ideal.es
Martes, 29 mayo 2012
nuboso
Hoy16 / 28||Mañana15 / 29|
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
La larga agonía de la vieja estación de autobuses de Motril

COSTA

La larga agonía de la vieja estación de autobuses de Motril

Motril espera a que salga adelante el proyecto de la nueva terminal con un espacio decadente que tiene ya 32 años

02.03.10 - 01:07 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Cuando un turista anda preguntando por la estación de autobuses de Motril, el motrileño suele vacilar pues nadie en la localidad se siente 'orgulloso' de tener una terminal en la que la misma ciudad pierde su nombre y que parece proclamar, con cierta crueldad, que a pesar del avance de los tiempos, el municipio tiene hoy en pleno funcionamiento infraestructuras más propias de los años sesenta del pasado siglo -cuando el único turismo eran los grupos organizados que se alojaban en el Costa Nevada- que de una ciudad que presume de inaugurar la Avenida más moderna de la Costa.
Treinta y dos años está a punto de cumplir la terminal de autobuses que ya nació ahogada entre la calle de las Cruces, Ancha y camino de San Antonio. Tan ahogada que si hasta el día de hoy no ha ocurrido un percance grave es debido, exclusivamente, a la pericia y profesionalidad de los conductores de la extinta Alsina Graells, hoy Alsa.
«Yo llevo aquí todo ese tiempo y esto antes rebosaba vida, venía mucha gente», rememora Antonio Puerta, responsable de la cafetería de la 'estación' que en una hora punta del sábado de puente solo registraba la afluencia de cuatro personas; con todos los servicios de atención al público cerrados -salvo la expedición de billetes- y con un olor proveniente de los aseos que espanta hasta los gatos. «¿Dónde puedo pedir papel higiénico?», pregunta una señora mayor, una de los cuatro usuarios y la única viajera que tendrá el autobús de la playa en el próximo viaje. Los servicios están limpios, sí.. Pero el olor es otra cosa.
«Mi hermana vive en San Antonio y yo en la playa, por eso me viene bien 'larsina', pero a mí esta estación me da miedo», dice la señora. Comentan, en efecto, que ya no hay vigilantes de seguridad para un edificio que se asemeja a un panteón que conoció tiempos mejores.
Al principio, bonita
«Al principio la gente decía que era más bonita y cómoda que la estación de la Redonda, en Granada, pues aquí no olía tan mal en los andenes», comenta Isabel Ochando, la segunda en antigüedad del recinto, pues lleva 25 años ganándose la vida en el puesto de prensa y revistas ubicado en el exterior del recinto. Isabel reconoce que lo mejor que ha tenido la estación son sus trabajadores y especialmente los conductores, gente que lleva años en su puesto y que los usuarios conocen por sus nombres.
Ellos son el último exponente del trato familiar y cercano que siempre caracterizó al servicio local de autobuses y que ahora languidece inevitablemente, porque si la estación se muere, el hábito del motrileño para utilizar el autobús va en franca regresión, en una ciudad en la que las distancias han desaparecido. Todo va desapareciendo, incluso la atención telefónica.
Cosa distinta es que Motril debe disponer de un punto central de salida y entrada de autobuses de todas las compañías y destinos. Desde un punto de vista turístico «se te cae la cara de vergüenza cada vez que llega un autobús con gente de fuera y esta es la primera visión que tienen de Motril», dice María José, una jovencísima estudiante que espera la llegada de una amiga. «A los turistas, mejor que los dejen directamente en las Explanadas», añade.
En el exterior del recinto, las cosas se complican. Embutida en una porción urbana muy colmatada, los autobuses han terminado por tener que entrar y salir por el mismo sitio, provocando la invasión total de la calle de las cruces.
Los autobuses son cada vez más grandes y la calle es un hervidero de coches y personas. Resultado, un infierno para todos y un caos que ya no se puede solucionar desviando la salida de los vehículos por las calles traseras, pues estas terminaron hundiéndose por el peso o bien las nuevas construcciones impiden el giro de los autobuses.
Con todo, para Antonio Puerta la nueva estación no será del todo la panacea. Pues si el motrileño ya no la utiliza «no digamos cuando esté en el Camino de las Ventillas, yo pienso que tendrán que pasar algunos años para que la gente se habitúe a ella; esto pasó en Granada».
Desde 2001
Motril espera poder contar pronto con una nueva estación tal como anuncian los políticos y pretenden las gestiones y convenios ya realizados. Tras la propuesta presentada por el equipo de gobierno -y aprobada en pleno por unanimidad-, para la firma de un acuerdo de colaboración entre la consejería de Obras Públicas y Transportes y el Consistorio, esta vez la cosa parece que va en serio.
En este sentido, el Ayuntamiento de Motril ha puesto a disposición el suelo necesario para que se ejecuten las obras. Asimismo, se anuncia que los trabajos de actuación estarán encomendados a la Empresa Pública de Gestión de Infraestructuras de Andalucía y que el presupuesto estimado es de 1.737.400 euros, que financiará la consejería de Obras Públicas y Transportes.
El pasado 17 de febrero, el alcalde de la ciudad, Carlos Rojas, acompañado por miembros del gobierno municipal, mantuvo una reunión con la viceconsejera de Obras Públicas, María Felicidad Montero, en la que se selló el acuerdo definitivo para iniciar las obras este mismo año. Al menos, esas son las intenciones.
De la nueva estación de autobuses de Motril, ya comenzó a hablarse en el año 2001. La comisión de Infraestructuras del Parlamento Andaluz aprobó ese año pedir a la Junta que construyese una nueva terminal.
Carlos Rojas y el entonces alcalde Luis Rubiales estaban detrás de esta propuesta. En los presupuestos de la Junta del año 2006, la estación de autobuses ya tenía asignados 1,8 millones de euros.
Pero, por ahora, no se ha movido ni un ladrillo mientras que los de la vieja estación, por así llamarla, sucumben a la degradación mientras sueñan con ser demolidos algún día, permitir allí una zona de ensanche urbano y que Motril pueda exhibir sin complejos una moderna, segura y funcional terminal de autobuses urbanos e interurbanos. Los motrileños esperan poder tener pronto una nueva estación, en la que haya seguridad, limpieza, buen ambiente, ya no solo por ellos, sino por el objetivo de convertirse en una ciudad turística.
La Junta se ha comprometido a pagar el 100% y las obras de la nueva terminal se anuncian para este año. Es una necesidad. Algo urgente. Y si no, que se lo digan a todos los que tienen que coger autobuses en un viejo y peligroso apeadero, para nada propio de una ciudad de 60.000 habitantes, con mar.
En Tuenti
La larga agonía de la vieja estación de autobuses de Motril
Aspecto de la fachada de la estación de autobuses de Motril, que tiene ya 32 años y unas instalaciones que dejan mucho que desear. :: JAVIER MARTÍN
Ideal.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.