La vida no está para tirar cohetes «y no se tiraron», explican los miembros de la comisión de fiestas del barrio de Cerrillo Maracena, en la capital de Granada. «Además, ahora el campo de fútbol tiene césped artificial en vez de tierra, así que tampoco hubiéramos podido quemar el castillo de fuegos artificiales en ese recinto como los otros años», argumentan, para añadir que «es el único lugar amplio y seguro que queda en el barrio».
A cambio de fiestas sin castillos, sin cohetes, sin dispendios, se ha logrado que «todos los vecinos de Cerrillo Maracena se hayan volcado. Todos han participado. Todos han ayudado», afirman los miembros de la comisión de fiestas -José García Molina, Antonio Martín Lorenzo, José Bermúdez Bazán, Francisco Torralvo Iáñez o Francisco Valverde Moya-, que reconocen que apenas han dormido en tres días para que en este barrio, pese a la que esta cayendo, disfrute como cada año de sus días grandes.
«Creo que desde el viernes al domingo de la pasada semana no habré llegado a las seis horas de sueño», confiesa José Bermúdez Bazán, «pero este esfuerzo descomunal ha valido la pena. Todo el programa de fiestas se ha cumplido y nosotros mismos estamos asombrados de que la gente, el barrio entero, se haya volcado con sus fiestas. Así da gusto», valora el enorme esfuerzo que han tenido que desarrollar para que las fiestas transcurran pese a la crisis y los recortes municipales con toda la normalidad.
«Las mejores fiestas»
Si en el programa de fiestas la comisión organizadora publicaba que «nos dirigimos a todos vosotros para desearos de todo corazón que paséis unos días estupendos durante estas fiestas», y proseguía que «como todos sabéis la situación actual de profunda crisis que estamos viviendo en nuestro país está afectando a muchas familias de nuestro barrio, especialmente a aquellos que han perdido su empleo», la sorpresa tras los tres días de jarana «es que la gente nos está diciendo que han sido las mejores fiestas de la historia del barrio». En efecto, entre la resaca y la sorpresa, buenas compañeras de verano, «los vecinos nos están diciendo, nos paran por la calle, que al haber participado en las preparaciones todo se disfruta más y mejor». Atrás quedan entonces las críticas más o menos veladas al Ayuntamiento de Granada, cuando escribían en el mismo programa de fiestas que «las instituciones locales tampoco han colaborado con nosotros para abordar todos los preparativos necesarios para este evento».
Por esta última razón, al presencia del concejal de Participación Ciudadana, Vicente Aguilera, ha servido para limar las posibles asperezas y para ofrecer por parte del Ayuntamiento una vez más las necesarias explicaciones: «Se presentó junto al señor Garnica, que es el responsable de Participación Ciudadana y de las fiestas en las dependencias municipales en Los Mondragones. Nos saludó con esa cercanía que le caracteriza y le convidamos en la barra de la caseta de las fiestas. Allí nos explicó que el Ayuntamiento no está en contra de que se celebren las fiestas en los barrios, pero sucede que le es imposible en estos momentos ayudarnos».
Tras la convidada y las explicaciones, los vecinos y el concejal Vicente Aguilera disfrutaron del pregón de las fiestas de Cerrillo Maracena, en el que el catedrático de la Universidad de Granada Miguel Gómez Oliver centró sus palabras en «la fuerza de un barrio unido en la humildad que logra sus objetivos», señalan los miembros de la comisión. «Además, tuvo un sentido recuerdo para un joven del barrio, muy activo en la asociación de vecinos del barrio, que se nos acaba de ir». Con todo, con el barrio y sus gentes, «el catedrático logró tocarnos la fibra a todos los vecinos y nos emocionó».
Cerrillo Maracena se ha inventado las 'bricofiestas', en las que cada vecino aporta lo que puede y, de esta forma, la participación y el éxito quedan garantizados.