El tan esperado día por fin llegó. Después de un año y ocho meses, las puertas del Centro Penitenciario de Albolote se abrían para dejar disfrutar de su primer permiso a un recluso nada típico. Francisco Javier Rodríguez, más conocido como 'Maka', y cantante de rap, se preparaba para presentar ante "toda su gente", su último trabajo: 'A la sombra de la realidad'. Nada podía salir mal. Desde las 19.30 horas, a la Sala Tren llegaban familiares y amigos del joven con la intención de escuchar las primeras letras de su trabajo en las pruebas de sonido. En el 'backstage', todo estaba, aparentemente, controlado excepto los nervios y la emoción del momento. Algo que quedó atrás cuando 'Maka' subió la rampa al escenario y se corrió el telón que lo tapaba.
A las 20.00 horas, la gente esperaba que las puertas de la sala se abriesen para poder entrar. La mayor parte de las entradas habían sido compradas anticipadamente, pero hubo unos cuantos rezagados que decidieron comprarlas allí mismo. Es el caso de cuatro amigos y seguidores del joven rapero desde hace dos años. "Me gusta porque habla de su experiencia y sus historias en la cárcel, su vida con los amigos y la familia, en muchas ocasiones me siento reflejado con el contenido de sus canciones", comenta Enrique mientras es observado por el resto, que asiente con la cabeza cada una de las palabras del chico. Otra de las que dejó la compra de la entrada para el último momento era Lorena que, con sus 22 años, sigue a 'Maka' desde que empezó "su andadura en esto del rap". "Sabía que iba a venir, pero no he tenido tiempo de comprar la entrada antes, menos mal que había suficientes", asegura la joven aliviada tras saber que 200 personas esperaban la aparición del cantante.
Guitarra flamenca
Instantes antes de que diera comienzo la actuación, la zona detrás del escenario era un auténtico trasiego de idas y venidas. Padre, hijo, hermanos, tíos, primos y amigos de toda la vida querían saludar al que consideran, "va camino de convertirse en un referente en el mundo del rap". Todos ellos con algo en común, una camiseta negra con grandes letras blancas, en la que se podía leer 'Free Maka' y que la habían hecho para dar el máximo apoyo al artista.
Son las 21.30 horas. Últimos consejos, últimos besos y últimas palabras de ánimo antes de saltar, por fin, al escenario. Las luces iluminan la figura del cantante que entre aplausos y ovaciones, solo es capaz de dar las gracias "por estar aquí en un día tan especial para mí". La primera de sus canciones es una versión creada para el comienzo del concierto. Acto seguido, sin apenas respirar y con ese tono de voz desgarrado a la vez que enérgico, suena 'Toma mi arte'. Un aluvión de letras que demuestran su añoranza del exterior, su arrepentimiento y también algo de reflexión. Pero a la mitad del concierto, una base nada común empezó a sonar. El solo de la guitarra flamenca de Serafín -recluso que es profesor de este instrumento en el módulo socio-cultural de la cárcel de Albolote- sorprendió a los allí presentes. Y juntos interpretaron una de las composiciones más flamencas del rapero granadino.
Una noche para no olvidar, en la que 'Maka' dejo de estar 'a la sombra de la realidad' para ser su más importante protagonista.