TOMAMOS BUENA NOTA

Todos queremos igualdad, con los mismos derechos, como también pretendemos una mejor sanidad o educación y rechazamos la violencia de género

EDUARDO PERALTA
EDUARDO PERALTA

La celebración del 8 de marzo sobrepasó la mejores expectativas de los convocantes en las concentraciones o manifestaciones para reivindicar la igualdad y contra la discriminación por razón de género. Los paros de dos horas o la jornada de huelga no tuvieron, en cambio, igual éxito. Además del trabajo de los colectivos feministas y sindicalistas, la trascendencia mediática protagonizada por mujeres periodistas, con la no emisión de algunos programas televisivo, y la facilidad de salir a la calle en estos tiempos para protestar, que razones hay, lograron que la jornada fuera histórica. Nadie puede estar en contra de la mayoría de las demandas planteadas. Todos queremos igualdad, con los mismos derechos, como también pretendemos una mejor sanidad o educación y rechazamos la violencia de género.

Entre la clase política hubo de todo. Unos le sacaron más partido y otros menos, algunos se pusieron de perfil y hasta quien metió la pata. Al día siguiente, todos coincidían en que tomaban nota para actuar. No está nada mal. Posiblemente haya todavía desarrollos legislativos y caminos que seguir, en los que el consenso no sería mal compañero de viaje. Se ha conseguido, además de hacer visibles muchos problemas que padecen injustamente las mujeres, que los hombres sean más sensibles hacia ellos, se tenga una mucha mayor conciencia y se solucionen.

Los que no toman nota son los independentistas. Siguen erre que erre. Tras haber fracasado la candidatura de Puigdemont de ser investido desde Bruselas y pasarle los trastos a uno de los Jordis encarcelados, el juez Llarena ha hecho cumplir la ley y no ha autorizado su presencia en el pleno del parlamento catalán previsto inicialmente para mañana, aunque suspendido después.

El magistrado argumenta con fundamento el riesgo de reiteración delictiva y que las investigaciones apuntan a que se desplegaron desde actuaciones legislativas y ejecutivas claramente ilegales. La maquinaria de la Justicia está salvando al Gobierno y afronta con valentía decisiones coincidentes en el tiempo que los separatistas intentan jugar con ventaja.

Espero que a la tercera vaya la vencida, que tras el esperpento de un candidato fugado y la de un preso preventivo, acusado de muy graves delitos, presenten a alguien que no intente violentar el Estado de Derecho. Se escuchó alto y claro esta semana por parte de empresarios alemanes sentados en Cataluña. Reprocharon las mentiras del ‘proces’, la inseguridad que genera la política independentista y reclamaron que vuelvan a la legalidad. ¿Qué más les hace falta? No tiene sentido alargar esa situación. Soy algo optimista, me he apostado un aperitivo que en dos semanas habrá un presidente de la Generalitat.

Lo que ya tenemos es nuevo ministro de Economía, Román Escolano. Rajoy, en su pura esencia, ha cambiado un solo cromo en el Gobierno. No ha aprovechado para hacer una remodelación para dar un impulso a su mandato, aunque hubiera evidenciado su debilidad. Pero me parece que casi nadie en España duda del bajo tono que muestra el Ejecutivo del Partido Popular. ¿No les parece?

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