El presidente de la Diputación de Granada, Sebastián Pérez, no dudó recordarle ayer al Príncipe de Asturias, a su paso por el stand de Granada, que a finales de los 90, cuando era teniente de alcalde del ayuntamiento de la capital, tuvo el honor de compartir una jornada de esquí con él en Sierra Nevada, algo que Don Felipe, al parecer, recordaba bastante bien.
El Príncipe escuchó complacido a la primera autoridad provincial y hasta esbozó una sonrisa cuando el propio Sebastián Pérez, que quiere lo mejor para su tierra y sabe de la importancia de la presencia de los miembros de la Familia Real en el complejo deportivo penibético, le pidió que volviera a esquiar a Sierra Nevada, donde es singularmente querido. Lo que no podía esperar ni el propio presidente de la Diputación es que esa sonrisa estuviera acompañada instantes después por una respuesta contundente: «Sebastián, prometo ir pronto a Sierra Nevada». Tal cual. Sebastián Pérez, ni que decir tiene, se sintió inmensamente feliz.
Excelente memoria
Tan feliz como lo estaba José Álvarez, socio propietario del restaurante Las Tinajas, que fue uno de los pocos visitantes que tuvo el privilegio de poder saludar directamente a los Príncipes de Asturias en el pabellón de Granada, algo que también hizo, por cierto, su colega Luis Oruezábal, de 'Chikito'.
Y es que José Álvarez -que guarda como un tesoro una anécdota vivida en Madrid y de la que fue protagonista la Princesa- le recordó a Doña Leticia que él era el marido de la mujer que sufrió un desvanecimiento en Madrid cuando abandonaba la Plaza de Toros de Las Ventas y que quería agradecerle su interés personal aquella tarde y todas las atenciones recibidas posteriormente.
Doña Leticia, que estaba en la zona cuando se produjo el citado desvanecimiento, no solo se acercó a Mari Carmen y trató de participar en su auxilio, sino que le pidió a su médico particular que la acompañara al centro asistencial y que permaneciera con ella hasta su total recuperación, algo que el galeno, naturalmente, trató de cumplir a rajatabla.
José Álvarez no puede olvidar semejante gesto, engrandecido ayer por la propia princesa: «La señora de Granada, ¿verdad? Espero que esté perfectamente», le contestó. Doña Leticia, además de gran corazón, tiene una excelente memoria.