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Una unidad especial de la Guardia Civil rastrea la Costa de Granada para tratar de dar el alto a la delincuencia

COSTA

Una unidad especial de la Guardia Civil rastrea la Costa de Granada para tratar de dar el alto a la delincuencia

«Somos un equipo y tenemos que seguir igual que hasta ahora», afirman

14.03.10 - 02:42 -
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Son las dos de la tarde de un viernes -de este pasado- en el que la lluvia ha bajado la guardia y el sol intensifica el azul y el blanco de la Costa Tropical. En el cuartel de Motril de la Guardia Civil, un grupo de agentes escucha al capitán y al cabo que recuerdan que hay que poner los siete sentidos porque este conato de buen tiempo arrastrará a más gente al litoral. «Somos un equipo y tenemos que seguir igual que hasta ahora».
IDEAL acompaña a la Unidad Reunida de la Guardia Civil de la Costa en una jornada de trabajo que arranca con un café, en el que bromean con quién tiene que pagar, en el que se miran las caras y comparten los nervios de uno de los compañeros que va a ser papá de mellizas y al que alaban entre risas su 'puntería'.
La Unidad Reunida es una brigada que el capitán del litoral, Antonio Puentedura Bautista, decidió crear para reforzar los puestos de los municipios, para que hubiese agentes dedicados a la vigilancia de toda la Costa y para bajar la delincuencia que estaba «altilla» (en 2008). Este grupo, formado por ocho agentes que van siempre juntos, ha sido una pieza clave a la hora de bajar esa estadística.
«Recordad que estamos en nivel 2 de alerta terrorista y que en los diez o quince primeros minutos son en los que somos más efectivos». La brigada tenía en el planning del viernes controlar tres zonas distintas de las carreteras del litoral y 'cerrar' un barrio de casas de lujo, para disuadir a los ladrones.
Montan con la agilidad de un galgo un control de vehículos al final del tramo de A-7 La Herradura-Taramay. La droga llega de Málaga y de Granada y los agentes quieren interceptar cualquier encargo, cualquier camello cargado de mercancía.
Conos, pinchos metálicos para evitar las huidas, el verde y el amarillo de los uniformes y chalecos inunda la calzada. «Estamos haciendo un control de drogas y armas, ¿lleva usted algo?». La respuesta, nunca es afirmativa y a veces hay 'sorpresas'.
A los agentes les acompaña Falko, un perro -pastor alemán- joven, lleno de energía, dirigido por un agente del Servicio Cinológico. El can, entra en los coches como si le fuese la vida en ello. Salta de un asiento a otro. Busca droga y su olfato no falla. Tiene días, como los humanos, pero habitualmente capta cualquier rastro de estupefacientes, hasta de antidepresivos, si los hay.
La Guardia Civil no juzga a nadie por las apariencias, pero los agentes desarrollan un ojo clínico. De hecho, una gran parte de los que pararon en la tarde del viernes ya habían sido detenidos en alguna ocasión. Uno de los agentes es el encargado de comprobar, poniéndose en contacto con la 'central', si los ocupantes de los vehículos que inspeccionan tienen alguna causa pendiente o si el coche es robado, por ejemplo.
Órdenes de alejamiento
Varios de los hombres a los que comprobaron la documentación, a lo largo de la tarde, tienen una orden de alejamiento, dato que los agentes consiguen en cuestión de segundos para comprobar que no viajan con la persona de la que tienen que estar distanciados. Además, en los controles del viernes se encontraron con una persona que llevaba una pulsera telemática porque está en tercer grado. Estuvo en la cárcel por tráfico de drogas. Ahora dice que está bien, viene de trabajar y charla con los agentes sobre el tiempo y sobre el traspiés que tuvo.
Un grupo de tres jóvenes se baja de un vehículo que va a ser inspeccionado en el primer control de la tarde, en una de las salidas de la A-7. Revisan el maletero y les hacen abrir el capó. También les miran los calcetines porque hace poco detuvieron a una persona que portaba un kilo de hachís en bellotas, metido ahí en los calcetines.
También, hace no mucho, la Unidad cogió a una persona que llevaba 32 gramos de cocaína, 32 gramos de heroína y un arma de fuego con 230 cartuchos. Ahí es nada. Otra de las últimas operaciones ha sido la incautación de una quincena de réplicas de armas de guerra. También encontraron un invernadero con más de 3.000 kilos de marihuana y han vigilado fincas para evitar robos de subtropicales.
