«Vine de polizón en un barco en busca de un futuro mejor»

Anwar muestra la zona de Marrruecos de donde partió. /Ramón L. Pérez
Anwar muestra la zona de Marrruecos de donde partió. / Ramón L. Pérez

Anwar Zrivoil pasó la frontera escondido en un ferry y cree que el esfuerzo «merece la pena, cuando llegas crees que las cosas van a ser de una forma y después son de otra»

CARLOS MORÁN y JOSÉ RAMÓN VILLALBAGRANADA

Anwar salió de su casa de Marruecos con tan sólo 17 años. Su único objetivo era encontrar un futuro en España porque en su país, Marruecos, el mañana se escribe con llanto y pobreza. Se coló en un barco y llegó a Motril. Aquí trata de abrirse camino, y poco a poco lo va consiguiendo, aunque en esta guerra su ejército son su inteligencia, su prudencia y su trabajo diario.

–¿Cuánto tiempo llevas en España?

–Un año y dos meses, llegué a Motril cuando tenía 17 años.

–¿Cómo viniste?

–Salí de Marruecos desde la ciudad de Nador y llegué a Motril. Vine de polizón en un barco y tardé catorce horas en llegar. Buscaba un futuro mejor y aquí llevo más de un año ya.

–¿Por qué decidiste venir a España?

–Allí en Marruecos no tenía futuro. Mi familia no tiene dinero y la vida allí es muy difícil, me vine para buscar un futuro en condiciones.

–¿Con quién viniste?

–Hice todo el viaje solo y aquí estoy solo. Mi familia está en Marruecos, allí viven mis padres y mis hermanos.Yo soy de los más pequeños de mi familia.

–Cuando pisaste suelo en Motril, ¿qué hiciste?

–Cuando llegué me cogió la policía. Me llevaron para tomarme las huellas y después me trajeron a Granada para ingresarme en el Centro Ángel Ganivet y después en el Pilar. En el primero estuve dos meses y en el segundo tres.

–¿De qué te sirvió el paso por estos centros?

–En el Ángel Ganivet me dieron acogida. Pero allí todos éramos de Marruecos o subsaharianos, se hacía muy difícil aprender español aunque fuera a clase todos los días, porque todos eran de tu país y hablábamos en nuestra lengua. Donde aprendí el español fue en el centro de El Pilar (ubicado en el Albaicín) porque allí sí había más adolescentes españoles y hablábamos mucho con ellos.

–¿Qué opinión tienes de los motines o de las agresiones a trabajadores en los centros de acogida?

–Eso no deben hacerlo. Por ese camino no van a llegar a ningún sitio. Si aprovechas el camino y las oportunidades que te dan, puedes llegar lejos. Yo lo estoy intentando. Hay gente que toma pegamento y se pone muy mal, esos meten mucho follón y van por el mal camino.

«Si aprovechas el camino y las oportunidades que te dan puedes llegar lejos»

–¿Qué es lo mejor que te ha pasado en el año y dos meses que llevas en España?

–La ayuda que me han dado para salir adelante. He aprendido español y sigo aprendiendo. Estoy consiguiendo oportunidades y no quiero desaprovecharlas. Ahora estoy mucho mejor con todo lo que me rodea, antes me enfadaba mucho y ahora lo llevo mucho mejor.

–¿Cómo te planteas tu futuro?

–Bueno, de momento he estado haciendo prácticas en un obrador de pastelería donde he aprendido mucho y también he tenido una entrevista para un supermercado.

–Cuenta cómo es tu batalla diaria por conquistar ese futuro que viniste buscando

–No es fácil. Nosotros venimos de otro país y de un sitio pobre, aquí todo es muy diferente. Cuando llegas piensas que las cosas van a ser de una forma, después ves que son de una manera distinta. Pero creo que el esfuerzo merece la pena.

–¿Cuál es tu situación actual?

–Cuando cumplí 18 años tuve entrevistas para entrar en el centro de la Ciudad de los Niños. Aquí me ayudan mucho para aprender a estar en la sociedad, para ser útil. He hecho prácticas y he tenido entrevistas para un supermercado, también sigo aprendiendo español.

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