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«La novela critica la codicia humana»

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«La novela critica la codicia humana»

Pedro Asensio, escritor y economista almeriense, ha lanzado su segunda obra de ficción, 'Usura', una intriga policiaca ambientada en la crisis del sistema financiero

18.09.12 - 01:01 -
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Pedro Asensio Romero (Almería, 1967) ha ocupado diversos cargos de responsabilidad política -es militante del PP-, ha trabajado como economista en la Diputación y el Ayuntamiento de su ciudad y ha escrito varios ensayos sobre administración local. Pero también es un apasionado de la literatura y este verano publicó su segunda novela, 'Usura' (Ed. Alrevés), una entretenida intriga policial ambientada en Almería en pleno pinchazo de la burbuja inmobiliaria que, además, ofrece la visión de un experto sobre la crisis del sistema financiero.
-¿Cómo ha acogido su ciudad la novela, que describe escenarios reales de Almería y su entorno?
-La editorial Alrevés es pequeña pero tiene cierto prestigio y una buena distribución, así que ha logrado colocar la novela en las principales librerías de toda España. En Almería está teniendo una aceptación muy importante y está funcionando el boca-oreja. La historia es una intriga policiaca que se desarrolla en Almería, aparecen muchos barrios y la mayoría de los personajes son almerienses. En la propia portada aparece algo tan emblemático como la iglesia de las Salinas del Cabo de Gata. Estoy bastante contento.
-'Usura' es una novela policiaca, pero también una especie de manual de economía encubierto...
-Sí. Las dos novelas que he escrito hasta ahora son del género narrativa sobre economía. Esta toca aspectos tan actuales como la crisis económica mundial y el estallido de la burbuja inmobiliaria en el año 2007. Uno de los protagonistas es un director de una caja de ahorros al que acribillan a balazos. Hay un profesor de universidad y sus estudiantes, unos policías, un blog sobre historia del pensamiento económico....
-Aunque la historia arranca con un asesinato en la época actual, el trasfondo histórico es una corriente de pensamiento dentro de la Iglesia medieval.
-Durante mucho tiempo la Iglesia consideró que aplicar un tipo de interés a los préstamos era pecado. Fue en la Escuela de Salamanca donde muchas personas vinculadas al clero ofrecieron otra interpretación del tipo de interés y el concepto de usura, porque mantener las tesis inmovilistas de la Iglesia suponía paralizar el desarrollo económico y comercial. Estamos hablando del siglo XVI, del descubrimiento de América, de la llegada de metales que provenían de toda América, del florecimiento del comercio en determinadas ciudades de Castilla... Era lógico que en el seno del saber se estudiara otra interpretación de las sagradas escrituras. La interpretación de que el interés era pecado se superó. Aun así, a día de hoy desde el punto de vista del Derecho Civil el concepto de usura existe: el interés abusivo puede ser condenado por los tribunales. Y lamentablemente seguimos teniendo muchísimos ejemplos de intereses abusivos por parte de entidades financieras, bancos y cajas de ahorros, que se aprovechan de la situación de determinados consumidores.
-Incluso habla de las empresas que ofrecen 'préstamos exprés'...
-Durante el 'boom' inmobiliario se generó un incremento importante de la oferta monetaria, que no es solo el dinero que circula, sino el que aparece reflejado en los bancos y nunca se ve. El dinero crecía de manera exponencial y proliferaron algunos 'chiringuitos' que se aprovechaban. Eso suponía que cualquier persona conseguía préstamos sobre una hipoteca de un edificio probablemente sobrevalorado. Detrás de todo eso había una ambición desaforada por ganar dinero. Ocurrió en Estados Unidos, en muchos países de Europa y, de una forma brutal, en España.
-Su historia comienza con el asesinato de un banquero, en un momento en que los bancos y cajas son peor vistos que nunca...
-Sí, sobre todo las cajas de ahorros. Su origen son los montepíos o montes de piedad de la Iglesia. Muchas comunidades religiosas querían facilitar el crédito a las clases populares que no podían acceder a los intereses leoninos de los usureros. Pero, aunque se decía que eran entidades sin ánimo de lucro y con una obra social, luego uno miraba la letra pequeña de cualquier contrato y era similar a la de los bancos. A mi modo de ver, hay una desnaturalización del fin último que debería tener una caja de ahorros. Tenemos ejemplos de cajas de ahorros donde el papel del clero es muy importante. Sin ir más lejos la extinta CajaSur tenía al frente a un sacerdote que mandaba y estaba al tanto de la bolsa y el euribor. Podríamos decir que me he inspirado en esa entidad.
