La pasada huelga general en la educación se recordará en la Costa por la
denuncia de dos alumnos del IES Mediterráneo de Salobreña contra un docente que ese día, supuestamente, embistió con su vehículo al grupo de estudiantes de 14 años que protestaba por los recortes en la puerta del centro. El profesor, Enrique Abascal, negó ayer estos hechos y aseguró a este periódico que se siente «acosado» y tratado injustamente.
Abascal asegura que ese día entró a las diez de la mañana al instituto «a 40 kilómetros por hora» y admite que pasó por encima de una pancarta que estaba en el suelo. No se percató, según relata, de que también arrolló una mochila con su coche. Según ha declarado ante la Guardia Civil, su vehículo no golpeó a ninguno de los estudiantes, a los que ni siquiera conoce puesto que son alumnos de la ESO y él da clase a los cursos superiores. «Ni aceleré el coche, ni toqué a los alumnos. Y mucho menos les embestí», se defiende.
Días después de realizar su primera declaración, el profesor ha vuelto al cuartel para ampliarla tras contarle sus alumnos que las lesiones que presentaba en la mano el chico por el supuesto golpe del retrovisor del coche «se las había producido él mismo con una farola». Según ha declarado el profesor en el cuartel, sus alumnos le revelaron que, de camino al centro de salud, el chico «se fue golpeando con farolas e incluso pellizcando» para lesionarse y así culpar al profesor. Abascal también ha declarado ante la Guardia Civil que sus alumnos le han aportado una grabación de audio, realizada con un teléfono, en la que el chico reconoce que se había autolesionado. Los tres estudiantes están dispuestos a ratificar esta declaración ante un juez. «Estos alumnos han tenido sentido de la justicia y me han traído la grabación. Le oyeron decir que me iba a buscar la ruina», añadió. «Yo no golpeé a nadie, ni consciente ni inconscientemente», defiende el profesor, que se siente víctima de «una persecución de tipo político sindical» que él vincula con su ejercicio como delegado en Granada de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA), cargo por el que se ha granjeado «enemigos», según el docente, al enfrentarse a CC OO y la propia dirección de su centro.
«Quieren arruinarme»
«El miembro del equipo directivo que acompañó a los alumnos a la Guardia Civil a mi ni siquiera me ha preguntado como estoy», reprocha el profesor. «Han intentado arruinarme y desprestigiarme, he escuchado ya de todo, que les pegué... ha sido una situación personal muy desagradable». El profesor aseguró ayer que tomará acciones legales contra los que le han denunciado «en falso».
Las pesquisas de la Guardia Civil están ya en poder del juzgado de instrucción número 4 de Motril, que tendrá que determinar si celebra juicio. Además la delegación de Educación abrió un expediente informativo para aclarar los hechos.