Los quenteros -o quentarinos, que también este gentilicio es válido aunque se utiliza más el primero, que es el que les gusta a ellos- no están dispuestos a quedarse en el olvido, sobre todo cuando disponen de materia prima para que los visitantes les hagan los honores. Ponen a funcionar su imaginación en tiempos de crisis y se inventan una fiesta con caracoles. Un aplauso para ellos porque es gente buena que apenas tarda cinco minutos en tratar al forastero como del pueblo. Se han inventado la Fiesta del Caracol como gancho turístico, gastronómico y de difusión de los productos autóctonos, porque el caracol de Hornero es uno de los mejores que existen. Hornero cría sus caracoles -los compra cuando le faltan- y los cocina con una receta que, naturalmente, no cuenta, pero da igual, porque están para chuparse los dedos, literalmente.
José Agustín Nievas Hervías , el maestro caracolero, maneja el cotarro ayudado por 'el Mentas' y José Luis, de Dúdar. José Agustín, Pepe, ha hecho 70 kilos de caracoles que dan como para 800 personas. Entre ellas, Daniel Peña, alcalde de la localidad y artífice de todo el montaje «porque hay que impulsar los productos autóctonos». Y allí estuvo, desde las nueve de la mañana del sábado hasta la madrugada del día siguiente porque, como debe ser, el capitán es el último que abandona el barco. Un barco en el que disfrutaron mi amiga, Isabel Sierra, quenteña a la que tenemos que pedir la fórmula de cómo estar más guapa con el paso de los años, junto a Paco, Angus, Manuel y un nutrido grupo que volvía de hacer senderismo.
Tomen nota los cómodones. Por allí andaban como locos tras los caracoles y el jamón los primos, Paolo y Fran, llegados desde un pueblo cercano con el hambre a cuestas. No podían faltar caballistas y esos eran los jovencísimos Jesús y Juan, sobre sus monturas enjaezadas, Lolita y Nevado. José Manuel, de la Hermandad de Moros y Cristianos -no se la pierdan en Octubre-, se tuvo que marchar a una comunión, es la época. Y en la fiesta de mediodía no faltó el jamón también autóctono que llevó Jesús García Fajardo, que tiene el secadero totalmente natural en Tocón de Quéntar, un paraíso que nos recomienda Elisa, su encantadora mujer. que habla con orgullo de sus hijos, de su jamón y de sus vecinos. Un ejemplo a seguir y una iniciativa empresarial para apoyar. Damos fe de que el jamón sabe a gloria. Y como colofón nocturno de la fiesta el grupo Alhacaba que hace más de dos décadas fue puntero en Granada. Miguel Única y Manolo Montes, puretas fundadores, junto a las nuevas adquisiciones como Rafa Liñán, Pepe, el teclista o Norberto Enamorado nos trasladaron a la música de años atrás. Bienvenida sea la nueva fiesta de los caracoles.