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El día que encontraron petróleo en Pinos Puente

Vecinos de Pinos Puente, posan con el vehículo que ha realizado el trayecto entre el municipio y Granada con el 'petróleo' extraído del pozo de una casa del pueblo.
Vecinos de Pinos Puente, posan con el vehículo que ha realizado el trayecto entre el municipio y Granada con el 'petróleo' extraído del pozo de una casa del pueblo. / Torres Molina/Archivo de IDEAL
  • efemérides

  • En otoño de 1950 saltó la noticia de que un pozo de agua de la localidad pinera contenía un combustible que ardía y que hacía funcionar a los coches y motos.

De aquel acontecimiento casi nadie se acuerda ya, pero fue portada de muchos periódicos, tanto de los locales como de los nacionales. «Encuentran petróleo en el pozo de una casa de Pinos Puente». Ese era el titular de los diarios. Era el 17 de octubre de 1950 y en esa edición también se hablaba en este periódico de las inundaciones que había sufrido la ciudad de Orihuela y todas las huertas murcianas, el fin de las maniobras navales en el Atlántico y una estadísticas del Vaticano en las que se decían que habían muerto 2.000 misioneros en las distintas guerras desatadas en el mundo. También el presidente Truman hacía unas declaraciones que servían de titulares: «Frente a la política soviética aumentaremos nuestro poderío militar».

Sin embargo, la noticia que revolucionó la provincia de Granada era la que hacía mención en la aparición de gasolina en un pozo de la casa número 20 de la calle Vadillo, que pertenecía a doña Esperanza Baena Ibáñez.

«Yo era muy chica pero me acuerdo perfectamente. Hubo una revolución en el pueblo. Todo el mundo hablaba del petróleo que salía del pozo de doña Esperanza», afirma Mari Cruz Vaquero, vecina del pueblo.

«Yo estaba haciendo la mili en Melilla cuando mi padre me escribió diciendo que habían encontrado petróleo en Pinos Puente. Yo, por supuesto, me lo creí y ya me imaginaba a mi pueblo con muchos de esos pozos que se veían en las películas americanas», dice José Sánchez, que ahora tiene ochenta años pero cuando saltó aquella noticia tenía sólo 22.

En primera página

Durante varias semanas los medios de comunicación se ocuparon de esa noticia. Este periódico envió a un periodista a Pinos Puente para que investigara la noticia y tuviera informados puntualmente a los lectores. Al llegar describía a una ciudad expectante y alegre por creer que en el subsuelo del pueblo había una inmensa bolsa de petróleo que haría ricos a muchos ciudadanos. La casa de doña Esperanza Baena se convirtió en una especie de santuario al que todos iban a comprobar que, efectivamente, de su pozo salía un combustible que incluso ardía cuando se le arrimaba una cerilla. «Es cierto -decía el periodista en su información del día 18 de octubre- que en la calle Vadillo, casa número 20, existe un pozo del cual hemos comprobado (en visita personal a Pinos Puente) que sale un líquido con un fuerte olor a gasolina y que arde. Podemos hacer otra afirmación: con ese líquido hemos visto funcionar el motor de la motocicleta de don José Crovetto. La noticia es ya conocida en Pinos Puente y comprobada por el alcalde, don Alberto Sánchez el párroco señor López Toro y todo el pueblo. Es todo un acontecimiento noticiable»

Autoridades locales y provinciales se fotografiaron para la prensa al lado del posible yacimiento y más de un vecino con pozo en casa hacía pruebas con el agua que sacaba para ver si tenía las mismas propiedades que el de doña Esperanza. Las expectativas de ser ricos si de verdad había un yacimiento de petróleo en la localidad pinera, era muy grandes.

