defensor de Granada, agradeciendo el apoyo recibido.

De Galván a Galvany

Gracias a ello María Galván regresa a Madrid en febrero de 1895 para recibir clases del tenor Napoleón Verger y comienza a intervenir en veladas musicales como la organizada por la marquesa de Villaseca. En agosto de 1895 la prensa se hizo eco de la concesión por parte de la reina de una pensión de 1.500 pesetas: "Una vez terminada su carrera, debutaría en Madrid con una compañía de ópera". Así ocurrió en junio de 1896, cuando ingresó, en sustitución de la tiple Ida Saroglia, en la compañía del tenor y empresario italiano Emilio Giovannini. Con esta compañía actuó en Valencia, donde interpretó los temas que frecuentaban su repertorio: "Lucía", de Gaetano Donizetti, y "La sonámbula", de Vincenzo Bellini. A partir de entonces, ya no paró de actuar con el nombre de Galvani. El mes siguiente hizo una gira por Cataluña en la que empezó a cautivar al público de Barcelona y comenzó a salir en las revistas como "La Tomasa", que le dedicó la portada del 8 de octubre de 1896. Otra novedad de dicho año es que contrajo matrimonio con Carlos de Tejada Cañete, natural de Andújar.

El 10 de febrero de 1897 debutó la Compañía Galvani dirigida por Mazzi en el Teatro de Reus. Tenía a la sazón 19 años de edad y junto al tenor Brotat pondría en escena "La Traviata y "El barbero de Sevilla". Luego vendría su gira por tierras levantinas y andaluzas, pese a su estado de gestación. Estaba en Málaga cuando decidió regresar a Pinos Puente para tener a su primera hija, Juana Irene de Tejada Galván, que tendría a unos padrinos de excepción: el empresario de su compañía y la marquesa de Villaseca, y como padrinos, Luciano Capilla, alcalde de Pinos, y Antonio Medina, el secretario municipal. Dos años después el matrimonio tuvo a su segundo hijo, Carlos, que falleció en 1932 en París en extrañas circunstancias. Años antes, en 1921, había fallecido Juan Irene a la edad de 24 años a causa de tuberculosis pulmonar. María Galván volvió a actuar en Granada en junio de 1897. Fue su debut en el Teatro Isabel la Católica. Lo hizo con la compañía Güell, dirigida por el maestro Mazzi. En este lugar interpretó lo más selecto de su repertorio con "La Favorita", "Dinorah" y "Rigoletto" ya incorporadas, por lo que su actuación se prolongó del 2 al 13 de junio. Recibió todas las noches "una cariñosa ovación , llenándose el escenario de ramos de flores y recibiendo de sus admiradores valiosos regalos".

Grandes giras

A este éxito en su tierra le sucedió una gira por España: Sevilla, Cádiz, Córdoba, Ceuta y Madrid. En el Teatro Real de la capital comenzó a "italianizar" ligeramente su apellido, Galvani, que posteriormente pasó a ser Galvany. Después fue contratada en Oporto. Allí debutó con "La Traviata", que le hizo alcanzar "un éxito colosal". Por esa época comenzaban a llegar a España los primeros fonógrafos y se organizaban audiciones para dar a conocer el último invento de Thomas Edison en las que no faltaba la voz de María Galvany.

En 1901 realizó una gira por Portugal, Italia y Rusia antes de viajar a América. Estuvo en el sur del continente: en Uruguay, Argentina, Chile y Brasil. Llevó a cabo su gran gira en 1905, que la llevó a Amsterdam, San Petersburgo, Moscú, Odessa... El Defensor de Granada se refirió a ella como "estrella del arte" cuya fama llegó a ocupar "los primeros lugares entre las mejores artistas de su género en el mundo". En 1909 la reina Alejandra la invitó a cantar en el Palacio de Buckingham. En Francia, mientras, se refieren a ella como la "insigne diva italiana".

Más tarde vino su éxito en Berlín, Bélgica, Varsovia, que repitió los años siguientes. Poco a poco va distanciando sus conciertos hasta que, en mayo de 1916, da el último en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián, cuando "tenía 40 años de edad y llevaba 20 cantando por todo el mundo". Después montó una academia de canto que pudo funcionar los años 1916 y 1917. Falleció en su domicilio madrileño de la calle Urbano el 3 de agosto de 1927, a punto de cumplir los 52. En su certificado de defunción, en el apartado de profesión, a pesar de haber llegado a ser una prima donna del canto, pone "Sus labores".

Realizó multitud de giras por todo el mundo: Chile, Brasil, Argentina, Rusia, Italia, Ingaterra, Francia...

La profesión que consta en su certificado de defunción de la artista es "sus labores"