No proceden de las selvas sudamericanas o territorios remotos, son parte de la flora de clima mediterráneo, de los ecosistemas que se encuentran más cerca de nuestros pueblos y ciudades. Orquídeas autóctonas de las sierras y campos del sur de Europa. En la península Ibérica hay alrededor de 130 especies que podrían competir en belleza con los ejemplares cultivados y foráneos más exquisitos. Son de pequeño tamaño, entre 10 y 40 centímetros de altura y, en ocasiones, llegan a formar verdaderos bosquecillos de flores entre pinares, robles, matorrales, encinas y quejigos. Botánicamente pertenecen a la familia de las Orquidáceas, muy extendidas en todo el mundo, con más de 700.000 especies y una gran capacidad de hibridación.
Un paseo por el interior de bosquetes de coníferas (sobre todo pinares), prados de montaña y riberas de ríos, nos puede servir para constatar que
las orquídeas son también una realidad en los espacios naturales de la provincia de Granada y de gran parte de Andalucía. Destacan porque son plantas que, en la mayorías de los casos, crecen de forma individualizada, con grandes hojas basales y un tallo largo y fino que termina en un racimo de flores, todas ellas con grandes labios carnosos y de muy diferentes formas, con impregnaciones de color, moteadas, rayadas, con dibujos que asemejan libreas (Ophrys fusca), abejas (Ophrys tenthredinifera), e incluso muñequitas de papel (Orchis conica).
A las orquídeas de clima mediterráneo les gustan especialmente los ecosistemas formados por bosques de coníferas, de pinares con suelos blandos y con una gran cantidad de materia orgánica. No importa que el pinar padezca una grave situación de degradación como es habitual en la mayoría de los que se encuentran en el sur de la península Ibérica. Una de las más habituales de estos ecosistemas, aunque en Granada están solo en las sierras de Huétor, Alfacar y los pinares de Cumbres Verdes, son las que llaman Satiricón manchado (Orchis mascula), que forman praditos de varias decenas de ejemplares, con flores arracimadas de colores morados y blancos, con flores manchadas de motas rojas.
Las orquídeas no solo son especies vegetales exóticas o tropicales, también son parte fundamental de la flora de los bosques y ecosistemas mediterráneos.