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La última noche de Vasco Vargas

La última noche de Vasco Vargas
  • efemérides

  • La noche del 22 de octubre de 1935 se ajusticiaba en Granada a Manuel Vasco Vargas, acusado de la muerte del aceitero de Motril Rafael Alcántara

La fría noche del 22 de octubre de 1935, fue la última en la vida de Manuel Vasco Vargas. El "Bizco", como era conocido, moría a las siete de la mañana, ejecutado a garrote vil en la Prisión Provincial. Un crespón negro colocado en la puerta de la cárcel señalaba el desenlace de una historia que había comenzado tan sólo unos meses antes, en la tarde del 16 de julio de ese mismo año.

El Bizco era entonces un conocido maleante que solía cometer sus fechorías junto a Manuel Guerrero Aneas, alias "El Tocino". Juntos habían decidido que se harían ricos robando, pero en sus desmanes, apenas habían llegado a hurtar más de una fanega y media de trigo. Esa calurosa tarde de verano, se cruzó en sus caminos Rafael Alcántara, el aceitero de Guájar Faragüit. El Bizco llevaba unos días siguiendo sus pasos y comprobó que el vendedor hacía cada día el camino de vuelta, de Motril a su pueblo, con la recaudación obtenida en la venta de su aceite en la ciudad. No le iba mal al aceitero así que, la tarde del martes 17 de julio, le tendieron una emboscada en el puente de Panata, sobre el Guadalfeo. El comerciante no iba sólo.

La última noche de Vasco Vargas

Por el camino se había encontrado con José Alcántara, un familiar que no dudó en darles a los ladrones las 50 pesetas que llevaba encima. Cuando el desgraciado aceitero fue a desabrocharse su chaleco para entregarles las 500 que había ganado, el Bizco, se asustó y temiendo que sacara un arma, le disparó un perdigonazo en el corazón que lo dejó herido de muerte. La guardia de Asalto los detuvo al día siguiente en el café "La Terraza" de Motril y, aunque declararon que su intención era entregarse, no querían hacerlo con el estómago vacío. Lo que no sabía Vasco Vargas aquella tarde de verano es que su crimen le iba a costar la vida. El juez condenó a los dos delincuentes a pena de muerte. Poco antes de la ejecución de la sentencia llegó el indulto para 'El Tocino'. Pero las peticiones de gracia para Vasco Vargas, no llegaron. El día antes de su condena, con el patíbulo ya levantado en el patio de presos sociales de la cárcel provincial, se casó con su novia y dio su apellido a su hija, una niña de ocho meses que le arrancó sus únicas lágrimas: «Cuidad mucho de ella y que cuando sea grande vaya a la escuela», dijo el reo.

Crespón negro en la puerta de la prisión provincial

Crespón negro en la puerta de la prisión provincial

Ya de noche y tras cenar una tortilla de jamón, un plato de salchichón y queso y beberse una botella de vino, recibió la visita del diputado de Acción Popular Ramón Ruiz Alonso a quien confesó que le había lanzado piedras a la salida de un mitin en Salobreña. Antes, había sido el arzobispo de Granada el que visitó al desgraciado reo. A las siete de la mañana el verdugo de Oviedo ejecutó la sentencia. Pero no fue el último ajusticiado en Granada. En 1953 la Audiencia Provincial condenó a muerte a Antonio Hernández acusado del triple homicidio de "El Bejarín". Su verdugo fue el último verdugo activo de Granada y de nuestro país, el conocido Bernardo Sánchez Bascuña.