Se definen a ellos mismos como «cuatro locos valientes» capaces de tirar para adelante y jugarse «muchísimo» por descifrar la verdad de los resultados de un proceso de promoción interna para el que habían estudiado y en el que se creían merecedores de un aprobado que no obtuvieron... que consiguieron otros.
Juan José Martín, Nicolás Maldonado, Darío Fernández y Antonio Olvera son los Policías Locales de Motril que decidieron denunciar cuando conocieron las calificaciones del proceso selectivo de cuatro plazas de Oficial de la Policía Local del Ayuntamiento de Motril. Estos agentes, que se quejan de no tener el apoyo del resto de afectados se lanzaron a interponer un recurso contra el Consistorio porque sospechaban de que habían existido «irregularidades» en el proceso.
Ahora tienen en sus manos una sentencia que determina que dos de esos agentes que aprobaron, que los denunciantes reconocen como los «escoltas del alcalde», «copiaron o utilizaron algún subterfugio para cambiar los exámenes». El juez dice que «objetivamente existe indiciariamente un 'ánimos adjuvandi' (ánimo de ayudar o favorecer) a unos determinados aspirantes».
Según el magistrado el «trato de favor denunciado» a los escoltas del alcalde de Motril, Carlos Rojas, «adquiere verosimilitud» y que es «resulta incontrovertido que estos dos aspirantes han copiado». El responsable del juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 4 de Granada advierte que aunque hubiesen preparados estos agentes por el mismo programa, «la estructura del examen, la identidad de las expresiones y los contenidos y hasta la omisión de alguna tilde en la misma palabra», le llevan a pensar que «se copiaron» o que dieron el 'cambiazo'. En el ejercicio práctico llama la atención sobre que ambos usan expresiones iguales como «el que suscribe». El juez asegura que todo esto «corrobora» el hecho que denunció uno de los policías demandantes: «que un miembro del tribunal le dijo que no se presentara porque las plazas estaban dadas».
Lo que sí reconoce el magistrado es que no queda constancia clara de cómo se copiaron estos dos agentes «ni se ha determinado que fuese propiciado por los miembros del órgano de selección».
Juan José, Nicolás, Darío y Antonio son policías locales de Motril que quisieron aspirar a oficiales para «ganar calidad de vida». Estuvieron meses estudiando, quitándole ese tiempo a sus familias y aunque preveían lo que iba a pasar, cuando se dieron de bruces con la realidad decidieron no resignarse y denunciar. «Existían rumores sobre quiénes iban a aprobar y curiosamente una mayoría coincidíamos en los que finalmente resultaron aprobados. Sabíamos seguro que iban a conseguir el ascenso los escoltas del alcalde. A pesar de ello estudiamos, no creyendo lo que una sentencia ha confirmado», cuentan los agentes.
Ellos, por un lado, se sienten satisfechos «porque una sentencia nos ha dado la razón al estimar, entre otras cuestiones, que dos de los aspirantes aprobados, los escoltas del alcalde de Motril, copiaron y ahora se obliga al Ayuntamiento a repetir el examen», pero por otro les gustaría depurar responsabilidades y para eso se plantean denunciar por lo penal.
A los policías ya les olió a chamusquina en el examen. Dicen que la presidenta del tribunal, al leer las bases de la convocatoria añadió «ciertas cosas que nos parecieron irregulares» como que todos los folios debía figurar nombre y DNI, «aun a sabiendas que el anonimato debe garantizarse».
Examen de 24 folios
Más tarde siguieron viendo cosas raras. «Cuando nuestro abogado, Ramón Ángel Soriano, se hizo con los exámenes, el que más tenía había escrito 10 folios, pero, eureka, los escoltas habían escrito 24 folios, ¿Cómo es posible que nosotros sin parar de escribir en dos horas escribiéramos 10 y ellos 24?», se preguntan los agentes que han denunciado extrañados.
Ahora, el juez les ha dado la razón en tanto ha reconocido que los escoltas «copiaron» o «cambiaron el examen» y además esto ha servido para que se anule el proceso que se volverá a convocar. Ellos, que han denunciado «sin apoyo sindical» quieren que el Ayuntamiento garantice la máxima transparencia cuando se repita el examen. «Que los leamos todos en alto antes de salir de la sala, para que al menos al que vaya a hacer las cosas mal, se le caiga la cara de vergüenza», apuntan estos policías que se han sentido «solos ante el peligro», que han sufrido -uno de ellos- «expedientes disciplinarios por denunciar», pero que hoy sienten «su triunfo» a la espera de que «el tiempo ponga a cada uno en su sitio».