El Paraninfo de la facultad de Derecho era a las siete y media de la tarde de ayer un hervidero de gente. Jóvenes y no tanto se agolpaban a las puertas del lugar esperando que diera comienzo una de las más esperadas conferencias dentro de la programación 'Ciudadanía Joven por los Derechos Humanos' de la Diputación de Granada, y cuyo protagonista indiscutible fue el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Justo antes de empezar manifestó su «tristeza» tras conocer la decisión del Tribunal Supremo (TS) de ordenar la apertura de juicio oral contra él por los delitos de prevaricación y violación de las garantías constitucionales, al decretar la grabación de las conversaciones que mantuvieron en prisión los imputados en el 'caso Gürtel' y sus abogados. La iniciativa del TS fue calificada por Garzón de «no solo precipitada», sino «falta de fundamento».
«No está el hecho en decir grandes palabras y afirmaciones cuando estas están huecas, y eso es lo que sucede en este tema. Cuando llegue el momento del juicio quedará clarificado que lo que hice fue investigar una trama muy poderosa con arreglo a la ley y con cumplimiento de todos y cada uno de los principios que se exige al juez», recalcó el magistrado de la Audiencia Nacional, a la vez que incidió en que no se siente «acosado». «Yo lo que quiero es que me juzguen ya. Llevo casi un año suspendido. Previsiblemente se me va a duplicar, en este caso, la suspensión preventiva por si acaso, y lo que quiero ya es que se me juzgue».
Es por eso que también hizo hincapié en que se están utilizando «unas conversaciones grabadas de acuerdo con la ley» y, sin embargo, «se impide que se aporten esas conversaciones para que se conozca cuál es el objeto del procedimiento».
Derechos humanos
Una vez en el interior del Paraninfo, y sentado delante de las más de 300 personas congregadas tanto dentro de la sala como a las puertas de la misma, se centró en el tema de derechos humanos y jurisdicción universal. Así, dejó claro que si la declaración de los derechos humanos fuese el programa político de los partidos, «el mundo no estaría como está». «Ha sido la norma más quebrantada de la historia, desde su creación, incumplida conscientemente, lo que supone un enorme fracaso para el ser humano», señaló.
Además de analizar la situación que sufren millones de personas en países como Yemen, Libia, Irak o Afganistán, entre otros muchos, en los que cada día se violan estos derechos, Garzón pidió a los jóvenes -la mayor parte del público asistente- que reaccionasen. «Hay que removerse del asiento, si no nos movemos nadie hará nada, porque no es posible que los recursos mundiales estén en manos del 20% de la población y que de ese 20%, el tres represente las mayores fortunas. Mientras millones de personas se ven obligadas a subsistir con un euro al día, en un mundo en el que dos tercios de la economía es sumergida», declaró el juez de la Audiencia Nacional.