El periodista enviado a Pinos, incluso hablaba de que había estado presente en el análisis de ese líquido con olor y propiedades de combustible, que corrió a cargo del laboratorio de Sánchez Biedma, farmacéutico del pueblo. «Sacada una pequeña cantidad del líquido del pozo, observado detenidamente en mi laboratorio de análisis, claro es que de manera incompleta, toda vez que mi gabinete no está preparado para esta clase de investigaciones, pude comprobar que se trataba de un líquido completamente transparente, de color amarillo pálido, muy fluido y volátil en el que al introducir la mano da la misma sensación del éter del petróleo, o sea, gasolina». Después de hacer el farmacéutico varias pruebas con ese líquido, concluyó: «En todas las pruebas se coincide que se trata de un hidrocarburo muy concentrado. Hecha la prueba de combustión comprobé que arde el líquido perfectamente con llama casi blanca, más brillante que la de la gasolina y con menos humos de combustión y quedaban en los recipientes residuos grasientos».

Teorías

Las teorías se propalaron con la rapidez del fuego, provocado o no por gasolina. Las pruebas no acabaron ahí. Con ese combustible llenaron depósitos de automóviles, motos y camiones... y ¡andaban¡ Había quien iba a la casa de doña Esperanza a llenar el mechero. Se hicieron dos pruebas oficiales. En una se llenó el depósito de una moto, que consiguió ir hasta Alcalá la Real. En otra, se le llenó el depósito a un coche matrícula de Bilbao que consiguió llegar hasta la capital granadina. Así lo hacía constar en su reportaje el enviado especial a Pinos Puente.

Y se elaboraron conjeturas en todos los sentidos. Incluso se llegó a decir que era el líquido resultante de la formación de ácido clorhídrico en zonas volcánicas, atendiendo a una teoría del químico francés Gautier. «El pueblo está entusiasmado con el hallazgo y vive con la esperanza de que salga una riqueza de que tanto está necesitada nuestra patria», decía el párroco, López Toro.

Y como suele pasar, cuando sale una noticia de tal magnitud aparecen otras de similares características. A los pocos días, el semanario festivo "Dígame" daba cuenta de otro pozo con combustible parecido al petróleo que salía de una casa de Arganda del Rey. Si se demostraba que también había petróleo en Arganda, España podría estar debajo de una enorme bolsa de este líquido que hacía millonarios al que lo encontraba.

¿Podría ser España un país productor de petróleo? Se escribieron sesudos artículos sobre la cuestión y más de un físico o experto en movimientos de tierra, dieron su opinión. Uno llegó a decir que el combustible encontrado en Pinos Puente era muy parecido al petróleo del tipo «nafteno o del Cáucaso». La casa de doña Esperanza no dejaba de ser visitada por vecinos de toda la provincia, que iban a conocer el extraordinario caso de un pozo casero que daba gasolina en vez de agua.

Hasta tal punto llegaba gente, que el propio Ayuntamiento puso un guardia en la puerta de la casa para que no siguieran molestando a los inquilinos de la vivienda en cuestión. Durante varios meses aquel acontecimiento ocupó muchas páginas en los periódicos y programas de radio (aún no existía la televisión, gracias a Dios).

El gozo en un pozo

En esa incógnita se estaba cuando el gozo acabó en un pozo, y nunca mejor dicho.

María Jesús Vaquero, coordinadora del Certamen Literario que lleva el nombre de Benigno Vaquero, lo recuerda así:

«Al final se demostró que aquel combustible venía de un surtidor que tenía mi abuelo, Francisco Vaquero. No me acuerdo bien, pero al parecer hubo una rotura y una filtración de la gasolina, que llegaba al pozo de doña Encarnación. La gente se desilusionó mucho».

Por lo visto, la gasolina provenía de un tanque de 5.500 litros que había sido removido para trasladarlo a otro lugar del pueblo. Dicho tanque se había perforado y buena parte de su contenido había ido hasta el pozo de doña Esperanza, que perdió toda "esperanza" de conseguir dinero con el "descubrimiento".

Pero durante varios meses, Pinos soñó con ser Texas.