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Luis Montes: «Desde el 'caso Leganés' se muere peor»

SOCIEDAD

Luis Montes: «Desde el 'caso Leganés' se muere peor»

El anestesista acusado de 400 sedaciones irregulares en el Hospital Severo Ochoa participa en un debate en Granada

03.02.11 - 02:20 -
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El médico Luis Montes Mieza (Salamanca, 1949) fue acusado en 2005 de matar a 400 enfermos terminales mediante «sedaciones irregulares» en el Hospital Severo Ochoa de Leganés. Casi tres años después, la Justicia archivó el caso, pero eso no evitó su «linchamiento moral» a cargo de la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP. Desde hace dos años, Montes preside la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), que defiende «el derecho de toda persona a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizar su vida». El anestesista, que sigue trabajando en el mismo centro sanitario, participará mañana a las 19.30 horas en un debate organizado por DMD en el salón de actos de la Diputación de Granada.
-¿Se ha hecho justicia?
-En todo este tiempo la represión por parte de la Consejería de Sanidad de Madrid contra los profesionales que luchamos por la infamia y la ignominia que fue la crisis del señor Lamela fue brutal: nos han dado hasta en el carné de identidad. De los 19 profesionales que trabajábamos en la Urgencia solo quedo yo, el único que tenía la plaza en propiedad.
-¿Fue un linchamiento moral?
-Sí. Hemos pensado muchísimo por qué iniciaron esta campaña contra una práctica que estaba protocolizada y que conocía la dirección: se habían hecho dos habitaciones para los pacientes en fase terminal. Creo que coinciden fundamentalmente dos razones. Una, ideológica: en aquel tiempo, la película 'Mar adentro' había ganado un oscar, se estrenó 'Million dollar baby' de Clint Eastwood, ocurrió el caso de Terri Schiavo en Estados Unidos, en el programa del PSOE estaba la eutanasia. En España se estaba abriendo el debate y de un plumazo lo cerraron. La otra razón fue que en aquellos meses, entre febrero y verano de 2005, en la Comunidad de Madrid no se discutió de otra cosa que de sedaciones irregulares, homicidios, eutanasia activa. Y mientras, se construyeron en Madrid ocho hospitales nuevos de iniciativa privada, se firmaron los conciertos con las grandes empresas y no hubo debate sobre cómo entraba el capital privado en la sanidad pública, que era el que tenía que haber.
-¿Cómo afectó el miedo de los médicos a ser denunciados? En España, ¿se muere peor ahora?
-Sin ninguna duda. En el Hospital de Leganés actualmente se muere peor que en 2005: eso lo compruebo todos los días. También lo sé por las familias que piden asesoramiento a DMD, cada vez más numerosas, y por las relaciones que tenemos con otros hospitales. Antes era habitual tratar los síntomas en la agonía. Ahora se está muriendo mucho peor.
-¿Que le parece la Ley de Muerte Digna de Andalucía y qué espera de la ley estatal que el Gobierno empezará a tramitar en marzo?
-La ley andaluza la apoyamos: DMD hizo sus aportaciones y todas fueron recogidas. La Ley de Autonomía del Paciente de 2002 era muy general y la ley andaluza baja a los particulares. Tiene diez o doce puntos que si se cumplen de verdad mejoran el proceso de morir: la obligatoriedad de los médicos de informar sobre el testamento vital y facilitar que se haga efectivo, morir dormido si lo solicitas, reserva de intimidad en una habitación individual acompañado de tus familiares o representantes, que si deseas morir en casa un equipo de cuidados paliativos haga el seguimiento. Pero para eso hace falta financiación, formación y equipos.
Derechos de salida
-El Gobierno asegura que la nueva ley no regulará la eutanasia. ¿Por qué hay tanto miedo a esa palabra?
-Eutanasia significa buena muerte. Pero los grupos ideológicos contrarios a la sociedad abierta hacen una política de miedo y de confusión, parece que de la eutanasia se cae por una pendiente deslizante a la eugenesia, y nos cargamos al abuelito que estorba. En los países en los que la eutanasia está legislada se garantiza que no haya abusos. La eutanasia no tiene por qué implicar suicidio asistido, que es la determinación de la propia vida de los ciudadanos. Los derechos de salida son derechos fundamentales emergentes, igual que lo fueron hace treinta años los derechos de entrada. Los ciudadanos tenemos que tener un debate tranquilo y sosegado.
