Ideal

Las fiestas del barrio más castizo

Adornos en la calle Honduras ganadora del primer premio del concurso de calles
Adornos en la calle Honduras ganadora del primer premio del concurso de calles / Granados Díaz
  • Creadas para dotar de identidad al nuevo barrio son, desde hace más de sesenta años, las más populares de las fiestas de Granada

El Zaidín comenzó a construirse el 2 de marzo de 1953. Fue el día que se colocó la primera piedra de las 324 viviendas sociales tuteladas por el Patronato de Santa Adela, organización benéfica fundada por el gobernador civil Servando Fernández Victorio que bautizó con el nombre de su madre. Para dar identidad al barrio y crear una comunidad entre los nuevos vecinos, encargó a José Boloix que organizara unas fiestas que se celebrarían en septiembre de 1954. Como el momento político exigía, los actos principales de los festejos giraron en torno a la onomástica de la patrona. A aquellas primeras fiestas no les faltó de nada y la hemeroteca las recuerda como «muy animadas». Un año después llegaría su consolidación. En la edición de 1955, una 'carroza automóvil' trasladó en procesión a la imagen de Santa Adela, obra del zaidinero Miguel Cruz Díaz, desde la basílica de las Angustias, donde se guardaba a falta de una iglesia en el barrio. Verbenas, Coros y Danzas, un simpático concurso de feos, que solía ganar 'El Planchas' o 'El feo de las cabras', se celebraron con las calles engalanadas con banderas y gallardetes.

Apadrinadas por Don Servando, los medios de comunicación no escatimaban en loas a las fiestas del flamante barrio. En un año, mientras el ayuntamiento anunciaba una tercera fase de construcción de más de mil viviendas, un grupo escolar, una iglesia y un nuevo autobús, un 'Pegaso' que comunicaba la barriada con el centro, IDEAL afirmaba que las fiestas del Pago del Zaidín ya atraían a «más gente que ningún otro barrio granadino». La comisión de festejos estimó en 30.000 los visitantes «cálculo hecho sobre la base de los viajes realizados por los grandes autobuses que sirven la línea de viajeros, el tráfico de taxis y coches particulares, motocicletas, bicicletas y peatones que durante todo el día, y más todavía a partir del atardecer, llenaron el estrecho camino de Dílar sobre el que está emplazada la nueva y ya castiza barriada en fiestas» (IDEAL, 13 de septiembre de 1955).

Pero el gobernador civil fue enviado a otros destinos y, con un paupérrimo presupuesto asignado, la celebración de la patrona languideció hasta que en los años sesenta se hizo cargo José García Cortés, 'El García', uno de los personajes más queridos del barrio, que vivía por y para las fiestas. Isidro Olgoso lo recuerda en su libro 'Entre Ríos. Historias del Zaidín' «con su bastón, gafas de culo de vaso, cuerpo enjuto, andarín empedernido e incansable al desaliento y a la búsqueda de pesetas para sus fiestas». Sus vecinos lo homenajearon como se merecía con la concesión de un 'Gorrión' en el año 1996.

Las fiestas más reivindicativas

La asociación de cabezas de familia continuó con los festejos que impulsó 'El García'. Eran unas fiestas familiares, mucho más íntimas que las de ahora. Antonio Ruiz, el presidente de la Asociación de Vecinos Zaidín-Vergeles, las recuerda como «muy bonitas». Entonces la Avenida de Dílar era una calle de barro y fango, «llena de hoyos en los que desaparecías si se te ocurría atravesarla con bicicleta» y 'Los Cabezones', como se conocía a los vecinos de aquella primera agrupación, se volcaban en su organización. Eran días en los que se sentía el vivir en una comunidad.

Aquella asociación se disolvió y en los años setenta tomó el relevo la asociación de vecinos Vergeles-Zaidín como se la denominó en un primer momento (luego se invirtió el orden).

Poco a poco se olvida el modelo de fiestas patronales por el de populares y se subraya su contenido reivindicativo. «Desde el principio -comenta Antonio Fernández, presidente de esta Asociación desde 1990 a 2000)-, se plantearon como unas fiestas andaluzas, donde pudieran participar las academias de baile del barrio y promocionar así el flamenco; aprovechar las fiestas como el escaparate más grande de que disponía la asociación para exigir las necesidades que tenía el barrio y, por supuesto, queríamos que fueran gratuitas. Desde entonces y a pesar de las tentaciones que ha habido para cobrar la entrada al festival, hemos conseguido mantener esta filosofía inicial».

Festival de rock

Precisamente por este carácter reivindicativo, desde la vocalía de Juventud de la asociación se organizó un festival de música como una forma de protesta contra el paro juvenil o para exigir más viviendas para los jóvenes. En 1983, un joven Isidro Olgoso colgó la primera bombilla que inauguró el festival de música más popular de la ciudad. Ha sido un escaparate para los grupos granadinos y por sus escenarios (itinerantes) han pasado los mejores. Fernández y Ruiz guardan curiosas anécdotas relacionadas con los músicos invitados al barrio, como la noche que Manolo García fue detenido, denunciado por un vecino del barrio por blasfemar durante el concierto, o aquel día que Manu Chao, que aceptó tocar por cuatro duros, pidió aumentar su caché cuando vio la lujosa habitación del hotel Saray donde fue alojado: «Hubo que convencerle durante una comida en la caseta de que la habitación nos la daban a cambio del patrocinio, si no, no tocaba», recuerda Fernández, todavía emocionado cuando Enrique Morente dijo que actuaría en Zaidín por lo que pudieran pagarle.

El barrio ha cambiado y sus fiestas también. «Antes había gente del Barranco del Abogado, de Haza Grande o de Albolote, ahora hay de decenas de nacionalidades distintas», comenta el presidente Ruiz, que asegura que los vecinos se implican pero no tanto como antes, y quiere recuperar de las fiestas de antaño y los adornos de las calles. «Este año empezamos por Jamaica, pero nos gustaría que en años sucesivos se pudieran engalanar más calles».

Lo que desean para el futuro lo explica muy claro en el programa de fiestas: «Un auditorio para celebrar el festival de rock y no molestar a los vecinos».

A la sede de Pintor Maldonado llega Bernardo Ruiz, que fue presidente de la Peña del Rayo y dueño del bar Bernardo. Desde que se jubiló tuvo claro que quería devolverle al barrio todo lo que le había dado. En este grupo de amigos también está Jorge Iglesias, fundador del Club Zaidín 90 y 'Gorrión' en 2013. Juntos recuerdan cuando los taxistas eludían ir hasta el barrio porque todo estaba lleno de barro y de abolladuras, y de cuando, mientras se urbanizaba la plaza Fontiveros, las mujeres sacaban unas macetas, montaban una barra y así se hacía la fiesta... y la discoteca Rocky...Todo se ha quedado en ese lugar en el que se almacena la nostalgia y las remembranzas. De aquel lodo primitivo nació este barrio moderno y populoso que comparte sus fiestas con toda la ciudad.