Uno de cada tres municipios afronta su último año de mandato sin nuevos presupuestos

Uno de cada tres municipios afronta su último año de mandato sin nuevos presupuestos

Un puñado de ayuntamientos no ha conseguido sacar adelante cuentas desde las últimas elecciones municipales

JUANJO CEREROGRANADA

El de la capital, con tres prórrogas sucesivas de las cuentas de 2015 y más de trescientos millones de deuda, es el caso más sonado, pero ni de lejos el único. Según la información que los consistorios envían al Ministerio de Hacienda, 53 de los 172 municipios de la provincia no comunicó un presupuesto aprobado para 2018. Es decir, que uno de cada tres (el 31%) no cuenta entre sus armas con nuevas cuentas, una de las herramientas más poderosas para hacer política en el entorno local, justo cuando queda poco menos de un año para la convocatoria de elecciones municipales, que en principio tendrá lugar el próximo 26 de mayo. De hecho, al menos cinco localidades de la provincia, además de la capital, no han conseguido aprobar un nuevo presupuesto en todo el mandato.

Entre los principales motivos para no haber podido sacar adelante unas cuentas públicas que esgrimen desde los municipios consultados por este periódico está el nuevo panorama que dibuja una situación política más fragmentada tras la aparición de nuevos actores políticos; también la precaria situación económica de la que venían muchos de estos ayuntamientos, afectados por las consecuencias de la crisis económica, que dificultan cuadrar los saldos de ingresos y gastos de forma que resulte satisfactoria para el Pleno encargado de aprobarlos. También se nota en muchos casos el efecto de las sentencias judiciales que obligan al municipio a hacer frente a los costes que se derivan de ellas con un dinero que no pueden presupuestar.

Aún hay plazo para aprobar y comunicar a Hacienda que hay cuentas públicas para 2018. Algunos de los consistorios consultados por IDEAL esperan hacerlo antes o durante el verano. El hecho, en cualquier caso, es que cuando ya ha pasado casi la mitad de 2018 un tercio de los ayuntamientos de Granada no cuenta con presupuestos para afrontar su último año de mandato.

«No sabemos cuánto gastar»

Quizá el caso más especial por sus circunstancias sea el de Iznalloz. Su alcaldesa, Ana Belén Garrido (PP), confirma que el Ayuntamiento de la localidad lleva desde 2006 sin aprobar unos nuevos presupuestos, hecho que define como «una barbaridad». Una situación que empeoró a partir de 2014 con la segregación primero de Dehesas Viejas y luego de Domingo Pérez de Granada. La alcaldesa asegura que tras esos movimientos «era muy difícil determinar exactamente» cómo repartir las cuentas que había hasta entonces. El resultado: «No podíamos calcular cuánto nos podíamos gastar», resume la primera edil. Una situación que ha provocado una sucesión de prórrogas presupuestarias y el ejercicio del gobierno a través de modificaciones encadenadas.

Además, en algunos casos las prórrogas provocan que los ayuntamientos vean cómo merman los ingresos que provienen de la recogida de impuestos, ya sea autonómicos a través de la Patrica, o del Estado. Un descuadre que en ocasiones se suma a los intereses acumulados por los préstamos que tuvieron que pedir las localidades para hacer frente a sus planes de saneamiento económico tras la reforma de las administraciones locales impulsada por el gabinete del exministro Cristóbal Montoro. En definitiva, una suerte de pescadilla que se muerde la cola que dificulta cada vez más que aparezcan nuevos presupuestos.

El alcalde de Purullena, Jorge García Alonso (PSOE), otro de los pueblos que no ha conseguido todavía aprobar unas cuentas municipales en lo que va de mandato, reconoce que la situación económica allí es «realmente grave». Esta localidad de la comarca de Guadix es otra de las afectadas por las retenciones de la Patrica, un factor que «descuadra aún más los ingresos», confirma García Alonso. La cabecera de comarca, Guadix, trató el pasado mes de abril de aprobar sus presupuestos a través de una moción de confianza que presentó su actual alcaldesa, Inmaculada Olea (PSOE). La moción no logró salir adelante y ahora, además de encadenar dos años seguidos de prórrogas de las cuentas de la ciudad, el gobierno local se encuentra en minoría.

La inmensa mayoría de primeros ediles consultados por este periódico coinciden en señalar que si no se aprueban nuevos presupuestos no será porque no se esté haciendo todo lo posible por conseguirlo. Ya en el Área Metropolitana, la localidad de Santa Fe es otra de las que lleva encadenando prórrogas desde el inicio del mandato consistorial; el último presupuesto aprobado, de hecho, es el de 2011. Su alcalde, Manuel Gil (PSOE), explica que en su caso la situación se debe más a factores políticos, ya que gobiernan con mayoría no absoluta. La fragmentación del voto tras la entrada de nuevas formaciones en la arena política, explica Gil, ha hecho que la situación «se haya complicado». Hasta el momento, en Santa Fe se han llevado dos propuestas de presupuestos locales, una en 2016 y en 2017, pero no han podido salir adelante, entre otras razones por el plan de ajuste al que está sometido el municipio y el coste de hacer frente a sentencias judiciales.

Gil destaca que, al menos, la parte positiva es que Santa Fe ahora está «en vías de saneamiento» y la perspectiva a futuro es positiva. Una percepción que comparten buena parte de los alcaldes de estos municipios sin presupuestos, que comienzan a ver la luz al final del túnel tras años de abrocharse el cinturón y no haber podido cuadrar las cuentas. Algunos de los que habían tenido dificultades hasta el momento, como la localidad alpujarreña de Busquístar, han conseguido aprobar presupuestos por primera vez en 2018 tras llevar todo el mandato en blanco. Justo cuando más necesario se hace, a menos de doce meses para la celebración de las próximas municipales.

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