-DMD quiere que se regulen los cuidados paliativos, pero también la eutanasia y el suicidio asistido...
-Claro: entendemos que los cuidados paliativos y la eutanasia no son enemigos, como se está planteando: son compañeros de viaje. Cuando se aprobó la ley de eutanasia en 2001 y 2002 en Holanda y Bélgica, los cuidados paliativos no llegaban al 10% de los pacientes; hoy se cubre el 80% o el 90%. Una cosa desarrolla la otra.
-Los cuidados paliativos no resuelven casos como, por ejemplo, los de Ramón Sampedro o, aquí en Granada, Inmaculada Echevarria.
-El artículo 15 de la Constitución asegura el derecho a la vida, pero para ser un bien jurídico a proteger está la voluntad y la autodeterminación del ciudadano: si el paciente no quiere que se le proteja la vida, la vida se convierte en una obligación. Ante el sufrimiento y la pérdida de autonomía, un paciente puede decidir que no merece la pena seguir viviendo. El dolor y los síntomas refractarios al final de la vida son dificilísimos de tratar.
-¿Cómo definiría lo que ustedes hacían en el Hospital Severo Ochoa?
-En el Severo Ochoa hacíamos el tratamiento de los síntomas en el paciente agónico: dolor, aumento del trabajo respiratorio, fatiga, vómitos, insuficiencias cardiacas refractarias. Después del fracaso de todos los protocolos de la actuación médica, ante el fallo de los órganos y con el paciente consciente y sufriendo, lo que hacíamos era tratar esos síntomas de la agonía. Es sedación terminal o eutanasia indirecta.
-¿Indirecta significa administrar un tratamiento a sabiendas de que acorta la vida?
-No, a sabiendas no. Si el paciente está agitadísimo y con un trabajo respiratorio imposible, la única forma de evitar el sufrimiento es inducir el sueño. Si acorta la vida o la alarga.. No hay estudios. La doctrina oficial de la iglesia dice que acorta la vida. Pues no. Habrá que demostrarlo. La muerte no está estudiada.
-¿Es verdad que casi todos los enfermos que mueren en hospitales son víctimas de ensañamiento terapéutico?
-Si. Vivimos una época de una gran cultura de los medios, de la tecnología y los avances de la Medicina. y es una realidad la longevidad que está consiguiendo. Pero hay un empecinamiento de la Medicina por alargar la vida; no se acepta la muerte como un hecho natural. Si el alargamiento de la vida no busca una recuperación de la salud o al menos una cierta calidad de vida, lo único que estamos haciendo es prolongar el sufrimiento y utilizar tratamientos fútiles o desproporcionados. Eso es encarnizamiento terapéutico y se está haciendo continuamente.
-¿Por qué en nuestra cultura la muerte es tabú?
-Hablamos de la muerte cuando está presente, en un familiar o un amigo. Se vive una situación de duelo y después intentamos llevarlo todo a ese macuto del inconsciente: como dicen en mi pueblo, el muerto al hoyo y el vivo al bollo. No hablamos de este tema de forma natural y hacemos un pacto de silencio desde el inicio de la enfermedad. Yo me encuentro con un porcentaje elevadísimo de familiares que me piden: «No le diga nada a mi padre (o a mi marido, o a mi hijo), que se va a deprimir muchísimo, yo lo conozco, es muy débil». Y ocultamos el proceso de morir. No entiendo que alguien pueda tener una muerte digna si no sabe que se va a morir.
-¿Es verdad que la gente es débil y no puede afrontar la muerte?
-Yo creo que no. Me viene a la cabeza 'La muerte de Ivan Ilich', de Tolstoi. Es un magistrado que está enfermo, el médico lo visita con más frecuencia, su mujer esta cada vez mas cariñosa, le visitan amigos a los que no veía, el perro no sale de su habitación. Él sabe que se va a morir, todo el mundo es consciente de lo que pasa, pero no se habla de ello, es un desastre de comunicación. En esto tenemos que madurar: lo mejor para un paciente que va a entrar en el proceso final de su vida es que, una vez superada la aceptación de la muerte, se programe con el mayor confort y disfrute los meses que le quedan.
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