María, Jesús y Cristina. Son algunos de los alumnos del colegio público Genil de la capital granadina. Unos ya no están porque están cursando sus enseñanzas en el instituto y la más pequeña sigue las clases con su 'seño' con gran interés. En total son diez estudiantes que están integrados en sus clases de segundo, tercero, quinto o sexto, y que utilizan la lengua de signos sin miedo y sin prejuicios, tal como les enseñan sus profesores en el centro de la calle San Antón de la capital.
El colegio Genil es un centro preferente de sordos. Imparten clases veintinueve profesores. Nieves Ávila es maestra sorda bilingüe -en total son tres- y es la que se encarga del apoyo a la integración. Ella es un ejemplo para los alumnos porque es sorda de nacimiento y ha sacado su carrera y oposiciones. Además, es la maestra con la que los diez alumnos del colegio público participan los viernes en la llamada 'comunidad sorda'. Es una actividad en la que los estudiantes comparten lo que han hecho durante la semana y, además, se comentan noticias de actualidad, entre otras actividades.
Apoyo de la logopeda
Estos alumnos cuentan durante la semana con las clases de apoyo a la integración para refuerzo curricular y con el trabajo de la logopeda. De eso se encarga Gloria López, que es, además, la jefa de estudios. Gloria explica cómo lo más complicado es que el alumno asimile lo que lee y, por eso, su trabajo se centra en la lectura y la comprensión escrita. En relación al desarrollo curricular, Gloria López destaca el esfuerzo que hacen estos estudiantes.
Así, Nieves subraya, mientras en el aula de apoyo le manda deberes a un alumno, la importancia de que el colegio público Genil utilice las dos lenguas: el castellano y la de signos. Desde 2000 se viene trabajando en este centro público con alumnos sordos. En el curso 2003/2004 llegó Nieves, quien comenta cómo los escolares están «bien integrados y muy contentos entre ellos y con el resto de compañeros». Subraya que aprenden mucho y no quieren irse de este colegio. El alumnado sordo sigue las clases con normalidad y aprueba sus cursos. Después continúan sus estudios de Secundaria con éxito.
Tal como recuerda Nieves, el objetivo es que los alumnos estén integrados y que puedan leer, comprender y escribir. Así se expresa también Encarni Navarro, que se encarga de la pedagogía terapéutica y apunta cómo el enseñar a hablar sin comprender y desechando la lengua de signos es un fracaso. «Aquí el papel de los maestros sordos profundos bilingües es crucial y la adquisición de competencias de los alumnos se ve reforzada», dice Encarni.
Nieves, al igual que Encarni, explica cómo la lengua de signos llama la atención al resto de alumnos de la clase. Los oyentes en muchos casos se interesan por la ella y aprenden algunas cosas. Algunos, al mover las manos, sobre todo en Infantil, lo ven como un juego. Una acción que sin duda ayuda al alumnado oyente a enriquecerse y a conocer esta 'cultura' y entenderla.
Nieves Ávila defiende que la lengua de signos no se debe prohibir. «Está demostrado que el aprendizaje de una lengua favorece la adquisición de otras», agrega la maestra.
Trabajo diario
No todos los profesores del colegio Genil conocen la lengua de signos, pero sí están trabajando codo con codo con la pedagoga, logopeda y maestros sordos bilingües. José Cañas, director del colegio, expresa la postura del maestro que no domina este lenguaje. «Ha sido todo un descubrimiento. Los alumnos motivan mucho y tenemos grandes satisfacciones. Ellos nos dan muchas veces más de lo que les damos nosotros», reconoce el director.
En el colegio público Genil de la capital unos aprenden de los otros. Se requiere mucho trabajo. No es fácil, pero todos están dispuestos a aprender. Paso a paso cumplen años y objetivos. Precisamente este año el colegio Genil celebra su veinticinco aniversario. Este curso en el colegio estudian Infantil y Primaria unos 430 alumnos.