El supercumple de Paula

El supercumple de Paula
JORGE PASTOR

Cincuenta niños acuden a la fiesta de una niña tras el llamamiento realizado por su madre por redes sociales. La pequeña, con problemas para hacer amigos por un trastorno de comportamiento, tuvo la fiesta con la que siempre había soñado

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Paula esperaba con ilusión este 17 de mayo. Siete añitos no se cumplen todos los días. Sabía que sus padres le habían preparado una fiesta. Que asistirían muchos niños que no conocía porque muchas mamás están trabajando en el espárrago y no podían llevar a sus compañeros de clase. Y que seguro que se divertirían mucho con el toro mecánico del Peque Guay, ese sitio tan chulo de Santa Fe donde va cuando sus amigos soplan las velas. Ayer le tocaba a ella. Bien temprano, a las cinco de la tarde, ya estaba allí, con los ojos vendados para que la sorpresa fuera aún más grande. A esa hora todo el mundo la esperaba. La metieron en una caravana, la vistieron de princesita y, cuando se abrió la puerta de la roulotte, una preciosa lluvia de serpentinas de colores cayó sobre ella mientras medio centenar de chiquillos aplaudía a la gran protagonista. A Paula, a la princesa Paula, a la niña más feliz del mundo.

Hasta aquí el relato de un cumple que parecía normal. Pero no. No lo era del todo. Fue un cumple muy especial cuya historia empezó a escribirse una semana antes. Cuando Esther, la madre de Paula, puso un mensaje en el grupo de Whatsapp 'padres del cole' invitando a todos los compis a la fiesta de Paula. Esther necesitaba al menos quince confirmaciones para beneficiarse de los descuentos que ofrecía el centro lúdico porque, como ella misma reconoce, «la economía familiar no está muy boyante en estos momentos».

La respuesta no fue la esperada, aunque sí la temida porque Paula, con un trastorno diagnosticado de comportamiento, nunca tuvo sencillo aquello de las juntas. Sólo tres confirmaciones. «Estamos en una época complicada; muchas madres se excusaron porque hay faena en el campo», comentaba Esther, quien entre los tres que se habían apuntado del colegio y los cinco que venían por su parte (primos y allegados) se quedaban muy lejos de ese mínimo de quince. En ese momento, Esther tomó dos decisiones. Buscar otro local y hacer un llamamiento, a través del grupo de Facebook 'Te lo dono Granada', para que fueran todos los críos que quisieran. Para que Paula no sintiera la tristeza de tener pocos amigos en una tarde tan especial. Desde ese momento, el móvil de Esther no dejó de vibrar. Una confirmación, otra, otra, otra... y así hasta cincuenta en apenas un par de horas. «Fue emocionante», reconoció.

Al día siguiente, Beatriz, la dueña de Peque Guay, supo de la 'movida' que se había montado en torno a Paula y se puso en contacto con Esther para decirle que se olvidara de dinero y del mínimo de quince asistentes para beneficiarse del precio especial. Que lo haría ella. Que Paula tendría esa fiesta con la que siempre había soñado. «Tiramos adelante; nuestro único objetivo era cubrir gastos», comentaba Beatriz. Y es que Paula es una chiquilla tan especial como maravillosa. De pequeñita le diagnosticaron Déficit de Atención por Hiperactividad (TDAH), un trastorno que requiere una medicación de por vida para controlar una conducta que, según explica Esther, la convierte en «complicada, nerviosa y a veces agresiva». Desde que toma el tratamiento todo está bajo control. «Hasta los diez o los doce años no desarrollan la voluntad para aprender a dominar esos comportamientos», agregó.

Paula nunca olvidará este jueves. Tanto que ha salido incluso en el periódico. En la fiesta no faltó el jaleo -como tiene que ser cuando se juntan cincuenta zagalillos con ganas de jarana-. Ni el famoso toro mecánico del Peque Guay. Ni los juegos. Ni las bolas. Ni un maravilloso desfile con personajes infantiles. Ni una tarta de Cristiano Ronaldo, su jugador favorito. Ni decenas de regalos. Todo salió de maravilla. «A la vista de una respuesta tan increíble, barajamos desde el primer momento la expectativa de que viniera mucha gente; por eso pedimos permiso al Ayuntamiento para que nos dejara utilizar la plaza aledaña y preparar una gran presentación con alfombra roja y todo», aseguraba Beatriz, quien reconocía sentirse «emocionadísima».

Tan «emocionadísima» como Esther, a la que se le quebraba la voz cada vez que contaba la impresionante corriente solidaria que había provocado su llamamiento a través de Facebook. «Esto ha sido un supercumple; esto ha sido muy grande para mí». «No hay nada más maravilloso en el mundo que ver a tu hija feliz».

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Más

Fotos

Vídeos