Rubia despampanante, de cerebro cartesiano (cursaba la carrera de Matemáticas antes de conocer a su novio) y cuerpo de maniquí, Charisse Verhaert es la 'pica' que puso en Flandes Julio José Iglesias hace más de siete años. Esta belga en la corte familiar de Isabel Preysler es además una modelo con la agenda repleta y, sobre todo, una persona afable, educadísima y sumamente discreta. Resumiendo: el sueño de toda suegra. Esta semana, a pocos meses de su boda con Julio José, Charisse ha pasado por Madrid para apoyar con su rutilante imagen la presentación de un cepillo de dientes eléctrico de la marca Philips que promete blanquear los dientes.
«La forma de sonreír dice mucho de una persona. Por ejemplo, si es falsa o auténtica», advierte Charisse. Y cuenta en su inglés casi perfecto (el español solo lo habla en la intimidad) que para ella ir al dentista es casi 'religious', lo cual traducido al castellano y parafraseando a su futuro cuñado Enrique vendría a ser casi una experiencia religiosa. Hablando de sonrisas, ella piensa que la de su novio Julio Jr. (antes Julio José) es mucho más deslumbrante que la suya. «Fue él quien me conquistó a mí sonriendo y no al revés -precisa-. Además, Julio se despierta cada mañana con una sonrisa. Yo también tengo buen carácter, pero no soy tan risueña como él, sobre todo recién levantada».
Madrid o Marbella
Hoy en Madrid, mañana en Bélgica, pasado en Alemania... Verhaert tiene tanto éxito como modelo que se declara feliz si logra tener dos días libres. Ese frenético ritmo de vida, unido a la «pereza de meternos de lleno en los preparativos» ha hecho que ella y su novio, el mayor de los hijos varones de Julio Iglesias e Isabel Preysler, hayan decidido aplazar su boda «hasta en tres ocasiones». Pero la fecha ya está prácticamente cerrada. «Será antes de Navidad. Y en España». Ella hubiera preferido casarse en verano, «pero Julio está convencido de que una boda invernal puede quedar preciosa». El lugar podría ser Madrid como podría ser Marbella.
La modelo conoce personalmente a Carlos de Inglaterra, con el que tuvo ocasión de charlar «superficialmente» en el transcurso de una cena organizada por Porcelanosa en Escocia. «Nos comentó la reforma de uno de sus palacios, y me pareció un hombre encantador. A su esposa, Camila, y a sus hijos, no tuve el placer de conocerlos, pero por supuesto seguí con sumo interés la boda de Guillermo, que fue como un cuento de hadas llevado a la vida real». Su enlace solo se parecerá al británico «en que yo también tengo la sensación de estar casándome con un príncipe», pero Charisse desea huir del boato. «No quiero una ceremonia muy espectacular -advierte-. Soy bastante tímida y no me gusta ser el centro de atención. Por mí, cuanto más pequeña y sencilla, mejor». Claro que una boda que va a tener como madrina a la reina de corazones Isabel Preysler y como invitado estelar al mundialmente famoso Julio Iglesias es imposible que pase desapercibida. «Tal vez para la prensa sea algo insólito ver reunidos a Julio e Isabel, pero no para la familia. Ellos están en contacto y hablan por teléfono de vez en cuando».
El vestido ya está casi decidido. Será de Pronovias, «simple y con escote palabra de honor». La familia de Charisse aún no conoce a la de Julio José. «Somos pocos. Solo mi madre, que está divorciada, mi hermano, dos años mayor y que aún no está casado, y yo», explica la modelo. En los Iglesias Preysler dice haber encontrado esta flamenca a su segunda familia. «Isabel me ha hecho sentirme como en mi casa. Yo le consulto muchas cosas, porque ella es buenísima dando consejos». Residentes en Miami, aunque solo a tiempo parcial, Charisse y Julio Jr. llevan años superando ausencias y distancias. Ahora, cuando pueden se reúnen en Madrid o en San Francisco, donde Julio trabaja como actor en la teleserie 'Hacienda Heights'. Si todo sale según lo previsto, el año nuevo lo recibirán en plena luna de miel. Pero, con ser la nuera ideal, Charisse no va a colmar el deseo de Isabel de tener pronto otro nieto. «Tengo 28 años. Y sí -reconoce- todas mis amigas ya son madres, pero yo no tengo prisa. Quiero tomarme mi tiempo».