Corren malos tiempos para las palomas. Atrás quedaron sus días de gloria como mensajeras de las más importantes -bien nefastas, bien magníficas- noticias a nivel mundial. Su época dorada empezó a tornarse de un gris desesperanzador con el apogeo de las tecnologías y la inevitable denominación de 'ratas con alas', al ser portadoras de organismos patógenos. Ahora, para terminar de crucificarlas, el Ministerio de Defensa ha decidido que su utilización como medio de transmisión ha dejado de tener interés para la seguridad del Estado.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó ayer un Real Decreto por el que deja a la legislación «estrictamente» deportiva la tenencia, cría y control de las aves, derogando una regulación anterior que establecía su servicio de «utilidad pública». De esta forma, la antigua relación que unía a los animales con el Ejército dejará de tener efecto. Eso sí, a pesar de dejarlas en el ostracismo laboral, el Ministerio reconoce que su servicio «constituyó en tiempos pasados un medio de comunicación eficaz e idóneo en situaciones de incomunicación técnica».
Las autoridades arguyen que las nuevas tecnologías «cubren eficazmente» todas las necesidades de enlace, pero tras esta pérdida de relación avícola-militar subyace una razonable cuestión económica. «Aunque no prestan servicios en el ámbito de la Defensa, la gestión de su tenencia y utilización sigue implicando recursos humanos y materiales. El Ministerio está llevando a cabo un proceso de racionalización de unidades, centros y organismos, aplicando los principios de economía y eficacia», reconocen en el decreto.
Heroicas misiones
Las palomas del futuro tendrán que conformarse con mirar atrás y admirar el trabajo que hicieron sus antecesoras. Recordarán sus miles de kilómetros recorridos en heroicas misiones durante las despiadadas guerras del siglo XX, cuando la falta de una tecnología más fiable las situó como protagonistas en primera línea de los desencuentros mundiales.
No obstante, su servicio no se limitaba a transmitir mensajes bélicos. Algunos centros sanitarios las usaron para enviar muestras de sangre a diferentes laboratorios. Y es que numerosos estudios dan fe de su espléndido sentido de la orientación y su denodado espíritu para regresar a su lugar de origen; siempre, claro está, que reciban el cariño y las atenciones que demandan.
Dentro de tres meses, entrará en vigor su 'desmilitarización'. La colombofilia quedará restringida a los últimos románticos, aquellos que todavía se asombran con la capacidad que tienen estas pequeñas aves para surcar el colosal cielo en busca del receptor de un mensaje, si es que aún queda alguno destinado a que lo lleven.