Un brote de sarampión puso el tema sobre la mesa hace algo más de un año: ¿vacunas sí, vacunas no? Fue en noviembre de 2010 cuando la enfermedad se propagó y llegó a afectar a casi 60 personas en el barrio del Albaicín. Entonces la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, a través de la Delegación en Granada, pidió que se publicara una orden que obligara a vacunar forzosamente a 35 menores del barrio que -según las investigaciones- no estaban vacunados y eran en parte responsables de la propagación de este mal. El auto se saltaba algunos puntos y derechos fundamentales de las personas, según los abogados que redactaron el recurso de apelación de los padres. Los temas centrales del caso fueron la obligatoriedad pretendida por la Consejería de Salud y por otro la libertad de decisión, sostenida por los progenitores de los alumnos que no querían vacunar a sus hijos.
Más de un año después, las posturas siguen donde se quedaron aunque el auto y la apelación estén de por medio. No está resuelto el procedimiento. El 24 de noviembre de 2010, el auto judicial autorizaba la vacunación forzosa de los 35 niños «pudiendo la Autoridad Sanitaria requerir el auxilio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado si fuere necesario», según se decía en el texto. Frente a esto, en el citado recurso se sostiene que se restringieron las libertades básicas y los derechos fundamentales por no haber escuchado a una de las partes del auto -los padres- antes de dictar una resolución. Dos semanas después, el brote de sarampión desapareció y fue la propia Consejería de Salud la que reconocía que la situación ya no era grave, con lo que disminuyó la atención y la presión sobre todas las partes.
Pero el debate en contra y a favor de la vacunación sigue abierto, después de que los brotes se repitieran el año pasado en Sevilla y en otros países de Europa. Hace unas semanas, la Asociación Española de Pediatría avisaba de un descenso de menores que no están vacunados de la triple vírica (rubeola, sarampión y paperas), lo que ha causado que se multipliquen por diez los casos de estas tres enfermedades.
Entre los que están en contra de la vacunación, destaca la Liga por la Libertad de Vacunación. Su presidente, el médico Xavier Uriarte, forma parte de este grupo y sostiene que «la mortalidad del sarampión no justifica vacunaciones masivas», ya que «desde el año 2007, en España solo se ha producido una muerte por complicaciones asociadas al sarampión».
Esta opinión coincide con la de algunos padres de Granada que no quieren vacunarse ellos mismos ni inocular a sus hijos. IDEAL ha podido hablar con una madre que estuvo envuelta en la polémica de noviembre de 2010. Esta mujer sentencia: «Hay que tener la libertad de elegir lo que yo pienso que puede ser más beneficioso para la salud de mi familia».
Razones para vacunar
Otros investigadores defienden las virtudes de la vacunación masiva. Es el caso del profesor Pablo Simón, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, vocal de la Comisión Autonómica de Ética e Investigación de Andalucía y miembro del Comité de Bioética de España. Simón sostiene que «el problema surge cuando el número de niños no vacunados frente a una enfermedad infecto-contagiosa de un grupo aumenta y la inmunidad grupal de resiente». Aunque el profesor pone un ejemplo muy gráfico para preguntarse qué medidas son las correctas para atajar el problema: «¿Deberíamos sancionar de algún modo a la mujer embarazada que fuma porque sabemos, pues la evidencia científica lo dice, que es una práctica perjudicial para el feto?».
Por su parte, el pediatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada Carlos J. Ruiz Cosano también apoya la medida sanitaria, sobre todo en el caso del sarampión. El facultativo asegura que esta enfermedad puede originar «graves complicaciones neurológicas (encefalitis, con parálisis, convulsiones y muerte del niño) y respiratorias (neumonías)». Además defiende la seguridad de la vacuna de esta enfermedad que es -según los objetivos de la Organización Mundial de la Salud- la siguiente a erradicar.
Ruiz Cosano asegura que también hay que poner el foco de atención en los niños más pequeños que aún no están en edad de ser vacunados, «en los que el sarampión «ha tenido y tiene consecuencias graves». Este pediatra critica :«Hay falsas teorías pseudocientíficas que confunden al ciudadano», en referencia a los movimientos antivacunas.
A pesar de que el proceso judicial sigue su curso, en Granada no se ha vuelto a registrar otro brote de sarampión como el de noviembre de 2010. La vacunación sigue sin ser obligatoria, aunque las administraciones competentes la recomienden. El cambio más significativo está en la Ley General de Salud Pública, aprobada recientemente, que establece un calendario único de vacunaciones en todo el territorio nacional.
Por otra parte, los movimientos antivacunas tienen cada vez más seguidores gracias a Internet. Además, en algunos foros se comenta que en varias ciudades españolas se celebran las 'Fiestas de la Varicela', donde se junta a niños sanos con otros que ya tienen la enfermedad intercambiándose dulces y golosinas con la finalidad de que el niño sano se contagie, padezca la enfermedad y de esa manera adquiera una inmunidad 'natural'.
Razones de los que están en contra y a favor no faltan, mientras que el recurso de apelación al auto espera una respuesta jurídica.