Tierra de luz, cielo de tierra

Tierra de luz, cielo de tierra

El pintor granadino Manuel Rubio traslada las nubes de la Sierra de Segura a su pieza

IDEALGRANADA

Aquellos que visiten la exposición 'El rebaño de Miguel' y estén familiarizados con la trayectoria de Manuel Rubio Hidalgo podrán reconocer rápidamente la pieza que firma este artista. Las nubes, lenguaje inherente de su obra, salpican livianas el lomo del cordero, pintando un cielo amable, el de la Sierra de Segura. «Es pura abstracción; todos, desde pequeños, hemos imaginado figuras e historias en las nubes, aunque el estilo pictórico, en este caso, se acerca más al realismo», comenta el granadino.

Conocido como 'El mercader de nubes', este museólogo de profesión y pintor por vocación utiliza los cirros, estratos o cúmulos como forma de expresión, acompañando la mayoría de sus trabajos con algún poema. «Entiendo que la poesía es la música que completa la obra y ayuda a entenderla, trasladándonos a un momento, un instante o una sensación», explica Rubio. «Tierra de luz, cielo de tierra», escribía Federico García Lorca en 'El paso de la siguiriya', elegido para la ocasión por el artista.

Con sus 'Nubes segureñas', el autor desea expresar la aportación del cordero IGP al legado de la provincia. «Es un proyecto muy particular para difundir y dar a conocer un producto único y, por tanto, la obra quiere mostrar, a través de ese cielo inimitable, la excepcionalidad de un lugar, de un momento y de una seña de identidad de nuestra tierra, como es el cordero segureño», asegura.

La experiencia ha supuesto un reto para un pintor acostumbrado a trabajar sobre lienzo y papel, aunque el proceso ha sido «enriquecedor», especialmente para alguien que considera que siempre está aprendiendo. «Me siento afortunado de poder aportar mi granito a fijar la mirada en algo que va más allá de mi obra y que es la razón de este nuestro encuentro».

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