Crítica al clero y los políticos
-¿Hay en la novela una crítica a ese papel financiero de la iglesia?
-Sí, sin duda. Hay una crítica a la era de la codicia. Sería injusto culpar a la Iglesia, que es la comunidad de creyentes, millones de personas de buena fe. Pero sí ha habido determinados dirigentes de la Iglesia de los que no se entiende muy bien su protagonismo en esa alocada carrera en el comercio del ladrillo y el dinero fácil, entre ellos algunos representantes de la Iglesia. También hay una crítica a los políticos: si saben de algo, es de política, no del sistema financiero. Lo que critico es la codicia del ser humano y el mal funcionamiento del sistema financiero. Pero no quiero que nadie piense que es una novela aburrida. Mi mayor interés era lograr hacer ameno algo que en principio puede parecer árido.
-En la historia se describen distintos ambientes y sus personajes: la universidad, la policía, el mundo judicial, la banca... ¿Conocía esos ambientes o se ha documentado?
-Sí. El ambiente de la universidad uno lo puede conocer de su etapa de estudiante. Estuve en Salamanca estudiando algunos escenarios de su Universidad. Y sí hago muchas referencias a la historia de Almería, desde el siglo XVI hasta la actual situación de la crisis. En mis libros, primero me documento, después empiezo a estructurar, a escribir y por último dedico muchísimos meses a pulir hasta que por fin creo que la novela fluye al leerla.
-Otros escritores se entregan a la literatura para evadirse de su trabajo habitual. Usted en cambio lleva su trabajo a la literatura.
-Siempre ha sido una obsesión, pero pienso que en mis próximos libros iré separándome de la economía. Siempre me ha interesado la vinculación entre economía, literatura y cine. Mi novela 'Un economista de letras', que publicó la editorial Antoni Bosch de Barcelona, es una forma de enseñar economía a través de una historia donde hago un catálogo de decenas de pasajes de novelas y escenas de películas donde se hace referencia a aspectos económicos: libros como la Biblia o 'La Regenta', películas como 'Pretty woman' o 'Casablanca'... Apenas hay autores en el mundo que lo hagan y creo que eso es lo que hace singular mi obra.
-¿Tiene algún referente entre esos escritores que han hablado de economía en sus obras?
-No. Los escritores que han querido aproximarse a temas económicos a veces me han decepcionado. Por ejemplo, no me gustó 'La caverna' de Saramago, donde habla de un alfarero que deja de comercializar sus productos porque llega una gran superficie; me parece que lo tocaba de una manera pueril. Tampoco me interesan esas fábulas de economía empresarial; me interesa la literatura en general. Escritores que me apasionan sí hay muchísimos; de narrativa hispánica contemporánea, Vargas Llosa, Juan Manuel de Prada, Antonio Muñoz Molina... Y extranjeros, Philip Roth, Ian McEwan... Leo bastante narrativa actual, pero tengo gustos dispares.
-Uno de los protagonistas es el inspector Antoni Rivas, que es catalán. ¿Lo utiliza para ofrecer una visión 'externa' sobre Almería'?
-Sí. Me llama la atención el punto de vista de una persona de fuera. La pareja protagonista está formada por una inspectora de Almería y un inspector de Barcelona que ha sido destinado a Almería. Pensé que ese contraste le podía dar mucho juego a la novela.
-En sus páginas hay alguna pulla a la Junta de Andalucía. ¿No ha podido resistirse?
-Sí, pero lógicamente no tengo por qué compartir todo lo que dicen y piensan los protagonistas. Lo mismo podía haberle pegado un garrotazo al Gobierno central, a la Unión Europea o al Banco de España. Los temas políticos incluso me aburren.
-Siendo economista, no puedo dejar de preguntarle cómo cree que saldremos de la crisis.
-Una parte de la economía depende del estado de ánimo de la gente. Llegará un momento en que pensemos que no estamos tan mal, habrá un crecimiento exponencial y las cosas empezarán a recuperarse de una manera gradual. Igual soy demasiado iluso, pero creo que estamos cerca de tocar el suelo. Esta crisis supone un cambio importante de la forma de pensar, de concebir el papel del sector público en la economía. La gente empieza a ser consciente de que no todo es gratis y de que hay que priorizar en el acto público. Intento sacar lecturas positivas de lo que está pasando. Y creo que con decisiones algunas acertadas y otras erróneas, estamos cerca del punto de inflexión. Al final la economía son ciclos, unos más largos y otros mas cortos, y este ya dura demasiado.
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