La Jefatura de Andalucía Oriental de la Policía Nacional abre las puertas a la ciudad. La verdad, siempre están abiertas, pero son pocos muy pocos quienes tienen acceso al interior del búnker de la Jefatura donde trabajan en torno a 800 agentes cuya responsabilidad es velar por la seguridad de la ciudad las 24 horas del día. Ahí dentro, se investiga tanto o más que en los departamentos de la universidad, aunque las patentes de corso logradas no sirven para enriquecer a los laboratorios farmacéuticos, sino para sanar las heridas del delito en las víctimas: crímenes, robos, hurtos, atracos, amenazas de bomba, terrorismo, violencia, chantajes, amenazas, estafas, delitos informáticos, tráfico y venta de drogas, entre otros muchos. La persecución del delito no tiene hora.
Para que se hagan una idea, la sala del 091 recibe a diario una media de 150 llamadas telefónicas, comunicaciones de todo tipo, desde quien
anuncia un posible suicidio a la mujer que entre sollozos explica haber sido víctima de una paliza por parte de un varón, así hasta quien avisa de que ha oído disparos en el piso de al lado. Más de tres mil comunicaciones mensuales. con la seguridad de que detrás del auricular siempre hay una respuesta tranquilizadora, un recurso para atender a la víctima. Solo el pasado año se atendieron 125.000 infracciones y detuvieron a 22.000 personas, aunque en estos datos no solo se incluye la capital granadina sino todo el arco oriental andaluz con Jaén, Almería y Málaga.
Policía Nacional ha tenido el detalle de abrir sus puertas a IDEAL y pronto lo hará con otras instituciones de la ciudad para que oigan de cerca como late el corazón de la seguridad en la capital granadina. El máximo responsable de los antidisturbios con sede en esta jefatura, en toda España solo hay once grupos y uno está en Granada, mostró cómo actúan estos profesionales y los medios disponibles a su alcance, uno de ellos un subfusil HkG36 con un cañón más recortado al usado por el Ejército, capaz de soltar dos cargadores de balas en menos de treinta segundos. El arma tiene el mismo peso que dos libros de texto. Nunca han necesitado utilizarla en esta provincia, una suerte.
Aunque parezca mentira cuando se les pregunta que destaquen algunas de las labores más sobresalientes de las realizadas en los últimos años, no muestran muchas dudas a la hora de contestar: «los atentados del 11-M en Madrid nos cogieron en la capital de España y nos pusimos a disposición para ayudar en las labores de ayuda en las estaciones de trenes donde estallaron las bombas». El jefe del grupo de la UIP -Unidad de Intervención Policial-, nombre técnico de los antidisturbios, recuerda que a él le cogió a doscientos metros de uno de los agujeros negros de este atentado yihaidista. Continúa.
La UIP de esta Jefatura también fue la primera en llegar a Lorca el día del fatídico terremoto que dejó sin vivienda a 467 familias. «Nuestros agentes deben estar localizados las 24 horas». En cualquier momento los pueden llamar para salir a cualquier punto del país. Estén donde estén y salgan hacia donde salgan en ese momento, lo tienen todo organizado para estar listos en un tiempo no superior a la media hora, siempre y cuando se trate de una emergencia extraordinaria.
La Jefatura también dispone de la Policía de Subsuelo, un experimentado cuerpo responsable de rastrear las entrañas de la tierra en la capital: los alcantarillados, pozos, cauces del Beiro o del Darro. La visita en el verano de 2010 de Michelle Obama, esposa del presidente de los Estados Unidos, o cualquier otra de los miembros de la Casa Real, presidentes de Gobierno u otras autoridades de peso, requiere una revisión y posterior precintado de las alcantarillas que tapan el subsuelo granadino. Recientemente acudieron a inspeccionar un pozo en Almería que estaba a sesenta metros de profundidad -ellos solo pueden bajar hasta los 30 metros- y al fondo se encontraron con una inmensa sima.
Los TEDAX-NRBQ son los encargados de trabajar con artefactos explosivos y sustancias químicas, biológicas o radiológicas capaces de generar problemas de contaminación o daños para la salud. La joya de la corona de este cuerpo es el robot AUNAV, que aparece en la imagen, una máquina de precisión milimétrica guiada por un ordenador. Aunque de esa máquina a cómo actuaron los artificieros de Granada el 20 de junio de 1986 para desactivar una bomba colocada en el hotel Carmen, hay un abismo. «Aquella bomba la colocó ETA y se desactivó a mano». El profesional que evitó la explosión de 900 gramos de Goma-2 sigue en activo y trabaja en esta jefatura. A unos les pagan millonadas por jugar al fútbol y otros ponen sus vidas al borde del precipicio, sin más recompensa que su vocación y un salario muy normalito.
Aunque si importante resulta evitar la explosión de bombas, más imprescindible aún es rastrear las huellas del delito, las pruebas invisibles al ojo humano. Para ello está la Policía Científica, responsable de buscar huellas, de analizar el ADN encontrado en un pelo, en una gota de saliva o en una uña. La resolución de cualquier delito sería muy dificultosa sin estos policías científicos, solo en 2011 han participado con sus aportaciones en casi 3.000 investigaciones policiales. Una de las más recientes es la de la joven brutalmente agredida en la calle Horno de Marina, gracias al ADN hallado será más fácil hallar al autor de la agresión.
Descenso de la delincuencia
Los latidos de esta jefatura palpitan con más fuerza que nunca a tenor de los datos del descenso de la actividad delictiva en la capital granadina, un descenso continuado durante los últimos tres años. Tal y como ha ocurrido en la provincia con la Guardia Civil. Por ello pocos o nadie comprenderían una posible fusión de esta jefatura de Andalucía Oriental con su homóloga de Sevilla. Los seis mil policías al mando de esta Jefatura, mil para Granada, y el resto para Málaga, Almería y Jaén pasarían a depender de la capital hispalense directamente. Resulta fácil, demasiado fácil imaginar las grandes dificultades que existirían para coordinar desde el otro extremo de Andalucía muchas de las labores investigadoras en esta provincia.
Además de las divisiones policiales citadas anteriormente, están los grupos de investigación que persiguen el crimen, el atraco, el robo, el hurto o el tráfico de drogas... y al frente de ellos hay inspectores de policía bastante jóvenes que están logrando resultados inmejorables en esta provincia; recuerden la resolución del robo del Granada C. F., operaciones antidroga importantes en Haza Grande y Pinos Puente, detenciones por apuñalamientos y crímenes, delincuentes muy peligrosos arrestados por atracos a farmacias y hoteles en la capital. Ojalá que ese latir fuerte de la Policía Nacional en esta ciudad no acabe en un infarto por culpa de su fusión.