Falko, el perro localiza algo en la furgoneta de unos trabajadores del sector de la construcción. En el vehículo no hay droga, pero estos acaban confesando que esta mañana se fumaron un porro allí. En otro control posterior, el can insistió en la existencia de droga en un fajo de billetes que llevaba una persona en su vehículo. El perro no falla. El hombre dijo ser propietario de una discoteca y explicó que los billetes, sacados de este local, podían contener restos de cocaína. De hecho, cuentan los agentes que un gran porcentaje de los billetes que se manejan a diario -por todos los ciudadanos- tienen residuos de este estupefaciente.
Mal aparcado
Los ocho agentes, acompañados en esta ocasión por el capitán, se retiran a descansar unos minutos, para volver a hacer otro control en la zona de Taramay, esta vez a coches que vienen del sentido Almería. Aquí llega la anécdota de la jornada. El dueño de una finca de subtropicales por la que pasan los agentes, les dice que hay un coche aparcado que lleva dos semanas y que nadie lo ha movido.
Los guardias civiles, se preocupan por si es un vehículo relacionado con el terrorismo. No le notan nada extraño, comprueban la matricula y no hay nada que pueda hacer sospechar. El vecino que les ha dado el aviso aclara: «No, es que yo lo tuve dos semanas así aparcado y me multaron los del Seprona». Los agentes sonríen al comprobar que este hombre quería una sana 'venganza' propia de los humanos.
Continúa la tarea. Desde que fue creada esta Unidad -mayo de 2009- han intervenido en botellones, controlado los alrededores de los institutos... Han identificado a 10.000 personas en la vía pública y han inspeccionado 7.500 vehículos. Han detenido a gente por robo, por tráfico de drogas, por tenencia ilícita de armas y por delitos contra la seguridad vial, entre otros.
El cabo cuenta que los puntos 'calientes' de la Costa son los tramos de A-7, la travesía de Melicena, la GR-14 -puerta de los que vienen de Granada- y por supuesto las entradas y salidas de todas las localidades.
Historias tienen cientos que contar. Una es la del último cazado con droga y con un arma, que, al verlos, dejó este 'equipaje', en el arcén de la carretera y continuó su camino. Los agentes dieron marcha atrás con él. Parece que te has dejado algo, ¿no?, debieron decir ante tan rocambolesca situación que vivió la brigada. Los agentes cuentan que hacer controles en carretera es duro, que te expones, que nunca sabes a quién vas a parar, si estará armado, cómo reaccionará. Ellos lo saben. Su labor es sobre todo preventiva. Disuadir al que pensaba cruzar la Costa cargado de droga o echar atrás a un ladrón que quiere robar un chalé de lujo de cualquier urbanización del litoral. Su satisfacción es pensar los delitos que habrán evitado y la 'recompensa' de incautar cantidades grandes de droga o armas y sentir que han evitado males mayores. Los ocho compañeros de la Unidad, según cuentan el capitán Antonio Puentedura, están muy motivados, forman una piña y son capaces de trabajar con interés y sin mirar el reloj. Para los agentes de los distintos municipios sirven de refuerzo y para los habitantes de la Costa, son una garantía de que las carreteras están vigiladas, para que no se trafique con drogas ni se porten armas.
Un 'cierre'
La tarde de viernes prosigue con el 'cierre' de una zona de urbanizaciones de La Herradura: Peña Parda y Las Palomas. En éstas ha habido hurtos y por eso controlan durante un buen rato a todo el que sale o entra de este área residencial.
En la Costa hay numerosos extranjeros con viviendas que se quedan vacías en alguna época del año y hay que vigilar estas zonas. En la puerta de estas urbanizaciones localizan a un joven que porta una 'china' de hachís, pero que pide que no le pongan la sanción administrativa, aunque ya nada puede hacer. También dan con otro chaval que llevaba un porro en el coche y que el perro encuentra rápidamente, antes, malhumorado estuvo insistiendo en que no tenía nada.
Los extranjeros, algunos de avanzada edad, pasan y saludan a la Guardia Civil con alegría, les gusta ver que están vigilando sus viviendas. La tarde acaba en la entrada de Salobreña con un último control.
La Unidad Reunida de la Guardia Civil realiza una labor preventiva en cuestiones como el consumo de estupefacientes y han realizado ya 550 actuaciones de este tipo. Recorren la Costa para dar el alto a la delincuencia, para que sea un lugar seguro.
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Los ocho agentes trabajan a la vez y hacen inspecciones por toda la Costa. :: J. MARTÍN

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Un momento del control realizado en la salida del tramo La Herradura-Taramay (Almuñécar) de la A-7, donde los agentes y el perro de la Benemérita inspeccionaron vehículos en busca de drogas. :: JAVIER MARTÍN

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A veces los calcetines llevan 'sorpresa'. :: J. MARTÍN

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Un agente en los controles llevados a cabo. / J. MARTÍN
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