El mal tiempo no puede con San Cecilio

El mal tiempo no puede con San Cecilio
ALFREDO AGUILAR

El Sacromonte volvió a acoger la popular romería del Patrón de Granada

FERNANDO ARGÜELLESGRANADA

El día comenzaba con mal tiempo, lluvia y mucho frío. Eso hizo que muchos no subieran este año hasta Valparaíso a disfrutar de la Romería de San Cecilio, pero no fue obstáculo para que la fiesta llenará las cuestas que suben hasta la Abadía del Sacromonte.

Aunque con menos gente que otros años, la jornada festiva volvió a contar con todos sus elementos tradicionales. Al mediodía en el interior de la iglesia de la abadía se celebraba el acto oficial de la jornada, con la presencia de representantes de las principales instituciones de la ciudad y la posterior visita a las santas cuevas, donde según la tradición San Cecilio y los primeros cristianos recibieron tormento y tortura. E arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, ha oficiado la eucaristía acompañado por canónigos de la Abadía, una misa que al terminar ha tenido el habitual reparto a las autoridades de las cajas de estoraque que llevan en su interior incienso en lágrimas, como recuerdo del patrón. También los representantes municipales depositaron flores en la cueva donde dicen estaba el horno de San Cecilio, así como en la capilla de la Virgen de las Santas Cuevas.

Mientras en el interior de la abadía se celebraba el acto oficial, la gente llenaba la explanada del antiguo campo de fútbol del Sacromonte y las cuestas del barrio. No faltaron tampoco las viandas tradicionales del día, ya que el Ayuntamiento de Granada repartió 4.000 salaíllas, mil kilos de habas verdes, otros 180 de bacalao y 5.000 botellas de agua. En la propia explanada han vuelto a sucederse las actuaciones de grupos de baile, unas actuaciones que abría el Grupo Municipal de Bailes Regionales de Granada, en cuyo repertorio no han faltado piezas tan tradicionales del folclore granadino como la popular ‘Reja’.

Aunque el barro, por culpa de la lluvia de la noche, ha impedido a muchos disfrutar de un día de campo en los bellos parajes naturales que rodean a la Abadía, la presencia de personas en la zona se ha prolongado durante toda la jornada, y solo las nubes de la tarde y el miedo a las bajas temperaturas ha hecho que los romeros se replegaran más pronto de lo habitual hacia el centro de la ciudad y el barrio del Albaicín, que este domingo ha tenido mayor animación que en otras jornadas dominicales. Un año más queda patente que ni el frío ni la nieve pueden con San Cecilio, que por algo dice la historia del patrón de la ciudad que murió por culpa del calor en la hoguera.

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