La vuelta de las pilonas se salda con 25 accidentes en dos semanas

Un taxi accidentado en la pilona de la calle Reyes Católicos, en sentido Plaza Nueva. / JAVIER MORALES

El Ayuntamiento reactivó dos de ellas cuatro años después como medida de seguridad

Javier Morales
JAVIER MORALES

La Policía Local ha levantado 25 partes por colisión de coches con pilonas en cuestión de un par de semanas, desde que el Ayuntamiento reactivó las dos del Centro, bajadas desde 2013, y amplió el horario de funcionamiento de las ubicadas en el Albaicín. Todas las colisiones, según fuentes de la Policía, fueron fruto de la imprudencia: coches que se saltan el semáforo en rojo que advierte de que la pilona está levantada o a punto de subir. La vuelta de estos elementos que durante años fue objeto de debate en el Consistorio llega con polémica por los choques.

En el año 2013, el equipo de gobierno municipal, por entonces del PP, suprimió las pilonas de Reyes Católicos y calle Elvira -las 'bajó'- al considerar que los ciudadanos ya sabían que no se podía circular por esas zonas. Dejaron atrás decenas de accidentes, algunos con heridos, y dieron paso a un control sin barreras físicas: las videocámaras que desde entonces graban la matrícula de los coches que no atienden a las restricciones horarias. Sí permanecieron en funcionamiento los hitos hidráulicos localizados en dos puntos clave del Albaicín: las calles Pagés y San Luis.

Objetivo de las restricciones
Protección del patrimonio histórico-artístico.
Mejorar la movilidad sostenible y la calidad ambiental.
Incrementar la seguridad vial peatonal de residentes y visitantes.
Mejorar la prestación de los servicios públicos.
*Seguridad, como medida provisional en el marco de alerta antiyihadista.
Los vehículos autorizados
De residentes
empadronados en las calles pertenecientes a las zonas restringidas.
Propietarios de viviendas y cocheras no residentes
deben acreditar que cuentan con autorización de vado, en el caso de las cocheras.
Arrendatarios
han de justificar el uso legítimo de las viviendas o cocheras.
De personas con movilidad reducida
si tuvieran que cruzar un punto restringido con otro vehículo han de comunicarlo en cuatro días.
Residentes con atención familiar por dependencia
vehículos de familiares de empadronados en las calles restringidas.
Establecimientos hoteleros
los clientes hospedados pueden circular por las calles restringidas durante toda su estancia.
Otros usuarios
coches oficiales, empresas suministradoras, vehículos de transporte colectivo, destinados a la ejecución de obras, de transporte de mercancías, servicios funerarios.

Lo habitual, así lo marca la ordenanza correspondiente, es que los bolardos móviles de Pagés y San Luis impidan el paso de lunes a jueves desde las 11 a las 14 horas y entre las 20 y las 24 horas. Entre el viernes y el domingo, las pilonas están subidas en tres franjas: 0 a 7 horas, 11 a 14 horas y 20 a 24 horas. Por lo que respecta a Reyes Católicos y calle Elvira, las cámaras multan de 7.30 a 24 horas entre lunes y jueves y a lo largo de toda la jornada de viernes a domingo.

El planteamiento cambió el mes pasado por motivos de seguridad. A raíz de las recomendaciones del Ministerio de Interior ante la amenaza terrorista, Policía Local y área de Movilidad acordaron retomar las pilonas del Centro y extender el horario de funcionamiento de las situadas en el Albaicín. Dos medidas «provisionales», adoptadas en el marco del 'operativo antiyihadista', que en la web de Movilidad tienen fecha de 23 de agosto: «En estos momentos resulta necesario adoptar medidas preventivas y de seguridad y concurren igualmente razones de urgencia y necesidad». La idea es impedir, con una barrera física, la entrada de vehículos sin autorización.

Pero también ha tomado por sorpresa a los conductores habituales. Por ejemplo, los taxistas, que ya se han topado con el obstáculo. El presidente de la gremial, Ramón Alcaraz, critica que son «un peligro» y desde que empezaron a funcionar los horarios no han sido regulares. Entiende la decisión adoptada tras los atentados, pero apostilla que «tiene muchas lagunas». «Si quieren más seguridad deben dejar sólo a los vehículos fiscalizados. Hay vecinos que todavía no tienen autorización para pasar pero sí pueden hacerlo los viajeros que se registran una noche en un hotel», resume. Atribuye los accidentes a que «no estamos acostumbrados». Él mismo ha estado «a punto» de sufrir algún percance y ha sido testigo de los despistes: «Es una barrera bastante agresiva, he sugerido que los sustituyan por barreras como las de los 'parkings', que no son tan agresivas pero igual de disuasorias y también pueden permitir el paso a motos».

Elvira, la más conflictiva

Sólo en la situada en la calle Elvira se han registrado 15 accidentes entre el día 22 de agosto y el pasado martes. Esta cifra recoge sólo las colisiones coche-pilona sobre las que se ha levantado parte. Pero un vecino cuya vivienda está a apenas unos metros del poste móvil ha contabilizado más de 40 choques. Asegura que no sólo los conductores locales han dañado sus coches con la pilona: los turistas también caen en la trampa, con el engorro que supone tramitar el 'papeleo' de seguros y empresas de alquiler de vehículos en un país extranjero. «A más de uno le ha fastidiado las vacaciones», dice este vecino. Las colisiones frontales suelen dañar elementos como los ventiladores y radiadores del vehículo. El serrín que permanece sobre el adoquinado es testigo de los vertidos de líquidos continuos.

El resto de la 'tarta' de accidentes de los que tiene constancia la Policía Local se reparte entre cuatro en Reyes Católicos y seis en la calle Pagés en horas a las que la pilona no solía subir antes de la ampliación adoptada en agosto. En esta última vía -en la que hay una pilona por cada sentido- tuvo lugar el pasado 21 de agosto una colisión que se saldó con un herido. Los accidentes suelen ocurrir en horas punta y se reparten proporcionalmente a la intensidad del tráfico en las calles. San Luis, hasta el momento, se ha librado de los accidentes.

Como ha comprobado IDEAL esta semana, la calle Pagés es un punto problemático. Son muchos los turistas y trabajadores que al adentrarse en ella desde la carretera de Murcia deben dar la vuelta a apenas un par de metros de la pilona al carecer de autorización. La maniobra no es sencilla: llegan, ven el elemento, tratan de comunicar con el centro de control, y no obtienen permiso. Tiempo suficiente para que se forme detrás una fila de vehículos que tienen que retroceder para que el primero de la vuelta.

Tampoco es difícil presenciar de la infracción que ha causado un buen número de los incidentes registrados: pasar a toda velocidad detrás de un coche al que la pilona deja paso, justo en el instante previo a que recupere su posición. En el momento en el que el primer vehículo circula sobre la pilona, el semáforo pasa a rojo, advirtiendo al segundo de que debe frenar. Pero hay quien hace caso omiso a las luces y carteles que advierten de la pilona y acelera, sin percatarse de que el elemento metálico está en ascenso. Los más ágiles evitan el golpe con la pilona y logran continuar la marcha, sin percatarse de que la cámara ha sido testigo de la infracción y la multa, tarde o temprano, llegará.

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